Tantear en la oscuridad
Pablo Scheibengraf llega al Museo Caraffa con Larala lara. Mañana inauguran también muestras de Aizenberg, Kuitca, Bastón Díaz y el Premio Amec de Fotografía.
Todas las vivencias del pintor suelen terminar en la tela. Pero a veces, esa fluidez encuentra una obstrucción. Pablo Scheibengraf venía trabajando en los últimos meses con un fuerte impulso y placer con goache sobre papeles de algodón. Pero cuando pintaba, dice el artista, se quedaba con muchas cosas adentro. "Estaba dejando el monstruo afuera", explica. Esa suerte de contaminación, que si no va a la tela queda en el cuerpo, salió en la serie siguiente, denominada "Larala lara", que mañana a las 19.30 Scheibengraf presentará en la sala 1 del Museo Caraffa (Poeta Lugones 411). La exposición reunirá una docena de pinturas, un segmento de obras más oscuras y otro de colores fuertes, furiosos, adelanta el artista cordobés. Más potencia Capa sobre capa, se podría decir que la exposición "Larala lara" es una consecuencia de aquel tiempo del goache , un material similar a la témpera y la acuarela, aunque con una mayor capacidad para cubrir el soporte y que no depende de éste para dar luz a las obras. Por entonces, Pablo Scheibengraf buscaba darle un cambio al carácter de la obra: "Quería una imagen menos atmosférica y más potente, trabajar el acrílico sobre tela con una construcción narrativa similar al goache". Este material marcó la estética de la muestra anterior a la que propone en el Caraffa, que se expuso en la galería Artis el año pasado.El artista, ligado años atrás a los llamados expresionistas cordobeses, es autor de una obra que define así: "Siempre en tránsito, que no tiene una idea, o un boceto previo". Paso adelante –En el proceso del trabajo, ¿seguís lo que pasa en la superficie? –Nunca llego a un resultado claro en el proceso, eso es algo que aparece después de varias sesiones. Entre el goache sobre papel y el acrílico sobre tela, hubo varios recorridos, pruebas, colajes, hasta llegar aquí, no es algo que tenga programado. Es un continuo tanteo en la oscuridad. Si tuviera que elegir un material ése sería el óleo, pero busqué una técnica y un material que se adapte a la construcción narrativa de la obra. Esta serie es un salto evolutivo, un paso adelante, lo siento y también me lo dicen los otros.

