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Los designios de Dios

El director mejicano Carlos Reygadas habla de “Luz silenciosa”, el polémico y premiado filme sobre un triángulo amoroso en una comunidad menonita que se estrena esta semana.

24 de octubre de 2010 a las 05:53 p. m.
Los designios de Dios

El inicio de Luz silenciosa es una experiencia incomparable. Un plano secuencia sobre el cielo nocturno y su transformación paulatina hasta llegar al amanecer, sincronizado con una banda de sonido de la naturaleza a esa hora, son el preludio de un melodrama místico y cósmico en el seno de una comunidad menonita en el norte de México.

Un triángulo amoroso tendrá lugar, pero, a diferencia del típico retrato hollywoodense, en el que el adulterio consiste en un juego de mentiras y pasiones extremas, el amor que siente el padre de una familia de cuatro niños por una mujer que no es su esposa transcurre sin ocultamiento alguno y sin explosiones de violencia.

Hay algo extraño: el contexto religioso, que supondría condena y culpa, parece neutralizado por un enigma teológico mayor: ¿cómo descifrar los designios de Dios en el sentimiento amoroso cuando contradice los preceptos del matrimonio?

Geometría del amorLa tercera película de Carlos Reygadas es prodigiosa. El único director mejicano con tres películas estrenadas en Cannes es el padre del cine independiente de su país. Otros talentos como Nicolás Pereda y Matías Meyer parecen seguir sus pasos, pero hasta ahora sólo Reygadas ha conseguido el gran premio del jurado en Cannes, precisamente con Luz silenciosa, que se estrena esta semana en el teatro Córdoba.

-Empecemos por el título, una combinación dos sentidos, el de la vista y el auditivo: ¿por qué la película se llama "Luz silenciosa", un título que se hace patente en los planos iniciales y de cierre?-Partí de una idea: la muerte por dolor, y de un conflicto: el de un triángulo amoroso. Al ponerme a escribir el guión se me ocurrió la imagen inicial, y allí también pensé cómo tendría que cerrar la película. Pero la película se resuelve en sí en el rodaje. Yo me imaginaba todo muy silencioso y luminoso, como principio. Y ahí tengo esa imagen de un amanecer y una figura cósmica.

-Hay una diferencia clara entre tus primeras dos películas y "Luz silenciosa". Tu tercer filme carece de violencia y transcurre en un México desconocido; sus personajes pertenecen a una comunidad religiosa heterodoxa que poco tiene que ver con la cultura azteca. ¿Cómo llegaste a concebirla?-En un primer momento pensé que Luz silenciosa tenía que transcurrir en la ciudad de México; no tenía pensado que la historia de la película transcurriera en un campo menonita. Hice un viaje por el norte de México, y azarosamente pasé por una comunidad menonita, y, como llevaba conmigo la idea de la película, me di cuenta de que ese lugar podía ser ideal para localizar el filme. Anclar el filme en una sociedad en la que no existían clases sociales, con un eventual castellano neutro, o directamente en una idioma extraño, se transformó en algo atractivo.

-Quienes hayan visto "La palabra" de Dreyer podrán comprobar cierta evocación del filme del maestro danés, sobre todo en una escena fundamental en el desenlace en donde se pone en juego nuestra incredulidad. ¿Habías concebido este "encuentro" antes de empezar a rodar?-Había estado observando la vida cotidiana de los menonitas: sus bodas, sus funerales, sus cenas, el trabajo en el campo, sus bautismos. Y luego veo la similitud con aquel pasaje de Dreyer en La palabra. Allí se trata de campesinos nórdicos germánicos. Me doy cuenta de que si tomo la decisión de finalizar el filme apelando a un misterio religioso la escena de Dreyer resultaba importante para esta película. Mi resolución fue más abstracta. Es un acontecimiento extraño. Naturalmente, el diálogo con el filme de Dreyer existe, pero no en términos de una cita cinematográfica. Es la necesidad interna de la película la que establece el diálogo.

Más allá del dogma

-Hay algo sorprendente en "Luz silenciosa": en ningún momento se juzga a Johan, el personaje central. ¿A qué se debe esta decisión y cómo puede ser posible en un contexto religioso?-Tanto el Cristianismo como el Protestantismo responden a Dios, pero siempre existe la pregunta por el mal y lo demoníaco. Por otro lado, existe un deber ser, y al mismo tiempo está ese saber último que todo ocurre por Dios. Y es aquí que se configura el problema central del personaje de Luz silenciosa: no es por dogma sino por mística, pues si él se ha enamorado de una mujer que no es su esposa, en última instancia, es el designio de Dios. Johan no puede resolver su experiencia acudiendo al dogma sino que más bien tiene que entender con su propia razón y emoción lo que Dios pide de él ante este encuentro amoroso.

-Tus actores (no profesionales) son menonitas verdaderos. ¿Cómo reaccionaron ante el filme y cómo fue trabajar con ellos?-Algunos grupos extremos de la comunidad la rechazan porque consideran que el cine es un pecado. Pero otros grupos dentro de la comunidad estaban complacidos. La película permitía fijar y mostrar un momento en sus vidas y su cultura. Una forma de vida, su lengua, sus prácticas, sus vestimentas, sus costumbres quedaban registradas en una película, y eso es importante para ellos porque prácticamente no producen ningún objeto cultural. No tienen literatura, menos aún cine. Viven, en ese sentido, un modelo de representación característico del siglo XVI.

-"Luz silenciosa" parece estar arraigada a la tierra y a sus personajes. Parece un filme en donde el guión es secundario. ¿Cómo trabajás tus películas?-Sí, el espacio y también las personas que habrán de ser fotografiadas es lo que me importa. Una vez que comprendo el territorio y sus habitantes, procedo y filmo. Así, la película ya ha sido fijada.

-Alguna vez te escuché decir que el cine no es literatura ilustrada.-Bresson solía decir que aquello que llamábamos cine no era otra cosa que teatro filmado. Todo esto surge de una idea dudosa: el cine es contar historias. Para mí, en el cine lo que importa no es tanto lo que se está contando sino cómo se lo está contando, de tal modo que el cómo se convierte en el qué. Y esto no tiene nada que ver con el cine experimental, ver colores o escuchar sonidos abstractos. La forma cinematográfica excede la voluntad narrativa.

Luz silenciosaDramaDirección: Carlos Reygadas. Con: Cornelio Wall, Maria Pankratz, Miriam Toews. Duración: 140 minutos. Desde el jueves 28 al domingo 1, en el Teatro Córdoba (27 de abril 275), a las 18.30 y a las 22.45.