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Noche cancionera en Villa María

La tercera jornada del Festival de Peñas tuvo a grandes figuras del folklore. Teresa Parodi y Jairo tomaron la senda de las buenas canciones.

21 de febrero de 2011 a las 10:43 a. m.
Santiago Giordano
Noche cancionera en Villa María
TERESA PARODI. Parodi hizo una noche de canciones deliciosas del repertorio de folklore.

Después de las dos primeras jornadas, en las que predominaron las formas más sentimentales y edulcoradas de la canción –justamente celebradas también de manera sensitiva y edulcorada por el público–, la tercera noche del Festival de Peñas de Villa María proponía un programa con expresiones de lo que, ya por costumbre, llamamos folklore. Una forma de ligarse a su tradición primera y de satisfacer a un público también numeroso, que pobló las plateas desde temprano.Y con el folklore, este es un dato objetivo, volvieron las buenas canciones. Sobre todo en la primera parte de la noche, con Teresa Parodi. La correntina fue la encargada de poner en marcha la brega festivalera, antes del horario televisivo, y lo hizo como ella sabe hacerlo: justamente con buenas canciones, propias y ajenas. Secundada por una banda sutil y bien plantada, conformada por Jorge Giuliano (guitarra) y Lucas Homer (bajo y dirección), Facundo Guevara (percusión) y Fernando Correa (acordeón), Parodi comenzó su actuación con De allá ité, de Pocho Roch, y la propia Pedro Canoero, antes de una conmovedora versión de Cuando tenga la tierra, de Ariel Petrocelli y Daniel Toro. Un son para Portinari, Esa musiquita, Todo cambia y La canción es urgente llegaron también desde su voz redonda y entera, todo un sello personal y un emblema.Pasadas las 22, Miguel Borsato pegó el tradicional grito, mientras la Orquesta Estable se pelaba los dedos haciendo sonar la cortina y en el cielo un generoso despliegue de fuegos artificiales competía en reflejos con el lunón casi redondo y plateado que se duplicaba en las quietas aguas del Ctalamochita. El Ballet Arte Popular cerró el cuadro de la apertura a puro malambo y enseguida Sergio Zuliani y Geo Monteagudo presentaron a Jairo, ante el aplauso de un anfiteatro ocupado en más de un 80 por ciento.Con el morocho cruzdelejeño, otra voz emblemática y querida de la música argentina, se prolongó el momento de buenas canciones que había iniciado Teresa Parodi. Me gusta esta hora del día, Milagro en el bar Unión, Caballo loco, La balacera, Ferroviario, Los enamorados, entre otras perlas nacidas de la colaboración con Daniel Salzano, armaron su repertorio. También rindió homenaje a María Elena Walsh, con Serenata para la tierra de uno, y terminó ovacionado con Chacarera de las piedras de Atahualpa Yupanqui.Abel Pintos recogió el guante con una muy buena y aplaudida actuación, que lo confirma entre los músicos más seguros de la actualidad. Con elaborados gestos pop, voz expresiva y un buen manejo del escenario, Pintos presentó los temas de su disco Reevolución, una particular mirada de la canción.Pasada la medianoche, la llovizna se hizo persistente y Los Tekis llegaban para poner chispa carnavalera a una noche que bajo techo permanecía encendida. Tenían que llegar todavía el Chaqueño Palavecino, para quien estaba previsto una hora de actuación, y León Gieco, que desdoblaría su actuación entre Las guitarras del amor y los D-Mente de Andrés Jiménez. El cierre, previsto para cerca de las tres y media de la mañana, tendría como protagonista a Cacho Buenaventura, para estrenar su Carlos de Oro.Con aciertos, extravíos y una saludable vocación de cambio, el Festival de Peñas pasó sus tres primeras jornadas, las más esperadas, las más reveladoras de la nueva dirección que podría tomar el evento en el futuro. Un anfiteatro impecable, que más allá de su imagen imponente resulta funcional a la idea de "gran espectáculo" que muchos creen que debe imponerse, es lo más saliente de esta edición, por sobre una programación que si bien tuvo encanto, buenos momentos y números atractivos, prácticamente careció de las novedades necesarias para impactar.Esta noche le toca al cuarteto y el sábado 26 será el cierre, con Antonio Marcos Solís.