Joss Stone en cuerpo y alma
La británica Joss Stone vuelve con un disco apuntado a la médula del soul y el funk tradicional con "Colour me free", su nuevo disco.
Con cifras de veterana, a los 22 años Joss Stone tiene en Colour me free un cuarto álbum maduro, aunque la obviedad no siempre implique un punto a favor de la british girl. Para ser un disco conflictivo y difícil (mantuvo una pequeña batalla legal con EMI por demoras en la producción del material), suena muy bien, aunque llega ahí por diferentes caminos que en sus tres anteriores. Hay instrumentaciones cercanas a la orilla del soul tradicional (Free me o el excelente Parallel lines, con Jeff Beck como invitado); funks lujosos a la Maceo Parker (Incredible y You got the love) y abiertos coqueteos con el jazz (la versión de I believe it to my soul, de Ray Charles, y 4 and 20 llevan el tag "clásicos" en el orillo). Todo para que Stone vuelva y se vaya al mismo tiempo. Es decir, retoma la crudeza del Soul sessions que la presentó a los 17, y se va (es de esperar que para siempre) de las baladas edulcoradas que gastó en Mind, body and soul, a la fecha su disco más flojo. Pero...¿qué es eso en la pista 13 bajo el título de Girlfriend on demand? Demonios, ahí está de nuevo el espíritu de esas canciones de soft R&B con violines de circunstancia y piano inocuo. En fin, que es solamente al final de un disco, en el que también se percibe cierta ansiedad por colarse en el equipo de divas como Etta o Aretha. Tranquila, que todavía falta tiempo y trabajo.

