Jorge Drexler: en el camino
Jorge Drexler tiene nuevo disco, "Amar la trama”, otra celebración del trayecto por sobre el destino final. Y, en exclusiva, revela cómo lo hizo.
Jorge Drexler comulga con la siguiente observación de John Lennon: "La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes". Como el Beatle, el cantautor uruguayo reivindica en su obra el trayecto, y el modo en que se recorre, por sobre el destino final. Ahora, este artista preciso en el uso del lenguaje, precursor de un tipo de canción inteligente pero simple y ganador de un Oscar, radicaliza la cuestión desde el mismo título de su nuevo disco, Amar la trama. "Me gusta cómo queda fonéticamente. Es casi un palíndromo, se puede leer igual de izquierda a derecha como de derecha a izquierda. Es una especie de segunda simetría. Me gustaba mucho la idea de tener un título todo con a, que es la vocal que da apertura emocional. Es el fragmento de un estribillo que dice 'amar la trama más que el desenlace'. Es otra manera de decir algo que dije ya muchas veces, lo único que tenemos es el trayecto, este camino. Y nuestra obligación debería ser prestarle atención", expresa Drexler desde su hogar madrileño, y a segundos de interpelar "¿Escuchaste el disco?". Para demostrarle que sí, se le observa al autor que esa misma letra tiene una referencia al cineasta francés Eric Rohmer, recientemente fallecido. Como él, Rohmer fue un profundo observador del amor. "Me gustan muchas películas suyas, pero si tengo que elegir una, me inclino por La rodilla de Clara. Los 70's de Rohmer me encantan", dice al pasar, revelando cierta tranquilidad porque es evidente que su interlocutor escuchó el disco. Amar la trama, que se publicará en marzo, llegó a los medios con una nota de prensa que enfatiza su carácter orgánico y cómo un narrador excelso jamás pierde peso e impacto como músico popular. ¿Adhiere Drexler a lo que expresa este respaldo promocional? "Lo que va en el repartido de prensa no es algo que escriba yo –responde–. Siempre me consideré un cancionista, un cultor de un arte popular. Pero nunca vi un inconveniente de que mi trabajo tuviera un grado importante de experimentación. De involucrarme en nuevos modos de creación, nuevos modos de grabación. Si a eso se le quiere llamar vanguardia, me parece bien. Si se le quiere llamar curiosidad, también me parece bien. No me interesa ser moderno por ser moderno, pero sí me interesa buscar caminos nuevos". Para Jorge, Amar la trama no tiene nada que ver con las maneras en que fueron grabados sus cinco anteriores. "Tiene muy poquito procesamiento digital. Lo que se toca es lo que se escucha. Sin metrónomo. Hace hincapié en no utilizar el colaje digital", redondea. –¿Te cansaron las computadoras?–A ver, (el disco) Frontera fue una sorpresa para mí. Que la música se pudiera trabajar con esa flexibilidad, con computadoras, cortar y pegar, me pegó fuerte. Pero han pasado 10 años de eso y ahora resulta más interesante hacer un disco con lo que tenía a mano: 10 músicos. Sin embargo, fue el disco más arriesgado que hice en cuanto metodología. Podés doblar alguna voz, quitar una guitarra, pero quitar la voz principal es difícil cuando entra por varios micrófonos. ¿Si me cansé de la manipulación electrónica? Me encanta, sólo que me siento incómodo cuando estoy demasiado tiempo en un mismo terreno, ¿no?Otra flexibilidad–De todos modos, ¿estamos ante una celebración de lo orgánico?–Puede ser, el cerebro y las manos son herramientas más complejas que las que proveen las computadoras. Cuando trabajás con computadoras, el sonido es demasiado flexible, pegás una bocina con una puerta que se cierra y armás una base rítmica. Ahora me interesa más la flexibilidad en el tiempo que puede experimentar un ser vivo. –"Cara B", el disco anterior, fue grabado en vivo, captando el ambiente de los pueblos en los que actuabas. ¿Fue un antecedente fundamental para "Amar..."?–Nunca podría haber hecho Amar la trama si no hubiera vivido la experiencia Cara B. Lo hice con el mismo equipo. Cuando canto con algo de público adelante, con la tensión que propone una audiencia, me gusta más que cuando lo hago en la solemnidad de un estudio. Y eso es muy bueno en mi caso, que soy muy crítico con mi modo de cantar. Decidí que, además de tocar en vivo con nueve músicos en un estudio, entraran a la sesión 20 personas invitadas por MySpace. La idea era que los músicos no tocaran para sí, que tuvieran testigos. –Ya que tiraste el nombre de una red social, ¿vivís a merced de la plena conectividad? ¿Tenés perfiles en Facebook o en Twitter?–No. Tengo un MySpace que debe ser el peor de todos. No encuentro el tiempo dentro de la vida social real como para dedicarle tiempo a la vida social virtual. Y desde chico siempre fui una persona reservada. Por otra parte, me parece un acto de egolatría saber que, como hay gente interesada en uno, aumentar esa curiosidad. –Otro tema, ¿cómo has vivido las últimas elecciones uruguayas?–A la distancia, con mucha alegría. Fue una transición política ejemplar. Me gustó mucho el gobierno de Tabaré Vázquez. Me parece que fue el mejor desde que estoy vivo. Fue dinámico, se plantó bien ante la crisis, instauró el sistema de una computadora por niño, el primer país que lo hace en el mundo. Tiene un sistema político flexible, con poco espacio para los personalismos y dogmatismos. La uruguaya es una democracia que se fortalece. Me gusta mucho cómo ha estado mi país. Resulta raro decir algo así, ¿no? Hay mucha inversión en desarrollo tecnológico, en investigación, en educación. Ha mejorado el sistema sanitario, tiene un sistema impositivo serio.–¿Y Pepe Mujica?–Lo veo bien situado. Vamos a ver qué pasa, tengo las mejores de las expectativas. –Y ya que estamos con Uruguay. Sus cancionistas saben cómo optimizar el uso del lenguaje. Vos sos un exponente, ¿pero te reconocés heredero de la payada?–Me encantaría payar en décimas, lo intento en casa. No es algo que se puede enseñar, hay que tirarse al agua. Pero he visto cosas grosas en ese ámbito no sólo en la costa oriental del río Uruguay sino en la occidental. En Mendoza vi al Golondrina Ruiz payando en décimas y me marcó de por vida. Me encanta que me preguntes lo de las décimas. La payada en décimas es una de las aventuras literarias más interesantes. Si fuera estudiantes de Letras, haría mi tesis sobre la décima en Iberoamérica. Es lo que más me gusta escribir en verso. Alguna vez probé con el soneto, pero el octosílabo en décimas es algo que me fascina. Ojalá me salga.El Oscar y sus implicanciasEl Oscar que Jorge Drexler ganó por la canción Al otro lado del río, incluida en la banda de Diarios de motocicleta, del brasileño Walter Salles, ocupa el estante de algún espacio de su casa. ¿Cuánto pesa esa estatuilla? "Es un premio de un peso exacto: tres kilos 200 gramos", contesta Drexler para luego pasar a la cuestión simbólica. "Su peso simbólico es muy grande, sí. Actúa en las capas más externas de mi ser, en la mediática, en la laboral, en la de la gente. No te hacés rico con un Oscar, ni te hace mejor o peor artista o persona", analiza. "Y en las capas más internas, la artística y la personal, no me ha alterado. Si bien me ayudó a surfear olas más grandes de las que estaba acostumbrado a surfear, pude disfrutarlo. El Oscar desata un vendaval, pero el barco es tuyo, las velas son tuyas. Vos decidís qué hacer, adónde llegar", finalizó.

