Jorge Rial: entre Cristian U y Charlie Sheen
Jorge Rial vuelve este miércoles a “Intrusos”. Opinión de Juliana Rodríguez sobre el conflicto mediático más importante de los últimos días.
Según las últimas noticias, este miércoles a las 13 veremos nuevamente a Jorge Rial conduciendo Intrusos, por canal América, como si nunca hubiera pasado nada. Pero, ojo, que a juzgar por cómo se sucedieron las últimas horas, todo puede cambiar. Es que en apenas un día pasaron más cosas en el ambiente de Rial que en todos los capítulos de Herederos de una venganza.
A esta altura, es innegable que Jorge Rial cambió el mundo de la farándula mediatizada. Le quitó los pocos escrúpulos y códigos que tenía. El conductor selló su estilo propio: señalar con ese dedo índice larguísimo a quien le cayera en desgracia, con tono moralizador, y a la vez convertir el chisme en una arena medieval. Y convencer a un montón de gente de que eso se llama “periodismo de espectáculos”.
Pasó de los chismes al reality de Gran Hermano y de ahí a las telenovelas, como la que protagonizó ayer, y en la que se puso a jugar con las mismas cartas de los mediáticos que entrevista hace más de una década. 10 años en los que aprendió bien las señas del truco: histeriqueo, doble discurso, intriga, alimentar el fuego a cada rato con cucharitas de gasolina. Visto desde ese ángulo, vale una reverencia (cínica, pero reverencia al fin).
Su discurso sostuvo ayer por la mañana en su programa de radio que todo era una cuestión de “conflicto de intereses” y que se iba “con todo el dolor del mundo”. Sin embargo, sólo tres horas después volaba la noticia de que estaba todo bien, no pasaba nada, reunión con Vila en América, una cafecito, un par de twitts al estilo “fue teléfono descompuesto” y hoy regresa al lugar de donde nunca se fue. ¿Será “con toda la alegría del mundo”?
Nunca sabremos si hubo lobby, presión, si la oferta de Telefé rondó el aire, si Mirtha quería volver o no, si hubo sonido a clink caja, si hubo una prohibición de mostrar material. Lo que sí sabemos es lo que dijo y desdijo. La exhibición del cotilleo. El amague al mejor estilo Ricardo Fort. Ya nos contaron la historia de Pedrito y el lobo demasiadas veces. Hay un momento para dejar de creerla.