Rebeca Bortoletto: "Hacer radio es una tarea mágica"
Rebeca Bortoletto renovó contrato con Radio Mitre por dos años más para "Seguí con Rebeca" y dejó los sábados para seguir con ella misma. Conductora en primer plano.
Divertirse con la conversación, observarla, jugar con todo lo que se puede contar y convertirlo en un lugar donde quedarse mucho tiempo. Desde hace cuatro años Rebeca Bortoletto es la voz cantante de las mañanas de Mitre Córdoba y acaba de firmar contrato para otros dos de Seguí con Rebeca . También dice que podría seguir haciéndolo toda la vida, o hasta que ya no se sienta cómoda, pero duda que eso le pase alguna vez. Porque la radio, sigue diciendo, se parece al rincón más lindo de su casa, donde se siente cómoda y con ganas de volver todos los días. Se viste, se pinta y se peina para estar ahí, para encontrarse y salir al encuentro a ver qué pasa. "Es la magia de este medio. Comunicar es un don, y le hablo a los oyentes como si estuviera con mis amigas", cuenta, después de cinco horas de programa, con una energía incomprensible para un final de jornada, con ganas de seguir con ella misma. "Casi nunca me ha pasado no tener ganas de hablar. Tengo que estar muy triste, porque la radio levanta siempre. Es un lugar plácido, de alegría. Me cuesta verlo como un trabajo y es raro que me pese venir. Esto pasa cuando establecés contacto con la gente y también sucede que si sale mal algo me lo tomo muy a pecho. Es una pasión muy fuerte, le pongo todo". –¿Alguna vez te quedaste sin nada para decir? –Sí, hay días en que uno está sin nada. A veces sos un manantial y otras, un río seco. Entonces busco volver a la naturaleza, caminar por el verde, ir a los árboles, recuperar tarjetas que uno tiene en la cabeza. También los libros, la gente que uno ama, que te va recreando. En esas conversaciones encontrás otra voz, porque si te cerrás en tu crisis no salís más. Hay que ir al mundo, ahí están las respuestas. Igual casi nunca me pasa, el repertorio es infinito, como cajas dentro de cajas, siempre hay algo más. Hacer radio es una tarea un poco mágica. –¿Con qué materiales trabajás ahí? –Hay mucho sentimiento, no sé si se puede percibir. Es pasión, a veces enojo, ira, también ternura, humor, alegría. Uso mucho la materia prima que uno trae, las cosas con las que venís y para eso hay que salir de uno. Comunicar es un don, es dado, conectar con otro y tener ganas de contárselo. –En la radio prevalecen los conductores de personalidad fuerte, asertivos y con opiniones sobre todo ¿Sentí que tenés que responder a ese modelo? –Venimos de una época donde el conductor era muy como padre de familia, de carácter fuerte y que no podía decir que no sabía algo. Yo no tengo miedo de cambiar de opinión, no me preocupa eso, es una prueba superada. Sí me parece que hay que dar un posición, porque a la gente le interesa la identificación, saber de qué lado estás. Es un signo de este tiempo, no podés ser neutro. –¿Cómo manejas esa posición en términos políticos en este momento y en el lugar desde donde hablás? –Siempre me sentí muy libre para pensar y opinar, sin ser de ningún partido. Tengo una idea de la justicia social y hay cosas que me indignan mucho, como el sesgo que toma la política cuando es clientelar. Para mí, más que en una política partidaria, me gusta pensar en las ideas, si coincido o no con cada idea. En algunas estoy de acuerdo y otras me parecen horribles. Nunca tuve militancia política ni me interesa. Apelo al sentido común, elijo pensar desde una perspectiva legal también, pero a veces siento que se diluye en la ideologización extrema, es como que estás con ellos o en contra y no me parece que esté bueno. Para trabajar es complicado, pero de todas formas no hay temas que no se puedan tratar o que se deban tratar. –Después de la radio ¿qué sigue en la lista de lo que más te gusta hacer? –Me gusta todo, soy omnívora. Me gustan los libros, la música, el urbanismo, mirar la ciudad. Me pregunto por qué no nos podemos ordenar y vivir felices. Soy muy crítica de la ciudad y de los ciudadanos. Me molesta la suciedad. En el trabajo tengo las mismas pautas que en casa. Pido que no ensuciemos. Me falta poco para que ande con el trapito por detrás, pero es para que quieran el lugar de uno. Lo mismo nos pasa con las plazas, con tantas cosas lindas que tenemos y no se pueden sostener. Pienso que es un grave problema de educación. –¿Te pasás mucho tiempo pensando estas cosas? –Estoy mucho tiempo en mi cabeza, voy con los deberes hechos al terapeuta. También hago mucha terapia de conversación con amigos. Pocos amigos varones y muchas mujeres. –Tu programa también habla más con las mujeres –Sí, y tratamos de integrar a los varones porque a veces me dicen que soy muy feminista. Y no lo soy, pasa que cuando lográs la independencia de manejarte con todo en tu vida, los dejás sin argumentos, porque esos eran sus bastiones. Creo que somos iguales, no es que me pongo a pelear, sino que en competencia somos lo mismo. Eso no es ser feminista. Pretendo las mismas condiciones. –¿Estás en pareja? –En este momento no. Estoy abriendo el casting .

