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No está en los genes

“Capitalismo: una historia de amor”, película en la que Michael Moore explora la crisis financiera de 2008.

11 de junio de 2010 a las 03:56 p. m.
No está en los genes
Michael Moore, un documentalista que hizo de la polémica una forma de expresión personal.

"¿Qué es el capitalismo?", se pregunta una mujer en un viejo comercial en blanco y negro, una de las tantas secuencias construida con material de archivo con el que Michael Moore propone sus tesis. La respuesta es inocente: "un sistema de libre empresa". Una definición no menos imprecisa pero más pertinente la pronuncia un granjero, cuando el Estado lo desaloja: "un sistema de tomar y dar...". Y Moore agrega irónico: "más que nada de tomar".En el inicio Moore postula una repetición histórica: EE.UU. es nuestra Roma del siglo 21. En un montaje cruzado tan divertido como banal, el senado romano y el estadounidense, a pesar de la lejanía en el tiempo, se parecen: exudan decadencia. Capitalismo: una historia de amor retrata y recolecta ejemplos menores y mayores de ese crepúsculo: desalojos, trucos financieros, negocios corporativos, pauperización de la clase media. Moore, además, intenta identificar focos de resistencia y pruebas de otras vías de organización. Los villanos son los mismos de siempre: corporaciones, financieras, bancos, Bush, Greenspan, una banda de plutócratas mafiosos que, desde el tiempo de Reagan, en nombre de la libertad de empresa han modificando las leyes en su propio beneficio. ¿En el 2008 hicieron un golpe de estado financiero?Moore no es precisamente un intelectual, ni tampoco un cineasta sofisticado. Su indignación es legítima y su preocupación por los que menos tienen es honesta, virtudes morales que no compensan su análisis reduccionista del capitalismo como una cuestión "americana" y no como lo que es: un fenómeno histórico global. El sueño de Moore consiste en retomar el espíritu de la Segunda Declaración de Derechos del presidente Roosevelt, y ve en Obama su avatar del siglo 21. No es otra cosa que una ilusión y una mala lectura, pues no se trata de un dilema moral y legal sino de una cuestión política. A la posible sustitución del capitalismo Moore la denomina democracia, es decir, capitalismo con rostro humano.Sin embargo, hay un fragmento revelador. Jimmy Carter se dirige a la nación y afirma: "La identidad humana ya no se define por lo que uno hace, sino por lo que uno posee". Ése es precisamente el problema, y lo que define la subjetividad capitalista: creer que la acumulación es parte de nuestra naturaleza, de lo que se predica una demencia admitida: el capitalismo no es una invención sino un destino, una genética.Capitalismo: una historia de amorDocumentalCalificación: BuenoDirección: Michael Moore. Origen: Estados Unidos, 2009. Duración: 127 minutos.