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Las minas son unas turras

Una nueva entrega de la serie de microficciones. En esta oportunidad, un relato de Daniel Blank.

20 de noviembre de 2010 a las 02:51 p. m.
Daniel Blank
Las minas son unas turras

Las minas son unas turras y los hombres unos pelotudos, siempre nos terminan cagando, explica didáctico el tachero. En la radio un panel de periodistas, en rol de expertos sociológicos, debate con perspectiva polirrubro el último acontecimiento policiaco-pasional. Veinticuatro años, matarse a los 24 años por una mina, hay que ser pelotudo. Yo a los 24 era colectivero, montones de minas tenía; rengas, tuertas, flacas, gordas; no le hacía asco a nada, mire si me iba a matar por una mina, ¿no le parece? La verdad, asiento tímidamente. Y claro que la mató de un tiro, si era policía, con qué la iba a matar, si hubiera sido carpintero la serruchaba, polemiza con el panel. ¿Cómo que uno de los dos quiso terminar la relación?, se exalta. La mina la quiso terminar, seguro que ya lo estaba cagando con otro cana y el tipo no se lo bancó. Por eso yo le digo a mi mujer, que si me va a cagar con alguien, que no me entere. Y sobre todo, que no se enteren mis amigos, porque una cosa es ser cornudo y otra entrar en el bar y que todos te gasten: hola cornudo, cómo te va cornudo, ¿con quién está tu mujer ahora?, eso ya es otra cosa. Y le voy a contar algo, yo se lo cuento porque no lo conozco y usted en un rato se baja y no lo veo más, ¿entiende? A mi hermano le cagaron la vida las minas. Era un tipo alegre, divertido, pero conoció a esa guacha que lo enganchó, y ya sabe, casa, hijos, dejar de ver a los amigos. Para colmo la cuñada, o sea la hermana de la mina, que vivía en la casa de al lado, se lo levanta, porque siempre son las minas las que enganchan a los tipos, ¿no? Resultado, él deja a su mujer, la mina deja al marido, se van a vivir juntos, tienen hijos, ¿qué le parece? Pero lo que son las cosas, después se separan, él vuelve con su mujer y la mina con el marido. Hay que ser boludo, ¿no? Qué historia, me asombro. Pero eso no es lo peor, me advierte. Un día mi hermano vuelve del laburo y encuentra a su mujer encamada con un amigo, busca la escopeta y lo mata al tipo. Dentro de todo la sacó barata, eso sí, se quedó en bolas porque tuvo que vender todo para los abogados, y comerse su tiempo en cana, no vaya a creer. Y cuando sale ¿qué hace? Se va a vivir de vuelta con su mujer, y tiene de vecina a la cuñada, y son todos amigos y salen de vacaciones juntos. Yo no lo entiendo. La verdad, haberse cargado un tipo para después volver a vivir con la mujer, me adhiero a la crítica. Lo que pasó, me corrige, es que cuando los encontró juntos, el fulano lo gastó, y eso ya es otra cosa.El autorDaniel Blank nació en Córdoba hace bastante tiempo y se dedica al desarrollo de proyectos de informatización.