Los superhéroes también mueren
La desaparición de uno de los Cuatro Fantásticos confirma una tendencia en el mundo de los cómics: la muerte vende.
Un número tres dentro del círculo que durante medio siglo alojó a un cuatro: con ese adelanto de portada Marvel anunció que en el número 587 de Los Cuatro Fantásticos uno de los integrantes del mítico grupo creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1961 morirá. Aún no se sabe si el infortunio tocará a las puertas de Mr. Fantástico, de su esposa Mujer Invisible, de su cuñado Antorcha Humana o de su amigo La Mole: la incógnita se develará el 26 de enero cuando se publique la revista y quede demostrado que, hoy por hoy, el mejor negocio de los cómics está en la muerte de sus superhéroes.
Es que el número 587 todavía no se publicó, pero ya se agotó: Marvel anunció que no habría reediciones ni reimpresiones, y eso obligó a los fans a agenciarse un ejemplar por anticipado. Ni hablar del número de marzo de 2011: ya hay teasers o adelantos que permiten deducir que, en principio, la tira ya no se llamará The Fantastic Four, sino “FF”. Además, la nueva historia se titulará The beggining (“El comienzo”). Con esa información proporcionada a cuentagotas, la principal comiquera del mundo vuelve a estar en foco y sus personajes, paradójicamente, parecen renacer.
AntecedentesNo es la primera vez que uno de los Cuatro Fantásticos muere: en 2004, en una aventura de lo más mística, La Mole murió y fue rescatado del cielo por sus compañeros. Antes, en 1995, Mr. Fantástico había sido dado por muerto en medio de una aventura intertemporal: su nieto del futuro lo quemó vivo miles de años en el pasado. Un año después, los cuatro sacrificaron sus vidas en la saga Onslaught de los X-Men... aunque se salvaron gracias a Franklin Richards (el hijo de Mr. Fantástico y Mujer Invisible). Además, el equipo de superhéroes no se ha mantenido muy estable que digamos: por vacaciones, sospechas de muerte, retiros por maternidad y otras estrategias de marketing por el estilo, otros héroes, como el Hombre Araña y el Increíble Hulk, han formado parte de los Cuatro.
La Mole que no es MoliEn las apuestas on line, todos los ojos apuntan a La Mole como el candidato natural a esta muerte: ¿el motivo? Su muñeco es el menos vendido de todos. En el universo comiquero la noticia ni siquiera despierta tristeza: la muerte es la consecuencia natural de ese proceso de humanización de los superhéroes que comenzó cuando terminó la edad dorada del cómic. En un punto de la historia el superhéroe implacable e infalible dejó de ser interesante y los guionistas empezaron a darle características más humanas y comunes. Y no hay experiencia humana más común que la muerte.
El caso más resonante de muerte de un superhéroe fue la muerte de Superman. En 1992, el Hombre de Acero cayó en una pelea contra Doomsday y agotó todas las ediciones de su revista. DC Comics le dedicó un multitudinario funeral, aunque unas ediciones más tarde el mayor héroe de todos los tiempos revivió.
En 2007 fue noticia la muerte del Capitán América: un francotirador dominado telepáticamente por Calavera Roja lo fulminó en el final de la saga Guerra Civil, a la salida de un juzgado. El héroe más yanqui de todos había transgredido una ley de antiterrorismo post 11 de septiembre.
Otras muertesFlash, el hombre más rápido del mundo, también es uno de los superhéroes que más veces murió: sucede que hay 20 Flash (desde Jay Garrick, el original, hasta el anunciado Alex Garrick, el próximo y vigésimo Flash... amigo de Goodboy, descendiente de Superman). La muerte del segundo Flash es de antología, y probablemente sea la más lograda desde el punto de vista narrativo: Barry Allen se había convertido en Flash tras ser alcanzado por un rayo, y se había bautizado así por ser fan del primer Flash. Resulta que en el siglo 30, el malvado Antimotor lo envía de vuelta a 1986 y Flash, para derrotarlo, supera su límite de velocidad y se sacrifica... se transforma en "energía cinética pura" y, en un giro genial, se convierte en el mismo rayo que le otorgó sus poderes. En 2008, la serie de cómics de Batman crisis final especuló con la muerte del hombre murciélago, pero sólo se trató de un viaje de conciencia. Su compañero, Robin, en cambio, murió varias veces. Batman ya había coqueteado con la muerte en 1986, cuando Frank Miller lo había puesto perdedor en una pelea contra Superman, que luego terminaría en resurrección.
La primera de las muertes de Jean Grey (X-Men, Marvel) fue impactante: un suicidio tras las destrucción de una galaxia completa. Pero tanto la heroína como su otro yo maligno, Phoenix, volvieron a la vida y volvieron a morir en incontables ocasiones.
Elektra muere a manos de Bullseye, pero fue resucitada por una secta ninja. El Capitán Marvel murió en 1982 y nunca volvió. El segundo Linterna Verde, Hal Jordan, murió en 1996 al matar al Devorador de Soles, pero su personaje fue retomado infinitas veces. La lista sigue y confirma dos cosas: que la muerte forma parte de la historia de todos y que lo único invencible en el mundo de los superhéroes es el mercado.

