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La isla siniestra, lo último de Scorsese

“La isla siniestra”, cuarta colaboración de Martin Scorsese y Leonardo Di Caprio, promete ser un compendio de thriller, policial negro y cine de terror.

09 de marzo de 2010 a las 03:32 p. m.
La isla siniestra, lo último de Scorsese

Scorsese, Di Caprio, una historia policial ambientada en el ominoso mundo de los institutos mentales de la década de 1950. He ahí el caudaloso río que corre bajo la película La isla siniestra, un filme que desde su título (tanto el original Shutter island, como el asignado para la Argentina) remite a otra época.El primero en bucear hacia ese mundo gótico fue un escritor llamado Dennis Lehane, no tan conocido aquí como en los EE.UU., donde hace unos años fue llevado muy alto por Clint Eastwood, quien adaptó para la pantalla su singular novela Río místico, logrando seis nominaciones y dos Oscar para la película. Aquella era una historia acerca de la pérdida de la inocencia, pero de un modo muy sutil, detrás del duelo de un hombre golpeado por un asesinato. Luego de aquello Lehane cambió por completo el foco de su interés. Se trasladó a la época de la Guerra Fría, la de la carrera armamentista y los experimentos con los que los gobiernos querían volverse más peligrosos para sus adversarios. Entre esos ensayos estaban los intentos de dominar la mente humana, muchos de los cuales se realizaron con insanos psicológicos como cobayos. Lobotomías (ablaciones de los lóbulos frontales del cerebro), drogas, choques eléctricos y muchas otras técnicas inconfesables se volvieron moneda común, en un ambiente donde el misterio se apoderó del destino de muchos pacientes que se esfumaron de las instituciones que velaban por ellos.

Así es precisamente como el detective protagonista de La isla siniestra se adentra en la compleja trama del relato. Anda tras la pista de un asesino serial que se ha ido por el resumidero de la burocracia hospitalaria, cuando empieza a tener noción de las prácticas siniestras de ciertos doctores que tienen acceso a los pacientes de esos reductos. La consecuencia es inevitable para un tipo como él: seguir adelante. Pero seguir adelante lo confunde. Lidiar con la demencia ajena es peligroso, y para colmo empieza a sospechar que ha sido manipulado. Incluso, que han usado sustancias ilícitas para inducirlo, lo cual explica algunos de los desvaríos que va sufriendo poco a poco.Forenses del arteMontar semejante historia y no fallar en el intento no es cosa sencilla. Por eso, el productor de Columbia Pictures pensó en Martin Scorsese para dirigir La isla siniestra, y éste en Leonardo Di Caprio para el papel principal, además de todo lo que aportaron el resto de los colaboradores, lo cual puede descubrirse al bucear en los lugares correctos de Internet (para quienes leen inglés: thefilmestage.com).  Di Caprio por ejemplo menciona el placer y del consistente aprendizaje de conversar al detalle con Scorsese cada película que encaran juntos. "Le gusta (a Scorsese) hablar largo y tendido sobre cada línea de la novela y la película. Discutimos cada escena y cada personaje como una especie de detectives forenses", señala. Así, se van elaborando las capas de lo que comienza como un policial negro y luego se proyecta en un arco de significados más profundos. Como futuro espectador también estimula escuchar a Scorsese cuando se refiere a Di Caprio: "Tenemos ahora un modo de trabajar juntos. ¿Si creo que está preparado para un papel como este? Lo he visto empezar en esto y a medida que madura se vuelve más y más profundo".Scorsese y Di Caprio colaboraron entre sí por primera vez en ellas Pandillas de Nueva York (2002), y luego en El aviador (2004) y Los infiltrados (2005), pero no lo habían hecho antes con el productor Bradley Fischer y la guionista Laeta Kalogridis, dos piezas fundamentales de este proyecto, y en realidad quienes estuvieron en su base antes de que Scorsese se agregara.También debería haber un lugar para los directores de arte, fotografía, o escenógrafos, que discutieron largamente con Scorsese acerca del modo en que podían acercarse desde la atmósfera a la idea que tenía en mente el director: "Remitir en cada escena a un estado mental, transmitir a través de la luz y las locaciones, la sensación visual de no entender lo que está pasando alrededor de uno, de no saber quién está a cargo de la cosa, quién tiene el control".  En la otra cara, la más visible de la moneda, hay que nombrar a integrantes del elenco hacen correr la electricidad alrededor de los protagonistas: Mark Ruffalo, un actor que creció enormemente en los últimos años, y el ya consagrado Ben Kingsley.Toda esta gente se embarcó en la aventura de contar esta historia que de seguro tiene, entre otros puntos de conexión con el presente, aquella sensación de "no saber que va a pasar" que caracterizó a la década del ´50 y que sigue latente en este mundo de hoy donde la mismísima corteza terrestre nos recuerda a cada rato que el mundo no está en manos de nadie.