Los expedientes X de la tele
Las nuevas ficciones del prime time industria argentina tienen elementos sobrenaturales o fantásticos. ¿Se acabó el costumbrismo? Mañana debuta “Un año para recordar”, en esa línea.
Un grupo de agentes con superpoderes. Una mujer que viaja en el tiempo. Una historia mística con una niña que ve más allá de lo evidente. Una logia que cree que se avecina el fin del mundo. Parecen las coming attractions de los estrenos de cine de ciencia ficción, pero son los argumentos de las cuatro tiras del prime time argentino: Los Únicos, Un año para recordar (estrena mañana), El elegido y Herederos de una venganza. En breve, para los más chicos, se viene Supertorpe, para público adolescente, con otra chica con poderes.
¿Qué fue de las historias de familias argentinas comiendo ravioles y peleándola para llegar a fin de mes? El modelo del costumbrismo que tan bien encajaba en las tiras de la noche desapareció. Ahora, las historias que nos cuenta la TV tienen algún elemento extraño, sobrenatural, que hubiera sido imposible concebir en otros moldes (¿alguien imagina a Roxy de Gasoleros conduciendo un taxi volador, o a alguno de los Roldán viajando al pasado?).
Los géneros se licuan de acuerdo al perfil de cada productora y lo que sale es una bolsa de caramelos surtidos. Los Únicos se esboza como un cómic con gente común; Un año para recordar como una comedia romántica con toques de Volver al futuro; Herederos como un culebrón de hacienda con guiños místicos y El elegido como un policial que algo le debe a El Código Da Vinci. Para realismo crudo tenemos a Contra las cuerdas, única ficción que se atiene a leyes de gravedad.
Ya Resistiré o Una familia especial fueron tiras con ingredientes fantásticos, pero la coincidencia hoy es mayúscula y toda la franja horaria principal juega con el límite de lo verosímil. Atrás quedaron Valientes, Por amor a vos o Ciega a citas. Delante, fantasmas, visionarios, viajes imposibles y poderes. Pero todos reúnen una cualidad: lo extraño se inserta en lo cotidiano con naturalidad. ¿Tendencia? ¿Casualidad? ¿Deseo del televidente de huir lo más lejos posible del día a día? Algunos autores y guionistas pueden orientarnos mejor.
Moda y tendencia. "Hay un poco de todo. Hay un poco de moda, otro de reciclado. En la ficción siempre aparece un eje que se pone en el candelero: el tratamiento de temas sociales, los misterios, los poderes sobrenaturales, las novelas de época. Hay ciclos en los que la ficción toca lugares en común".
Lo dice Adriana Lorenzón, autora de El elegido. Pero también reconoce que el público no siempre digiere la oferta. "Recuerdo que en la época en la que hicimos Los Roldán, Pol-Ka estrenó Una familia especial, un costumbrismo con extraterrestres, que no funcionó. Siempre ha sido difícil introducir elementos mágicos en un contexto cotidiano".
Para Pablo Cullel, productor de Un año para recordar, también se trata de etapas cíclicas de la televisión. Pero, además, hay un interés del público por lo extraño, un sentir de época que combina la fe y lo desconocido. “La gente busca algo diferente, y pensar en lo sobrenatural es propio de esta época, en la que muchos están en el aire, mucho new age, astrología, numerología y otros registros similares”, opina.
Pero no hay que olvidarse del cable a tierra. Pablo Junovich, guionista de Los Únicos junto con Cecilia Guerty y Mariano Vera, cree que la identificación es imprescindible. Estos superhéroes no viven en baticuevas o guaridas, sino que, como cualquiera, sufren por amor, por celos, por soledad. "Los dones no los convierten en seres distintos, no son el arquetipo del cómic, tienen que adaptar sus poderes a la vida cotidiana", añade. También cree que las temáticas de la TV son cíclicas y resurgen. Y evoca otras ficciones con elementos sobrenaturales, como Padre Coraje o Soy gitano.
Según Cullel, lo importante es que un elemento fantástico convierta lo común en extraordinario, pero la verosimilitud es una ley que nunca debe romperse. “En la ficción y dramaturgia ya está todo inventado, la cuestión es cómo combinarlo”, agrega, y destaca que el viaje en el tiempo de Un año para recordar es un eje temático no tratado nunca en formato tira. “No queremos que el tono sea disparatado, buscamos el naturalismo de las escenas, el hecho es tan fuerte que todo lo demás es innecesario. La identificación es importante en una tira diaria, ¿quién no se preguntó qué haría si tuviera una segunda oportunidad en algún momento de su vida?”, se pregunta.
El amor, imbatible. En Los Únicos, en cambio, el eje argumental es la vieja y querida historia de amor. Al igual que en Valientes, lo más importante son los vínculos de los personajes, la vida emocional de cada uno. Junovich señala: "No sirven los poderes, explosiones ni tiros a menos que rodeen lo que le pasa a cada personaje. Si no, los televidentes que veían Valientes o Malparida no seguirían esta historia".
En el caso de El elegido, la historia es otra. Lorenzón cuenta que la columna vertebral de la historia siempre fue la idea de los siete pecados capitales y la ambición de poder. En torno a ese germen se estructura el resto: darles una entidad al bien y al mal, combinado con temas más cercanos, como la bipolaridad, el autismo, el complot político. "No podés alejarte del todo del público, necesitás cierta identificación. Hay dos caminos: o bajás a tierra ese elemento extraño, o creás un lugar en la ficción donde todo pueda pasar, que es lo que hace la competencia", explica Lorenzón, en referencia a Herederos.
Todos coinciden en alejarse de las influencias extranjeras, tanto del cine como de la TV. Todos, también, acuerdan en que la ficción es cíclica, tiene períodos, mareas de temas que se ponen en boga. Y coinciden en que sólo un género es imbatible, aunque nunca innove ni se altere: el culebrón, la novela rosa, la telenovela clásica que de Topacio a hoy es una fórmula perfecta. Todo lo demás se reescribe, se reinventa, se va, vuelve y se queda. Ahora, es el turno de los Expedientes X de la TV local.