El ritual de la picada
Rincón Nuestro es un cálido espacio de barrio Urca a donde se puede disfrutar de muy buenos quesos, fiambres y vinos boutique.
No son muchos los lugares en la ciudad de Córdoba que respondan solamente al concepto de la picada. Rincón del Jamón duró porco en la zona de barrio Güemes y por ahora, la tablita se encuentra más bien como plato de entrada en los restaurantes cordobeses.Sorpresivamente, en esta calle de barrio Urca (en Menéndez Pidal) hay dos espacios de "picadas". Rukosi (recientemente inaugurado) y Mi Rincón, que ya lleva varios años despachando quesos y jamones de calidad en un pequeño local de madera, que funciona como almacén, bodega y bar.Está muy bien decorado con delicatessen en frasco chico y vinos que, junto con la madera de las instalaciones (algunas listas para ser reparadas), transmiten un encanto y un perfume especial, conformando un contexto en donde uno se prepara solamente para disfrutar. Y cuando entramos, un cartel anuncia "Bienvenidos al ritual de la picada". Por persona, tiene un módico costo de 30 pesos, por lo cual vamos a destinar la mayor parte del presupuesto a disfrutar de un vino de alta gama, que se ofrecen a precio de góndola (120 pesos, no muy competitivo en relación a otras vinotecas) y con un descorche adicional de 10 pesos.Entre varias alternativas, elegimos el San Pedro de Yacochuya 2008, un tinto (85% Malbec y 15% Cabernet Sauvignon) sobresaliente que proviene de los Valles Calchaquíes de Cafayate, en Salta.Se trata de un tesoro de la vitivinicultura nacional que cuenta con las estelares firmas de los enólogos Michel Rolland y Marcos Etchart, quienes trabajan, para lograr semejante exponente, con una viña de más de 60 años a 2.035 metros sobre el nivel del mar, de donde extraen, y a mano, las mejores uvas para su elaboración. La ficha técnica anuncia eso y una crianza de 12 meses en barricas de roble francés de segundo uso (70%) y en barricas de roble francés nuevo (30%), lo cual va sumando complejidad al asunto. Lo que no anuncia es que el resultado de semejante dedicación es una verdadera alegría en el paladar, un caminito lleno de sensaciones parecidas a los valles Calchaquíes en pleno otoño, con coloridas notas aromáticas que persisten en el paladar con un encanto que vale la pena experimentar. La tablaMi Ricón propone buena música. Internacional rock y pop desenchufado y el tango electrónico menos trillado, con un esmerado sistema de audio. Adentro no hay casi lugar, por lo que la acción se desarrolla en la vereda (en un deck). La tabla presenta una muy buena variedad de quesos y fiambres de diferentes regiones de Córdoba. Salame de Oncativo (en un punto de maduración justo), jamón crudo de El Búho (Agua de Oro), con todo lo que eso significa, y queso de cabra de Villa Dolores.
Se completa con queso Fontina, un delicado carré ahumado a la pimienta y bondiola de cerdo. Con las cartas sobre la mesa, nos damos cuenta de que el placer, en la cocina, tiene un denominador común, y ese es la utilización de la mejor materia prima. La primera deuda de Mi Rincón es que la picada es demasiado clásica, sin sorpresas más allá de la buena calidad de los productos que ofrece. Con la cantidad de fresquitos que hay en sus vitrinas, podría ampliar la variedad de tablas y proponer un además postre. Y la segunda deuda es la reparación y el cuidado del baño, que ya está un poco destartalado.Rincón Nuestro* * *Roque Ferreyra 1195. Barrio Urca.Teléfono (0351) 481-0888.Abierto todos los días, mediodía y noche.Efectivo.

