Primavera mejicana
Marco Antonio Solís cantó una larga canción de amor ante un Orfeo repleto. Anoche iba a repetir función.
Una gran fiesta fue el viernes el Orfeo con el primero de los dos recitales que Marco Antonio Solís dio en Córdoba. Una gran fiesta como esos casamientos multitudinarios y populares, en la que el mejicano fue a la vez animador, cantor, presentador y hombre orquesta (tocó la guitarra y percusión), en un show que exprimió todas las formas de cantarle al amor.El espectáculo comenzó media hora más tarde de lo previsto, debido a la demora del públco en ingresar, tras una descomunal fila que zigzagueaba en el estacionamiento del Orfeo. A las 22, Marco Antonio apareció, con saco blanco, estampado con rosas negras (más tarde llegaría el emblemático sombrero) y dio comienzo al show con su potente voz en Dios bendiga nuestro amor. Con perfil de galán a la vez rudo y romántico, inspiraba una idea: si Chuck Norris hubiera nacido sensible y en México, se hubiera llamado Marco Antonio y hubiera tirado besos en lugar de patadas.Estuvo acompañado por un nutrido equipo de instrumentistas y tras un minuto de silencio en memoria de Néstor Kirchner, siguió con Morenita, Y ahora te vas y El milagrito. Antes de esta última, contó que la escribió a "una noviecita muy celosa". En seguida, alguien gritó desde el público "¡No soy celosa yo!" y sintetizó el ánimo de sus seguidoras, dispuestas a compartirlo hasta que la noche los separe.Hubo baladas, rancheras, temas de su anterior grupo Los Bukis y esas canciones que saben todos, como Tu cárcel, Adonde vamos a parar o Dónde estará mi primavera. Él cantó, se puso y sacó el sombrero, tocó instrumentos y dio algunos pasitos de baile. "Los hombres no diríamos tantas mentiras si las mujeres no hicieran tantas preguntas", dijo en un momento, y en seguida el aplauso de la mayoría confirmó que sus seguidoras, a esta altura, le perdonan todo. Así, siguió un show que no mezquinó hits como Mi eterno amor secreto, Amor en silencio o Viva el amor, continúo hasta el último aliento (repetía función anoche, cosa que en estos meses sólo logró Montaner) y lo reafirmó como uno de los artistas románticos más populares y convocantes entre los cordobeses.

