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Puerto melancolía

La cantante lusa Misia pasó por Córdoba con un recital sentido y de alto vuelo, incluso con laringitis.

19 de abril de 2010 a las 06:18 p. m.
Puerto melancolía
SENSATEZ Y SENTIMIENTOS. Sensatez y sentimientos. Misia trajo un repertorio ajustado y emocionante.

Misia no da el tipo de diva exuberante de la canción actual que encarna, salvando las distancias estilísticas, María Rita. Tampoco se come crudo al público como Lila Downs. Ni siquiera presume de su histrionismo, como Ligia Piro. Sin embargo, la cantante portuguesa puso algo de todo eso en el escenario del teatro del Libertador este domingo, en la presentación de Ruas, un disco doble tradicional y ecléctico por partes iguales, que se pasea por calles insospechadamente cercanas más allá de distancias geográficas.En la previa, cargaba con el peso de llegar marcada como "la heredera de Amalia Rodrigues". En los hechos, se desembarazó más temprano que tarde de esa presión: el primer tema de la lista fue Qui Fazes ai, Lisboa, hecha popular precisamente por la reina del fado. "¿Qué haces ahí, Lisboa, con los ojos clavados en el río?", cantó en puntas de pie y enfundada en un etéreo vestido. Y el tono melancólico de la típica música lusa quedó impregnado para el resto del concierto."Ustedes van a tener que ser generosos y disculpar. Los artistas no estamos exentos de nada, tampoco de las enfermedades, y a mí me aqueja una laringitis muy violenta", se excusó Misia en su primer speech y en un castellano que habló como si fuera su idioma nativo, aunque bien bajito y reservando  potencia y matices para seguir con la lista de temas. Y la lista indicaba Adivinha, poema de "nuestro premio Nobel" José Saramago. Claro que no sería la única referencia de su voz dulcemente firme a escritores o poetas portugueses: Fernando Pessoa, Agustina Bessa-Luis ("ella es algo así como nuestra Yourcenar", definió) y Vasco Graça Moura desfilaron poniendo letra a fados tradicionales en O poeta é um fingidor, Fado Menor y Fado de Santa Catarina. El telón de la primera parte cerraría con la morna Joanna Rosa, y una selección de marchas de Lisboa, los otros dos géneros tradicionales que parecen lejanos en sus denominaciones, pero cercanos en cuanto se percibe su inocultable similitud rítmica y temática con el tango. Al fin y al cabo, se dice que ambos nacieron en puertos.Y aunque según Misia, "los fados no se explican", vale la comparación que hizo cuando ya tenía en el bolsillo a las 600 y pico de personas que ocuparon las localidades del teatro ("uno de los cinco mejores que he pisado en el mundo en 20 años de carrera", halagó). El destino, o la manera de sentirse afectados por su mano, es lo que diferencia al fado del flamenco, y lo emparenta con el blues, el bolero o el tango. "El fado se canta con actitud resignada, esperando mansamente que el destino llegue y haga su trabajo. El flamenco le hace frente, se le planta e intenta distraerlo", dijo antes de dar paso a la segunda parte del espectáculo.La continuidad fue, claramente, más desafiante. No sólo por la exigencia a su laringe inflamada, sino por la búsqueda del ADN trágico, del mismo ramalazo de dolor hecho música que atraviesa géneros extraños a su propio folklore. Solamente así se puede unir tango, pop, rock, canción italiana, flamenco y chanson. Como el agua, de Camarón de La Isla; Mi sono inamorato di te, de Luigi Tenco ("mucha gente dice que Luigi Tenco se quitó la vida por un motivo sin importancia, pero por qué habría que tener un motivo importante para hacerlo", se preguntó Misia); Naranjo en flor; Hurt, el tema de Nine Inch Nails con arreglos cercanos a la conmovedora versión de Johnny Cash y hasta Love will tear us apart de Joy Division, revelaron las otras influencias sonoras de una artista preocupada por universalizar un sentimiento musical, mucho más que un género acotado a las fronteras políticas de un país. Y en una hora veinte redondeó junto a sus músicos un concierto de cuatro estrellas sobre cinco, cabe preguntarse cómo hubiera sido sin laringitis. "Les pido disculpas, y les debo un mejor concierto. Volveré", prometió. Ojalá.