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La modelo y el ministro

Miradas opuestas a la participación de Amalia Granata en el cruce televisivo con Aníbal Fernández en el programa de Petinatto.

24 de abril de 2010 a las 05:10 p. m.
Carlos Schilling (+) y Daniel Santos (-)
La modelo y el ministro
GRANATA. En el ojo de una polémica que repercutió en todos los medios nacionales.

Un espectáculo El cruce de una modelo con un ministro en un programa de TV parece una nueva versión de la pesadilla discepoliana de la Biblia y el calefón o del sueño surrealista del encuentro fortuito entre una máquina de coser y un paraguas sobre una mesa de disección. Es un tipo de coincidencia que ni siquiera el rutinario vale todo televisivo permitía imaginar hasta el momento en que se produjo. Aníbal Fernández y Amalia Granata protagonizaron en Un Mundo Perfecto la miniatura de una comedia de malentendidos. Se sabe que Aníbal es la fuerza de choque mediática del kirchnerismo, una máquina de argumentar, con una velocidad de palabra y de pensamiento que cualquier gobernante quisiera tener de su lado. Amalia, en cambio, abre la boca como abre las piernas en cada apertura del show de Pettinato. Es una descocada, dirían nuestras tías abuelas, y entre las muchas facilidades que se le atribuyen, las intelectuales no figuran en los primeros lugares de la lista.Si la modelo "ganó" (comillas opcionales) la discusión es porque llevó al ministro al terreno del espectáculo, donde todo es reductible a su contrario. Vista con un telescopio temporal, la polémica debe de parecerse bastante a una obra de teatro del absurdo. Los personajes hablan en serio sobre cosas serias; sin embargo, es imposible dejar de reírse. Difícil suponer que el ministro buscara ese efecto. Pero Amalia... Amalia tiene a su favor la buena y la mala inconsciencia.Desplantes e implantesQué fácil es criticar a Amalia Granata: no hay nada que inventarle. Su currículum habla por ella misma mejor que estos últimos resoplidos como panelista en el programa de Roberto Pettinato, Un Mundo Perfecto. Apareció en el mundo mediato con un supuesto encuentro sexual con Robbie Williams, en 2004. ¡Qué presentación! Después de una noche con el ex tenista chileno Marcelo Ríos, lo contó ante las cámaras y él se indignó porque ventiló su intimidad. Ella, de paso, se burló del tamaño de sus órganos sexuales. Un Gran Hermano Famosos en el medio; recurrentes visitas a programas chimenteros; el noviazgo con el "Ogro" Fabbiani; el nacimiento de la hija de ambos, primero, y las cuotas alimentarias, después. Nadie sabe muy bien cómo, pero de pronto todos nos pusimos a hablar de ella como la única que supo cantarle las 40 al jefe de Gabinete. En su tarea de panelista, hasta entonces no había hecho mucho más que desnudarse en vivo o decirle a Ricardo Darín, el invitado del primer programa, que no vio El secreto de sus ojos porque no tenía tiempo. En la Web llovían los pedidos, y hasta se crearon páginas en Facebook, que pedían que "esta mujer hable algo (que no sea sobre el Ogro o Vanucci y/o cuota alimentaria) con conocimiento por una vez en su vida". De golpe y porrazo, todo cambió y es la abanderada de una oposición. Aunque uno pueda tentarse en coincidir con sus desplantes y admirar sus implantes, habría que pedir un poquito de coherencia.

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