Humor en Carlos Paz: Los parientes jodones
"El Negro" Álvarez y Cacho Buenaventura vuelven a trabajar juntos después de siete años. El 29 estrenan "Los Mostros" en el Teatro del Lago.
Una chica, jovencita, llamativa, se acerca a Cacho Buenaventura y le dice "Ay, Cachito, te amo". El humorista de Cruz del Eje detiene en seco su paso y siente un ligero temblequeo. La chica, preciosa, se acerca más y le explica: "te amo porque me hacés acordar a mi papá". Cacho no recuerda la anécdota con frustración por el paso del tiempo sino con un tremendo orgullo: “¿qué mejor piropo?”, pregunta.
Junto a al Negro Álvarez, prepara el estreno de Los Mostros en el Teatro del Lago de Carlos Paz. Los dos dicen que quieren ser como esos tíos locos que siempre hay en cada familia, esos parientes un poco excéntricos que hacen reír a los demás con la complicidad de un código compartido.
Hablan con la seguridad de quienes cuentan con una fórmula infalible para que este nuevo experimento triunfe entre la dilatada cartelera veraniega. Una fórmula que podría parecer secreta sino fuera porque ambos –que vuelven a trabajar juntos después de siete años de hacer de "solistas"- la revelan a cada paso: ser lo que son, ni más ni menos que explotar al máximo esa cualidad innata que tienen para sacarle a los demás un par de buenas carcajadas.
Durante la producción de fotos, los dos humoristas más emblemáticos de Córdoba se la pasan haciendo chistes: Cacho le toca la cola al Negro, el Negro responde con pose de estatua, Cacho usa la incipiente barriga del Negro como "mesita" para apoyar el brazo y se imagina que también ahí arriba hay lugar para un vermú y unas aceitunitas. Van y vienen, se burlan del cronista, del fotógrafo, se suben a una moto estacionada en la vereda del Teatro del Lago y hacen la mímica de un viaje por las sierras, con "el Negro" cual "doñita", sentado atrás con los dos pies del mismo lado del ciclomotor. Los taxistas que esperan frente a la Terminal de la Villa se ríen de sólo verlos, y alrededor de los cómicos ya se arma una mini platea que celebra los gestos mínimos, los exabruptos lingüísticos de altísima cordobesidad del Negro y el piropo más arrastrado, más cadencioso, del Cacho.
El Negro le pide al mozo un agua "sanforizada", de pera "sin cáscara", y explica que se juntó con Cacho para esta temporada porque juntos son como el lobizón, que aparece cada siete años. Después se pone un poco más serio: "Juntos nos fue bien, siempre. La hemos pasado muy bien y el espectáculo siempre fue número uno". Cacho interrumpe con pose de Rebelde Way e imposta la voz para rejuvenecerla y abatatarla: "Creo que... nada... o sea, química, nada... y está bueno, o sea, nada".
Y se pone más serio: "Lo mejor que nos pasa con \'el Negro\' es el respeto y la admiración que nos tenemos el uno por el otro. Y a eso la gente lo nota, y espera de nosotros la audacia, la frescura, la espontaneidad de ese encuentro… porque ¿qué vamos a ensayar, nosotros? ¿vamos a repasar los cuentos?".
Son dos expertos en ese arte, saben que juegan con cartas seguras y además apuestan a un elenco sobrio, con bailarinas de delicada belleza y la participación de María Nela Sinisterra y la cantante Lorena Jiménez. Junto a los músicos y los bailarines, son más de 20 artistas sobre el escenario, lo que supone una apuesta mucho más ambiciosa que aquel espectáculo en el que "el Negro" y Cacho comenzaran a transitar juntos las tablas, Los Consuegros.
“Queremos hacer un espectáculo fresco, espontáneo, divertido, como para que la gente después del sol, después del río, pase un buen rato”, dice Cacho. Durante el show, ninguno de los dos saldrá a escena solo: en todos los casos habrá más diálogo que monólogo. Dicen que decidieron esto después de constatar que cada vez que uno salía solo, el otro se quedaba parado al lado del escenario viendo a su compañero: "¿Para qué se va quedar uno ahí en el oscuro? ¡Salimos los dos y listo!", exclama Cacho, quien objeta alguna insistencia del Negro en interpretar a "su hermana": "Viejo pavo... disfrazado de mujer", increpa. "El Negro" responde: "¿Sabés lo que pasa? Que me la han pedido mucho... son cinco o seis personas que me piden que vuelva a hacer de mi hermana… y si a esos le sumamos cinco o seis que vengan a ver algo del Cacho, ya tenemos como 12 personas que seguro vienen al show".
Público"A mí me gusta hacer reír a esas señoras de 50, 60, 70 años, que vienen al Teatro con sus hijos o con su marido y lagrimean de la risa", confiesa Cacho. "El Negro" comparte, aunque sabe que cada uno maneja un lenguaje diferente. Buenaventura es rural, más pausado, más de la anécdota de campo. Álvarez es urbano, más veloz, se alimenta más de lo marginal. Cacho se nutre del desfasaje entre las costumbres de pueblo y la vida moderna, "el Negro", en cambio, encuentra su material en esa clase de cordobés que lleva adelante su vida con ánimo de que la ciudad se adapte a él, ese cordobés que crea en cada palabra su propio idioma y que es capaz de hacer que "hiriente" sea sinónimo de "hermosa".
Sobre la mesa cae una propuesta: hablar bien del otro. La pregunta no llega ni siquiera a formularse: Cacho explota en una carcajada y anuncia su retirada. "El Negro" le pregunta al cronista: "¿En qué universidad estudiaste periodismo?". Cacho insiste: "Qué país, éste... ¡mozo! Tráigase otra soda para mí". Después mira el vaso del Negro y se le ríe de la bebida: "Mirá qué viejo pavo... ¡toma gaseosa de pera! Esta debe ser la única que han vendido en Sudamérica...”.
Después se ponen serios. Cacho dice que para él, el Negro es un hermano mayor. "Y es un humorista cimentado. No es un memorista que se baja de Internet 10 chistes y viene a hacerse el Atlas...". Su compañero responde: "Para trabajar con alguien tiene que haber respeto y admiración, si no, sería como que yo quiera casar y vaya a una agencia matrimonial y pida \'deme la peor que haya\'. Mi viejo siempre me dijo una frase: ¡por lo menos, igual que usted... y si es posible, mejor\'. Y esa es la forma. Lo que me gusta del Cacho es que sabe que una buena competencia no es destrozar al otro sino cimentarlo, que cada uno haga lo mejor que sepa hacer. Y él sabe ser segundo... sabe ser segundo porque sabe que es el primero”.
"El Negro" se explaya en las bondades del trabajo en equipo y anticipa: "Voy a usar una palabra difícil". Cacho lo frena: "Usala si te va a salir... si no, no". "El Negro" toma envión: "Tenemos timing". Cacho se hace para atrás en la silla, sorprendido por la pronunciación del inglés de su compañero. "¡Ah, la miércoles! ¡Mozo! ¡Tráigame una de pera a mí, a ver si me sale una palabra como esa!".
"La cumbia tiene un ritmo. El rock tiene otro. Vos no podés bailar rock al ritmo de cumbia. Cada cosa en su risssmo. Como dijeron los reyes del risssmo". Concluye Álvarez.
Después reflexiona: “El cuentista es un retratista: hay que saber armar la historia. Y no cualquiera puede. Tenés que saber… si querés escribir algo como ‘Soñé que el río me hablaba, con voz de nieve cimbreña, y dulce, me recordaba las cosas de mi querencia’, tenés que ser Atahualpa. Si yo quiero escribir eso, no me sale". "Vos soñás con el río y casi te ahogás, nomás", aporta Cacho.
Pero el Negro sigue: "Hay que saber armar la historia, contar los detalles… creo que ese es nuestro fuerte. Nosotros armamos todo ahí, arriba del escenario. Mucha gente me pregunta cuándo escribo los chistes… ¡nunca! Si yo ni terminé la escuela!". Cacho explica: "A las cosas buenas uno se las acuerda… no hace falta ni tomar nota". "El Negro" pone un ejemplo: “Si viene Kate Moss y me dice que su teléfono es 44455672, a mí no me hace falta ni birome... ¿sabés cómo me lo acuerdo?".
Uno es campo, el otro es ciudad. El territorio que comparten es la capacidad asombrosa que tienen para transformar los males en anécdotas graciosas y para captar cierto espíritu de época y de lugar, una forma de cordobesidad que tiene como insignia y como objetivo último a esa clase de risa que no deja de ser una mirada, piadosa pero precisa, sobre lo que somos. “¿Qué vamos a hacer sobre el escenario?”, se pregunta Cacho. Y se responde: “Yo voy a hacer de Cacho, y él va a hacer de Negro. No vamos a hacer Shakespeare”.

