Temas del día:

Ningún capricho

Herbie Hancock acaba de editar “The imagine project”, junto con artistas del pop como Pink, Dave Mathews y hasta Juanes. Aquí cuenta cómo lo hizo.

18 de julio de 2010 a las 06:54 p. m.
Chema García Martínez
Ningún capricho

El País, de Madrid

Su historial como una de las voces fundamentales del piano de jazz contemporáneo lo avala. Herbie Hancock (Chicago, 1940) está actualmente presentando The imagine project, un álbum globalizado en el que participan artistas de los cinco continentes interpretando temas de John Lennon, Bob Dylan o The Chieftains.

Semanas atrás, Herbie Hancock actuó en el Festival de Jazz de Peñíscola y en el Festival de Cap-Roig. También pasó por Madrid para mostrar la nueva versión de sí mismo en Veranos de la Villa. Antes de ese periplo, conversó con El País.

–Si alguien me dice que algún día iba a escucharlo tocando el piano junto con The Chieftains lo hubiera tomado por loco.–¡Probablemente yo también! Pero si lo piensa detenidamente, no hay nada de raro en ello. La humanidad se enfrenta a un momento histórico. Estamos en los umbrales de una nueva era marcada por la globalización y debemos responder juntos al desafío. Si yo grabo con los The Chieftains o con Juanes no es por capricho.

–Desafío que le ha llevado a grabar "The imagine project".–En mi caso, yo utilizo uno de mis talentos, que es la música, para reunir en un mismo espacio varias culturas diferentes y conseguir el sueño de trabajar juntos en un proyecto de convivencia en común. No creo que algo así hubiera sido posible hace un tiempo atrás. En cualquier caso, discos como éste son sólo el principio. Va a haber más.

–¿Se viene "The imagine project 2"?–O con otro título, pero sí, absolutamente. Eso no quiere decir que todos mis próximos discos vayan a ser como éste, también estoy interesado en tocar jazz tradicional y, de hecho, voy a seguir experimentando mucho en esa vía. Digamos que alternaré ambos caminos, el del jazz de siempre y el de las colaboraciones entre las distintas tradiciones musicales.

–¿Cómo se le ocurrió la idea de grabar un disco con artistas de distintos países interpretando temas conocidos?–Todo empezó de una forma un poco casual. Larry Klein y yo estábamos en Bombay (India) como parte de una delegación oficial del Departamento de Estado en conmemoración del 50º aniversario del viaje de Martin Luther King a India para estudiar la filosofía de Gandhi. Allí tuvo lugar la primera sesión informal con un grupo de músicos locales. Desde entonces, hemos viajado por siete países para encontrarnos con los músicos de cada lugar. Ha habido algunas excepciones, claro. Por ejemplo, teníamos pensado ir a África para grabar con diversos grupos de aquel continente, pero nos encontramos con que la mayoría estaban establecidos en París, así que terminamos grabando allí. Sí fuimos, en cambio, a San Pablo, para grabar con Céu o a Londres para encontrarnos con Jeff Beck.

–Un viejo amigo con el que ya coincidió en el rodaje de la mítica película "Blow up", de Michelangelo Antonioni.–En realidad, Jeff y yo hemos trabajado mucho juntos. Fue estupendo volver a encontrarme con él. Es un músico fantástico y un tipo estupendo. Luego, ha habido otros artistas a los que no conocía, como Pink o Los Lobos. A Dave Mathews sí lo conocía. Con James Morrison ocurrió una cosa bastante sorprendente. Habíamos pensado en él para A change is gonna come, de Sam Cooke, pero andábamos ya mal de tiempo, así que decidimos grabar las bases en California, donde vivo, y enviárselo a Londres para que él cantara por encima. Cuando recibí la cinta de vuelta, me encontré con que le había dado un giro inesperado a la canción, tanto que tuve que grabar el tema de nuevo, y vuelta a empezar. Eso nos retrasó unos días pero creo que el resultado valió la pena.

–Al escuchar "The imagine project" queda claro que un disco así no se hace en dos días.–Ha sido un proceso lento y laborioso. La colaboración de Larry Klein, productor del disco, ha sido decisiva. Él sabe mucho más que yo de cantantes y canciones y maneja las claves para encontrar a los artistas en su país de origen. Mi papel consistió en ser receptivo a sus sugerencias, y las del productor ejecutivo, Alan Mintz. Entre los tres nos hicimos una idea de quiénes podían ser los artistas y cuáles las canciones. Klein me propuso a Oumou Sangare de Malí, y a Toumani Diabate, también de Malí... Luego se nos ocurrió arrancar con la canción de John Lennon como una especie de leitmotiv. Creo que, al final, ha merecido la pena, ¿no le parece?

Otro momentoEs otro momento de Hancock, sin dudas. Dos años atrás, el dato saliente de su vida (artística y personal) era un saludo del presidente Barack Obama por un premio Grammy. Por entonces, le dijo a Iker Seisdedos: "Nadie esperaba que un negro fuese candidato en Estados Unidos, como nadie hubiese apostado por un viejo músico de jazz para el Grammy. Ambos son signos de cambio en una América que está necesitada de pasar de página", aseguraba.

El comentario y algunas canciones del disco, acá.