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Polémicas y cultura tecno

La Feria del Libro de Buenos Aires transita sus primeros días entre la discusión política, los homenajes y el avance de la parafernalia digital.

22 de abril de 2011 a las 05:25 p. m.
Emanuel Rodríguez
Polémicas y cultura tecno
El stand de San Juan incluye un Sarmiento enorme: es una pantalla con la forma del prócer.

Hay tres grandes impresiones que podrían postularse como "espíritu dominante" de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires: la emoción de una polémica política, el asombro por el avance tecnológico y la nostalgia de los homenajes. Una vez superado el impacto por las dimensiones descomunales de la Feria –son cinco pabellones que suman una superficie cubierta de más de 45 mil metros cuadrados–, el visitante se ve tironeado por esas tres sensaciones que confluyen en una renovada vitalidad de la lectura como lugar en el que pasan cosas interesantes. Vamos por partes: esa emoción de polémica política, instalada desde la carta de Horacio González que discutía con la idea de que Mario Vargas Llosa abriera la Feria, quedó en el aire como una especie de tensa expectativa de piquete, una inminencia que no se cumple, hasta ahora, pero cuya sospecha es constantemente alimentada por los medios, que instalaron un operativo de alerta superior incluso al operativo de seguridad que acompañó la llegada del escritor peruano a La Rural –y que fue dispuesto, justamente, por el Gobierno Nacional–. Entre los periodistas, y luego entre la gente, el asunto kirchnerista tiene el aspecto de una amenaza: se presentarán seis libros acerca de Néstor Kirchner, y eso –en un evento en el que se presentarán más de mil títulos– ha puesto en estado de alarma a los organizadores, a las editoriales y a la prensa, y ha subido los niveles de expectativa de modo tal que el público, sea cual sea su relación con la política, puede tener esa sensación constante de que "algo va a pasar".Por supuesto, ese escenario de tensiones se traduce en las conversaciones entre la gente. Prácticamente no se habla de otra cosa entre los adultos: Cristina, Vargas Llosa, el liberalismo, la presencia del Estado... El Gobierno Nacional suma defensores cerca de sus múltiples stands , pero sobre todo a la vuelta de los camiones del Registro Nacional de las Personas, en los que cualquier visitante puede hacer el trámite del nuevo DNI y retirarlo en una hora. Las posiciones más críticas encuentran solaz, por su parte, en un pabellón enteramente dedicado a las dos revistas culturales de los diarios Clarín y La NaciónÑ y ADN – y en las gigantografías de Vargas Llosa (su libro, El sueño del Celta ) fue el más vendido en las jornadas de apertura), Joaquín Morales Solá y Nelson Castro. La tecnología La otra gran estrella de la feria es la tecnología: prácticamente no hay stand que no haya incorporado alguna clase de artefacto novedoso. Probablemente el más curioso y extraño sea el dispositivo que permite ver a un Domingo Faustino Sarmiento de 22 tamaño natural pronunciando un discurso en el portal del stand de la provincia de San Juan. Se trata de una pantalla que tiene la forma del cuerpo de Sarmiento, sobre el que se proyecta una filmación de un actor bastante parecido... El resultado es algo raro pero llamativo, un Sarmiento de menos de 10 centímetros de espesor. El otro puesto que impacta por su desarrollo tecnológico es el de Israel, en el que la instalación del artista Romy Achituv, Text rain (Lluvia textual), mete al visitante en un experiencia futurista. También hay un espacio específicamente dedicado a la lectura digital, donde el público puede conocer las principales características y los modos de uso de todos los dispositivos de lectura digital presentes en el mercado argentino: del iPad al Papyre, pasando incluso por las netbooks que el Gobierno Nacional reparte en las escuelas públicas. Los homenajes María Elena Walsh tiene una presencia especial en la Feria del Libro porteña: más allá de los homenajes que se le rinden en diversas actividades, su figura se repite en pósters y gigantografías en todos los pabellones, y sus libros y discos ocupan los lugares de preferencia en varios stands . David Viñas y Néstor Kirchner son otras figuras constantemente homenajeadas, así como el inminente centenario del natalicio de Ernesto Sabato también es recordado en varios espacios.La Feria es enorme y tiene una característica especial que la hace interminable: los libros no se repiten. No sucede como en la feria de Córdoba, donde todos los stands tienen más o menos el mismo fondo editorial (porque es una feria organizada por librerías). Como aquí cada sello arma su propio espacio, reina la variedad, y las repeticiones se dan en las mesas de saldos. La importancia de la literatura también es un rasgo distintivo: si bien la autoayuda, el ensayo político y el berrinche periodístico ganan cada vez más espacio, todavía ocupan varios miles de metros cuadrados menos que la novela y el cuento. Si uno es débil a las tentaciones, conviene venir provisto de un buen dinero: los precios no están para nada más bajos que en cualquier librería. Pero sin plata también se puede disfrutar, leer, caminar y tener esa extraña sensación de que, con todo, con invitados esperados e invitados colados, con música alegre y música aburrida, con platos fuertes y comida rápida, acá la literatura es una fiesta.

Córdoba, presente con obras y lugares típicosLa provincia de Córdoba está representada en cuatro stands. El oficial, gestionado por la Secretaría de Cultura, expone cuatro mil títulos, aunque su apuesta más fuerte no es a los libros sino a una gigantografía de los lugares típicos de la capital provincial: La Cañada, el Arco, el Cabildo Histórico... Un collage que al lado de los puestos de otras provincias parece atrasar medio siglo e insistir en esa imagen un tanto bucólica y monumental. ¿Los libros? Detrás de la foto. También hay stands de las editoriales locales Comunicarte, Yammal y Chibili Yammal. La poesía cordobesa y las revistas culturales locales ocupan, por su parte, un lugar importante en el stand que el Ministerio de Cultura de la Nación dispuso exclusivamente para esa clase de producciones editoriales.