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Historias mínimas en el reino de la pesadilla

Los “Cuentos glaciales” de Jacques Sternberg incluyen 270 microrrelatos, la mayor parte oníricos o absurdos.

25 de febrero de 2011 a las 05:07 p. m.
Augusto Porporato
Historias mínimas en el reino de la pesadilla
El escritor belga Jacques Sternberg murió en 2006.

Se podría decir que la novela es al cuento lo que el cuento al microrrelato. Si la novela es una suma de miradas distintas y a menudo heterogéneas, o es una sola que se complejiza y expande en una serie diferenciada de historias con una relación argumental entre ellas, el cuento sería, siguiendo esta lógica, el resultado de una mirada única. Y si el cuento busca eso, agotar hasta el extremo las posibilidades de tensión de un solo momento narrativo, el microrrelato se desenvuelve como un bisturí que disecciona aquella mirada hasta obtener de ella una parte más pequeña aun, mínima en estructura, ambición e ideas, cuya consecuencia irá más allá del mero acortamiento de la extensión porque se logrará que eso que fue cuento mute, finalmente, en un género soberano, regido por leyes y dinámicas propias.Los Cuentos glaciales del belga Jacques Sternberg (1923-2006) forman un conjunto de 270 relatos en su mayoría muy breves, escritos durante un período de 25 años. De modo que, y no sólo por su extensión, como queda dicho, sino sobre todo por el nivel de riesgo que subyace en cada una de las creaciones, es el rótulo de microrrelatos el que mejor les cabe. Divididos temáticamente en ocho partes (Los objetos, Los otros, Los animales, Los lugares, Los seres humanos, Los otros lugares, Las leyes de la naturaleza, Los incidentes), hay en ellos una fatalidad onírica que cruza sus tramas y sus climas de una manera dramática, unas veces, y en general absurda, porque justamente es el absurdo el motor que impulsa a esos mundos alucinados donde la muerte, voluntaria o impuesta pero siempre casual, llega como una liberación del desamparo y el tedio.Extraños y pesadillescos acontecimientos acechan a los personajes a la vuelta de la esquina, seres solitarios capaces de comprender sin embargo el motivo incomprensible de su condición final de víctimas. De todos modos, la naturaleza desatinada de estos microrrelatos, con resultados casi siempre felices, de vez en cuando tienta al escritor –dicho esto literalmente– a escribir cualquier cosa. A veces uno tiene la sensación de que la historia debería terminar antes de lo que termina, o de que se ha prolongado sin necesidad, como si lo fantástico diera derecho a manipular al extremo el argumento porque no se tiene nada más para decir, o como si el mismo absurdo habilitara el disparate, ese vicio que, al contrario de la intención buscada, suele desnudar falta de ideas o la ausencia de un camino seguro para llegar a ellas. Por eso quizá, paradójicamente, en los momentos sobresalientes de esta obra las ideas, inquietantes por su originalidad, son mejores que la forma y, también, superiores a los modos como los desenlaces han sido resueltos.Pero, claro, sería pretencioso exigir que la intensidad no afloje nunca en algún instante a lo largo de 270 ficciones. Porque si se lee como un corpus autónomo e inescindible, donde el todo se comporta como una suma de sus partes, se apreciará un libro de pareja calidad y agradables sorpresas.La temática común, la característica de los artificios, la sensación de escalofrío latente en cada página, animan la continuidad y el interés de la lectura.Cuentos glaciales Jacques SternbergEditorial La Compañía de los Libros207 páginasPrecio: $ 62.