Oscuro cimiento
Philip Roth vuelve al mundo y a los personajes que mejor conoce en su novela “La humillación”.
Entre las recientes incursiones de Philip Roth (Nueva Jersey, 1933) en los achaques y la soledad de la vejez, La humillación sea tal vez su novela más sombría, más definitiva y más (sexualmente) explícita de todas. Si se toman los antecedentes recientes de Elegía o Sale el espectro, allí todavía quedaba espacio para una leve redención, que emergía tenue sobre un mar de tragedias cotidianas y un lento pero inevitable descenso hacia el final. En La humillación, en cambio, no hay tonos grises, y lo único que queda en pie es el derrumbe, la derrota, la caída (o sea, nada).Simon Axler, un reconocido actor sexagenario, cae en la cuenta de que ya no puede recrear personajes, ya no puede recurrir a la ficción. Paradójicamente, esa incapacidad le impide a su vez ser él mismo, encarnar al exitoso artista que siempre fue. Acorralado entre un soliloquio obsesivo y la alternativa desesperada del suicidio, Axler sólo encontrará la posibilidad de salir adelante en la relación violenta y tirada de los pelos que mantiene con Pegeen, una joven lesbiana varias décadas menor que él que aparentemente ha decidido cambiar de sexualidad.A pesar de la amarga negrura que recorre La humillación, hay que reconocer que Roth no pretende aquí un examen psicológico en profundidad, no se mete en los detalles más frondosos de la angustia que padece Axler. Su intención, una vez más, parece ser narrar las peripecias de otro personaje inconfundiblemente rothiano, tan neuróticamente lúcido como irreparablemente terco, individualista y atado al deseo feroz por el sexo opuesto. Recurrencia que le viene sumando varias críticas negativas, que aluden a un Roth que dejó de lado las grandes epopeyas (Pastoral americana, La mancha humana) por una escritura cuasi automática que deriva todos los años en nouvelles cada vez más breves y deslucidas (algunos, no sin cierta malicia, llaman a esa tendencia el síndrome Allen, comparando los últimos libros de Roth con la obra reciente del prolífico cineasta). Y sí, es cierto que La humillación parece un bosquejo, un mero esquema borroso de inolvidables novelas anteriores. Pero, a la manera de un viejo pintor que en su juventud concibió grandes frescos históricos y ahora se dedica a dibujar miniaturas con unos pocos trazos, Roth todavía exhibe su maestría en las ocurrencias, el brío, los detalles. Si se lo ve de esa manera, el derrumbe sólo asuela a sus personajes, y La humillación supone así un cimiento más en una obra enorme, hilarante y genial, de un escritor que todavía conserva la capacidad (envidiable) de contar historias, más allá de la vejez, el olvido y un mundo que (como Axler) ya no puede seguir creyendo en la ficción. EL LIBRO
La humillaciónPhilip RothMondadoriPrecio: $ 55Sinopsis: Todo terminó para Simon Axler, un actor sexagenario que perdió su magia. Su mujer se fue, su público lo abandonó. Y entonces estalla otra trama: un deseo erótico fuera de lo común que sirve de consuelo.

