Los latidos de la narración
El mejicano Fabio Morábito está en las librerías argentinas con dos nuevos títulos: la novela "Emilio, los chistes y la muerte" y los cuentos reunidos en "Grieta de fatiga".
Dos libros recientes –una novela y el otro de cuentos– de Fabio Morábito permiten entrar a una de las escrituras, junto a las del uruguayo Mario Levrero, del mejicano Mario Bellatin y del brasileño Joao Gilberto Noll, más rebosante de innovadoras facetas de la actual literatura latinoamericana. Pues si bien Morábito nació en Alejandría (Egipto) en 1955 y luego pasó su infancia en Milán, desde los 15 años reside en México DF y obviamente su lengua de escritor es el español. Dos géneros, entonces, cultivan Emilio, los chistes y la muerte, publicado en 2009, y Grieta de fatiga, aparecido en 2010. Éste último reúne 15 cuentos, pero su título no corresponde a ningún relato en particular sino que los preside a todos.En cambio, el título de la novela, como se verá luego, enumera los tres ejes inherentes al contenido del texto. Al mismo tiempo, no faltan las interrelaciones entre ambas obras, y el hecho de señalarlas atañe a una posibilidad de lectura que resulta ineludible producir. Desde ese punto de vista, el devenir novelesco de Emilio, los chistes y la muerte y el de los cuentos de Grieta de fatiga intercambian unos ecos tan sutiles como elocuentes.Así, el desarrollo de la novela anticipa –al comienzo de su capítulo II– uno de los relatos de Grieta de fatiga, el titulado "Hormigas". Éste, en efecto, construye a posteriori una versión similar y distinta a la del primer tramo del citado capítulo. Dicha conexión evidente entre los dos textos no es la única: existen otras, todas ellas son portadoras de los dispositivos que la escritura de Morábito con frecuencia adopta. Y esos mismos dispositivos moldean lo que Morábito denomina "el latido de la historia". Se trata –añade– de hallar "esa brisa de casualidad que hace que una historia despegue con alas propias". Y Emilio, los chistes y la muerte y Grieta de fatiga llevan a un alto grado ese movimiento aéreo de lo casual que nutre los respectivos textos con hallazgos narrativos cuya espontaneidad asombra.
En la novela, Emilio, un chico de 12 años sin amigos y coleccionista de chistes, deambula por los senderos de un cementerio buscando su nombre en las lápidas, allí encuentra y se enamora de una mujer de 40, quien visita regularmente la tumba de su hijo para ponerle flores. Un erotismo reticente y pudoroso que no oculta angustiantes ambivalencias y una fragilidad existencial que aunque llega a debilitar a los personajes les provee de nuevas energías, tales son los dos ejes de esta novela cuyas secuencias discurren en un estado de trance magistralmente forjado por Morábito.Los cauces de este mundo versátil, ávido de matices, apegado a cierto realismo que lo vuelve engañosamente diáfano, entregan sus resonancias en los cuentos de Grieta de fatiga. En ellos las tramas adquieren preeminencia, pero en su transcurso unas criaturas a las que les cuesta mantener sus roles fundan solidaridades efímeras y a menudo no logran advertir que los descalabros de otras vidas no les son ajenos.Correctores de estilo, ejecutivos, tenistas, nadadores, crucigramistas, escritores, voyeurs, maridos complacientes, una galería de personajes disímiles inscriben sus experiencias en circunstancias hostiles, en todos los casos encuentran fugaces remansos de felicidad que inmediatamente se revierten, y cuando todo parece agrietarse asoman oportunidades fulgurantes que inexplicablemente dejan pasar.GRIETA DE FATIGAFabio Morábito, 2010, Adriana HidalgoPrecio: $ 49EMILIO, LOS CHISTES Y LA MUERTEFabio Morábito, AnagramaPrecio: $ 83

