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Miradas opuestas sobre Katy Perry

La estrella pop lanzará su nuevo disco el mes que viene, que promociona el single “California Gurls”.

17 de julio de 2010 a las 03:46 p. m.
Miradas opuestas sobre Katy Perry
KATY PERRY. En breve sale a la venta su segundo disco.

No es ninguna tontaPablo LeitesKaty Perry es un producto de la industria del entretenimiento, sí. También es cierto que los tópicos que eligió para sacar la cabeza de la superficie son, cuanto menos, efectistas: Ur so gay (Sos tan gay) y I kissed a girl (Besé una chica), cortes tan pegadizos como testigos patentes de la pacatería que (también) hay en el primer país del Primer Mundo. Pero hay que entenderla: hija de pastores evangélicos, criada con música de iglesia.Además, está claro que a cierta belleza típicamente estadounidense y a un cuerpo de ensueño no se les reconoce así nomás un talento como el de hacer canciones e interpretarlas más que correctamente. Podría haber hecho carrera como chica de calendario con cara angelical y un poco tonta. Pero hizo algo más inteligente: ser todo eso, resumido en una buena cantante. Quienes desconfían, chequear el DVD Unplugged para MTV.El versus más claro es el que implícitamente la posicionó contra otra chica, a priori más talentosa, con más carrera y no tan evidentemente sexy. Bastó que Alicia Keys rompiera las listas de rotación radiales con la oda a Nueva York bautizada Empire State of mind, con el aval y el featuring del gran Jay-Z, para que Katy llamara a Snoop Dogg y firmaran California gurls (sí, con "u"). Reflejos rápidos.Además de que el clip enseña generosas porciones del cuerpo de Perry, el mensaje está clarísimo: "Las chicas de Nueva York serán muy cool, pero las de California somos divertidas". La contraparte se refuerza con la invitación a un rapero bien díscolo, y coterráneo, como Snoop. It's showtime! Talento para hacer olasCelina AlbertoTalento diminuto adquiere estridencia para subsistir. Un vestido en forma de calesita, apetito de extravagancias para subirse a la ola vintage, apariencia diseñada para marcar diferencias en plan de retener miradas inconstantes, un set de poses provocativas antes que uno de destrezas entrenadas. Katy Perry empezó cantándole a su ex novio emo que era muy gay y después saltó del trampolín en bombazo con eslogan twittero: I kissed a girl (and I liked it), "besé a una chica y me gustó". Ojos y flequillo de muñeca pinup, candor de colegiala que espera el recreo para comer algodón de azúcar frente al chico que le gusta. Katy no trae nada nuevo para la merienda pero entró al Libro Guinness como la artista que mayor cantidad de descargas por Internet generó para sus canciones, todas variaciones desabridas de mecanismos ya probados en Britney, las Simpson o la Madonna prehistórica.Es ella y podría ser cualquier ensayo de los que abastecen las discográficas cuando no aparece nada genuino en las redes. Lady Gaga hay por ahora una sola y mientras Amy recupera aliento para el despegue, los vasos vacíos deberán llenarse con aguas propicias para el negocio. Katy obedece, disfruta la exposición y no interesa demasiado que muestre los flancos débiles en sus performances en vivo. Un repaso al vuelo por sus apariciones en entregas de premios o en las filmaciones que suben sus fans a YouTube dejan a la vista sus escasas aptitudes para defender repertorio sin máquinas de afinación de por medio. Apenas un detalle que pasará inadvertido.