Temas del día:

Miradas opuestas a Susana Giménez

Dos opiniones acerca de la nueva temporada de la diva de los teléfonos.

04 de junio de 2011 a las 04:22 p. m.
Miradas opuestas a Susana Giménez

Por encima de la mediaPor Daniel SantosBueno, es cierto, Susana no es lo que era. O es lo mismo que era antes, pero 20 años más grande. ¿Y qué? La televisión argentina come, se cura y se educa en torno a figuras como ella hace por lo menos dos décadas. Criticarla sin hacer una mirada por encima de sus propias curvas (las previas y posteriores al photoshop) sería un acto de injusticia. Este año, la Giménez no muestra novedades, pero la fórmula del living y la ignorancia simpática funcionan a la perfección. No le gana a Los únicos, ni le ganará, pero hacer un programa de 13 a 16 puntos de promedio sin nada, habla del magnetismo de una figura como pocas. La que convoca es ella, la que atrapa, por sus bobadas o su simpatía, por sus juegos y por su despiste.Carlos Tevez, los Belsunce, Jorge Rial, los susanos, el pianista, los invitados freaks y los artistas en serio, la falta de cintura para algunas situaciones incómodas, los papeles con preguntas que a veces ni siquiera parece comprender. ¿Qué quieren de ella? Es la diva más grande de la televisión argentina, de una tele que no se renueva, que se retroalimenta de un puñado de figuras y poquísimas ideas. Ella sobresale del resto: en términos de rating, por debajo de un imbatible Marcelo Tinelli pero por encima de una inagotable Mirtha Legrand. Sobresale con un carisma que reemplaza cualquier otra falencia frente a la pantalla, con ese magnetismo a veces inexplicable que tienen algunas estrellas que hace tanto que dominan las pantallas argentinas. Este año, deberían haberla cuidado un poco y llevarla para reforzar la siesta y no exponerla a la carnicería de la ficción más efectiva. Es tarde para cambiar.La estupenda repeticiónPor Juliana RodríguezNadie, a esta altura, va a pedirle peras al olmo. Hay divas, como Susana y Mirtha, de las que ya se sabe qué esperar. En el caso de Susana, conocemos las marcas de su conducción: desde el "¡Maestruli!", hasta sus grititos amables y esa ingenuidad colgada que algunos prefieren llamar espontaneidad. Pero entender el estilo de la diva, saber que la fórmula "¡Estupendo!–¡qué brutal!–¿vivos?" funciona con efectividad no avala la pereza productiva, ni la repetición cíclica del programa. El caso es que prendés la tele cualquier noche y no sabés si es el año 1990 o 2011: ahí están otra vez algún fenómeno circense (como El Hombre lobo), el mediático de turno (Rial o una vedette) o el futbolista del momento (Carlos Tevez). La cosa no es tanto con Susana, que hace lo que le sale y cumple, sino con la producción del programa, que a fin de cuentas es responsable de las preguntas de las entrevistas, de escribir el guión de lo que dice la diva (y que ella lee sin disimulo, después de más de 20 años de TV) y de elegir a los invitados que se sientan en esos sillones blancos. Adjudicarle a Susana esas partes fallidas es como creer que es ella la que escribe y dirige la revista que lleva su nombre. ¿Era lo más adecuado una nota con la familia García Bensulce, cuando era probable que la diva calificara el caso con un simpático "¡brutal!"? De todas maneras, no llegó a decirlo, aunque se le escapó un "qué tema apasionante". El programa es un calco de sí mismo, la producción se inclina hacia lo obvio y a veces da la sensación de que no sólo ella se cansa de hacer un ciclo diario. En la TV de hoy en día, la simpatía de "Su", el pasito de los susanos y las entrevistas exclusivas no bastan.

Más de VOS - TV