Metallica: señores del metal
Miradas opuestas a Metallica, el legendario grupo heavy que llega a Córdoba el próximo 24 de enero.
Como el Barça, pero del rock Pablo LeitesY sí. A Metallica le alcanzó con confirmar su presencia en la Argentina, a escasos seis años y pico del episodio de agotamiento físico y mental que llevó a la suspensión del tramo latinoamericano del tour promocional de St. Anger, para que todo lo que se dijo en ese momento quedara de lado. Del mismo modo, bastó que Nueva Tribu anunciara y se hiciera cargo de la logística de una impensada actuación en Córdoba para que José Palazzo viera magnificada su figura a la estatura de un guitar hero. Porque está claro que no hablamos de una banda que esté de vuelta de nada y mucho menos de la música. Si no, escuchar Death magnetic, el último disco como prueba de que no han perdido nada de hambre y dejando a los más de 100 millones de discos vendidos en su historia en el lugar de un aperitivo de gloria musical.Esa alquimia de convertirse y convertir lo que rodea a la propia existencia como banda en tema de conversaciones sólo posibles desde una idolatría sin fisuras, es cosa de elegidos. Que los mismos tipos que hoy dan forma a la mejor agrupación de trash metal, creadores de temas considerados la cumbre del género como Master of puppets o One, cambien de galaxia para adaptarse a un show indoor en el Orfeo equivale a traer al Barcelona para un partido de showbol.O sea, un lujo asiático. Por eso, será historia ver a Hammet punteando la tormenta doble bombo de Fight fire with fire, cuando se vaya acercando el final del mejor show internacional que haya visto Córdoba. Sin exagerar.Ya cumplieron su cicloJavier MattioEl concierto de Metallica en Córdoba es un acontecimiento, tanto por la notoriedad de la banda como por la sequía de shows internacionales en la ciudad. De todos modos, cabe inscribir el espectáculo del Orfeo dentro de la seguidilla de mega festivales que tuvieron lugar en Buenos Aires en 2009: aquellos donde sólo se apuntó al regocijo mainstream, a la pura exhibición de bandas que ya hace rato cumplieron su ciclo.De esa manera, sin importar el género, los grandes espónsores apostaron por AC/DC, Depeche Mode y The Prodigy por igual, como si los pósters de un adolescente de los '80 (y de los \'90) de repente cobraran vida ante miles de personas, marcando una polaridad –cada vez más– insalvable con respecto a las bandas y artistas independientes, que ganan en lucidez (sonora) y lectura de la realidad lo que pierden en masividad.Como pasa además en el cine, la música en vivo parece dividirse hoy entre el desplante más espectacular –infraestructuras gigantes, giras temáticas, efectos especiales– y las manifestaciones modestas de algunos referentes aislados. La llegada de Internet marca tal vez el punto límite de ese desgarro (y por eso Metallica se opuso con tanta furia a Napster).Mientras, cabe recordar a un inquieto y todavía sorprendente Bob Dylan tocando hace unos años en el Orfeo, sabiéndose mentor de la música popular de los últimos 50 años pero renovándose a cada segundo (él tiene el secreto), poderoso e imperturbable como una piedra (rodante).ConcursoVOS te invita a conocer a Metallica en un meet & greet exclusivo. Participá del sorteo.

