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Hay que dejar la sangre

Manuel Pascual y Manuel Sánchez Zelada llegan al Chateau CAC con una acción de alto impacto simbólico: le pedirán al público que done sangre para mezclar con cal y lograr un color. Abren otras dos muestras.

03 de agosto de 2010 a las 06:17 p. m.
Hay que dejar la sangre
En la época colonial, el rosado se lograba mezclando sangre bovina y cal. El viernes, la sangre para pintar será humana.

Una arquitectura viva. Es lo que buscan concretar Manuel Pascual y el español Manuel Sánchez Zelada con Sangre y cal, una propuesta artística a la que definen como un diálogo entre elementos de fuerte potencia simbólica, y que se vale de sangre donada por el público invitado para conseguir el famoso color que hace que la Casa Rosada se llame así. Sangre y cal se inspiró en esa tonalidad, la misma que tiñe las paredes del Chateau Carreras, edificio que es sede del Centro de Arte Contemporáneo. En ese lugar (avenida Cárcano 1750), el viernes a las 19.30 comenzarán las acciones de Sangre y cal con la primera ronda de extracciones. La obra incluirá también intervenciones con afiches en la ciudad."Sea parte, done"Desde el blogspot de Sangre y cal, la dupla de artistas convoca con el eslogan "Sea parte, venga y done". La obra tendrá en su esencia la sangre de los donantes, que luego de ser extraída, mezclada y analizada por los bioquímicos participantes, se combinará con la cal para pintar una maqueta de la Casa Rosada que forma parte de esta obra, el sábado 28, en el cierre de la muestra.Rescatar un color que identificó a la época colonial (cal más sangre bovina) no es casual en un año marcado por los debates del Bicentenario. En el caso de esta obra, Pascual cree que el arte siempre propone algo superador y que se instala más allá de las diferencias. Si bien se sabe de las propiedades de la sangre de la vaca para fijar mejor la pintura de los muros (otorgándole elasticidad, por ejemplo), "otra versión, menos comprobada", sostienen los artistas, "estima que el color rosa se debe al deseo de Sarmiento de representar simbólicamente la fusión de las facciones que protagonizaron las cruentas guerras civiles de la primera mitad del siglo 19, con la mezcla del color blanco de los unitarios y rojo de los federales".Esta interpretación histórica encuentra un eco en Sangre y cal: "La sangre genera un compromiso de participación", afirma Manuel Pascual. La idea sería "integrar al pueblo con el lugar (Casa Rosada) como símbolo de poder". La participación física es lo que atrae a los artistas, y los hace pensar en una "argentinidad siempre en discusión". De allí que generar, con esta mezcla, un "ADNPro-común que impregne la piel de la Casa de Gobierno, sirva como "integración simbólica y concreta de los argentinos".Para garantizar la donación, explica Pascual, "se verterán en un recipiente común todas las muestras de sangre que de esta manera se mezclarán en una, para disipar cualquier sospecha sobre su uso".El fin es completamente artístico: esa sangre teñirá la maqueta de la Rosada en la otra casa rosada, la del Chateau Carreras."Hojas de luna"Daniel Riveros es el autor de "Hojas de luna", otra muestra que abre el viernes, un relato visual, un universo poético ilustrado en forma de siluetas que relatan un cuento inspirado en la naturaleza, cuyos escenarios son nocturnos, cielos y acuáticas.Es una muestra basada en el tradicional arte popular del papel picado mejicano o arte del papel calado. A partir de allí, el artista investiga en el propio calado de hojas de papel barrilete hasta el calado de plantillas de grabado al esténcil.