Planeta Burton
Las criaturas de Tim Burton inspiran a diseñadores y celebridades. Las claves: delineador, pelos parados y poco sol.
Se podrían rastrear las influencias de Tim Burton hasta los vericuetos claroscuros del cine expresionista alemán, en el terror melancólico de Edgar Allan Poe, los primeros espasmos del punk británico o la Blancanieves de Walt Disney. A todas sus criaturas las embebió de la misma sangre intensa, naif y pegajosa, y el estreno de Alicia en el país de las maravillas aviva la pasión por esa estética magnética, con exceso de delineador, encajes, palidez extrema y muy pocas sonrisas, extrañas sonrisas.Tim, el de los pelos electrizados y la imaginación profusa, injertó con su nuevo filme otro universo de seres de oscuridad y belleza, parientes todos de sus creaturas previas. Con una muestra inaugurada a fines del año pasado en el Moma de Nueva York dedicada a sus obras y sus personajes –de las más convocantes del museo en su historia reciente–, una producción de la revista Bazaar inspirada en ellos y legiones de fanáticos que coleccionan sus inventos, Burton legitima presencia y estilo también a través de los diseñadores y celebridades que le copian el gesto o lo amplifican hacia nuevas dimensiones.Afectados por TimCuando Michael Keaton apareció con el traje a rayas y los pelos naranja en Beetle Juice, a fines de los '80, la expectativa de vida de los personajes fantásticos se elevó al cubo. Una historia también se puede contar desde el ancho de una solapa y la pregnancia de una tintura. El efecto dominó invadió toda la industria y, desde entonces, el virus Burton cuenta entre sus víctimas a figuras como Madonna, Fito Páez, Jared Leto, Marilyn Manson, Amy Lee y millones de emos que reproducen en rincones de todo el mundo la misma mirada huérfana de El joven manos de tijera.La red Burton también se extiende sobre bandas como Tokio Hotel, My Chemical Romance (cuyo líder Gerard Way sostiene el look de negro, ojeras y flequillito dentro y fuera de los shows) o los mismísimos The Cure, que podrían con todo derecho reclamarle al director la autoría de la estampa de Johnny Depp como Edward Scissorhands: Robert Smith se despeina igual desde 1976.Manual de estiloLas claves del estilo se pueden resumir en unas pocas directivas: jamás tomar sol, por lo menos en la cara porque el cuerpo irá muy cubierto y siempre de negro; delinearse sin miedo los ojos y permitir que el maquillaje se corra por el párpado inferior; deshacerse de todos los peines de la casa y suspender el uso de crema de enjuague; el cabello siempre debe parecer seco y maltratado. El accesorio infaltable será una galera o sombrero de ala corta, mejor si se acompaña con guantes del mismo color. Encaje, terciopelo, sedas y cuero negro deberán incluirse en la paleta de géneros disponibles en el guardarropa y siempre, pero siempre, habrá superposición desordenada de prendas, como una cebolla rococó.Las diferencias entre los chicos y las chicas del mundo Burton no son contundentes, aunque siempre funcionan en planos complementarios. Si el muchacho va de negro y navajas, con el peso del mundo sobre su cabellera, como Sweeney Todd, ellas tendrán escotes vulnerables y manos frágiles como la Señora Lovett, o vestidos vaporosos y pies pequeños, como Sally en el El extraño mundo de Jack. Vestuario para contar conflictos y sentimientos en dimensiones múltiples, como los seres de Alicia, donde el sombrerero cambia su color de cabello de acuerdo al estado de ánimo, o reinas blancas o rojas que expresan sus dobleces en las texturas sutiles de sus vestidos y sus peinados.Y si Johnny Depp es el fetiche del director desde hace siete películas, al que modifica a su antojo como si se tratara de una extensión humana de su imaginación, Helena Bonham Carter, mujer y musa de Burton, sería la versión femenina de su alter ego, a imagen y semejanza de las heroínas trágicas que filtra en sus historias, pero que todavía son minoría en su filmografía. Tim los prefiere varones y Depp es la manifestación del desequilibrio perfecto entre el mundo interior y el externo. En el medio, para subrayarlo, el desarrollo exquisito de los vestuarios y caracterizaciones que contarán la mejor versión de sus cuentos.Entre Halloween y los amos de la modaA fines de octubre pasado, cuando estaba a punto de inaugurarse la muestra antológica de Tim Burton en el Moma de Nueva York y empezaba a hablarse del vestuario exquisito de Alicia en el país de las maravillas, la revista Harpers Bazaar dedicó su edición de Noche de brujas a una producción especial inspirada en los personajes y las creaciones del director. A él le pidieron que produjera las fotos y a una lista de diseñadores que proveyeran el vestuario: se anotaron firmas como Louis Vuitton, Gucci, Alexander McQueen, Jean Paul Gaultier, Yves Saint Laurent, Giorgio Armani, Versace, Oscar de la Renta, Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Ralph Lauren, Nina Ricci, Chanel, todos los que definen rumbos en el mapa de la alta costura. Las fotografías fueron de otro pope de la industria: Tim Walker, y el propio Tim posó para una de ellas, en traje de clown (una de sus pesadillas confesas), en homenaje al origen de todas sus fantasías, y la puesta se hizo a plena luz de un día nublado, en paisaje campestre y con modelos que parecían muñecas asustadas. Mundo mágico, también disponible online: en harpersbazaar.com

