Placebo: iluminados y oscuros
Placebo presentó “Battle for the sun” ante un público acotado pero siempre fiel.
Aunque su último disco, Battle for the Sun, fue definido por ellos como el más luminoso, Placebo el sábado tocó sus canciones oscuras finalmente bajo techo. Iba a ser en G.E.B.A. pero por pedido de la banda cambiaron al microestadio Malvinas Argentinas, porque la gira estaba planteada para lugares cerrados.Unas 2500 personas (bastante menos convocatoria que la última vez que tocaron, en 2007) fue a ver al trío, que viene de una gira extensa y, en virtud de esa experiencia, llegó con un show que se notaba pulido hasta el detalle.Pero, como su canción Devil in the Details (que, por cierto, tocaron y quizá a partir de ahora se convierta en yeta), pareció que el diablo metió la cola. Un problema de tensión (un verdadero bajón de tensión) interrumpió la intro de largada, a segundos de que subieran al escenario, y la pantalla de leds estuvo parte del espectáculo parpadeando confusa.Sin embargo, la banda remontó ambos inconvenientes a fuerza de buen sonido, canciones para emocionar a fans de los '90 y nuevos emos, y el protagonismo de guitarras, en un show más cerca del rock que del neoglam dramático de otras épocas.Superada la interrupción del comienzo, el despegue fue con temas del disco nuevo: For What is Worth, Ashtray Heart con su estribillo en español, Battle for the Sun y la optimista Speak in Tongues. Se vio a un Brian Molko más concentrado en su guitarra y su vocalización que en su habitual carisma de frontman, posta que tomó esta vez Stefan Olsdal. El sueco se calzó el rol de animador y el nuevo baterista, Steve Forrest (que tocó como si fuera la última vez), demostró que su incorporación inyecta a la banda energía nueva.Los momentos más altos de la noche estuvieron en las interpretaciones de Follow the Cops back Home y Meds, del disco homónimo, acaso el mejor hasta la fecha. El paseo por la discografía no fue mezquino y hubo repaso por las raíces melancólicas con Soulmates Never Die, por el hedonismo de Every You Every Me, por la oscuridad psicotrópica de Julien, y por los ya clásicos Special K, Taste in Men y Special Needs.Así, Placebo pasó y siguió de gira por Sudamérica, donde tienen un nicho de seguidores que ellos conocen bien (Molko habló en perfecto español, de hecho). Sólo resta esperar que esta tercera visita no sea la vencida. Que haya revancha.

