Gurúes de la tele
Bernarda Llorente y Claudio Villarruel le anticipan a VOS cómo es la televisión argentina que viene.
A Claudio Villarruel le tira mucho Córdoba. No sólo por el hecho de ser el hijo de Sergio Villarruel, uno de los grandes periodistas argentinos que salió de aquí para triunfar en el país, sino por propios recuerdos vívidos de su primera infancia, hasta los 7 años. Acá vio por primera vez televisión, cuando por entonces sólo existían Canal 10 y Canal Doce y cuando nadie podía suponer que años después se convertiría en uno de los gurúes de la televisión moderna. Volvió a Córdoba movido por impulsos, por recuerdos de aquellos viejos vínculos de su padre y por la necesidad de "transmitir experiencias", acompañado por Bernarda Llorente. Ella fue su segunda en Telefé durante la década más exitosa del canal, y hoy su socia en OnTV, la productora que ambos formaron al alejarse, en diciembre. Más que alejarse, dar un pasito al costado, porque seguirán produciendo: hacen 3, 2, 1 a ganar, comenzaron las grabaciones de Secretos de amor, con Soledad Silveyra, y para agosto pondrán en el aire la tira que reemplazará a Botineras, Caín y Abel."Tenemos una vocación grande para compartir las experiencias a los que vienen atrás", aseguran de paso por La Voz del Interior, antes de inaugurar el Programa de Especialización en Producción de Radio, TV y Nuevos Medios organizado por el Colegio Universitario de Periodismo. "Nos encanta conectarnos con la gente del interior, que tiene otra cabeza, otro modo de pensar que no está atado al exitismo de la Capital Federal", dice Villarruel. Bernarda Llorente tiene un tono de voz mucho más pequeño, pero es quizás más contundente. En esa dupla sobre la que descansaron los contenidos de buena parte de la televisión argentina, a él le tocó la alta exposición. Y se ríe: "Yo soy el que pone la jeta, ella es el cerebro".Parece intimidarla, pero se ve que está acostumbrada al juego y también se ríe. Rápidamente, se ocupa de sentar su posición sobre, por ejemplo, los cambios que vienen en la forma de concebir los medios. "Antes, la brecha tecnológica era muy grande entre Buenos Aires y el resto país. No tanto con Córdoba, pero sí con otros lugares. Ahora se ha achicado, y si somos capaces de socializar conocimientos, el interior va a tener más posibilidades de ser menos contaminado de los contenidos de Buenos Aires". Aunque parece un proceso difícil, Llorente agrega que ocurrirá en un mediano o largo plazo, y que hay que tener paciencia: "Antes, ese proceso era casi imposible. Achicar la brecha tecnológica da posibilidades de democratizar un poco la producción de contenidos".Los programas o las figuras que pasaron del interior a Buenos Aires son pocos. Sigue ella: "Cuando nosotros éramos chicos, los canales del interior eran importantes. Pero el salto llegó con la desregulación de las comunicaciones, y la televisión tuvo una apertura más hacia el mundo que al interior, cuando lo lógico hubiese sido que ocurra del interior a Buenos Aires. Allá se intentó nivelar con parámetros internacionales". Mientras Villarruel asiente, y se sonríe por la teoría que acaba de escuchar "por primera vez", ella destaca ahora un proceso inverso. "Se ve en las manifestaciones más pequeñas, desde los blogs hasta las comunidades, y en el interés de la gente. A medida que empezó el anonimato en las grandes ciudades, volvió la necesidad de ser sujetos nuevamente, reconocidos en sus medios y que reconozcan el medio en el que se desenvuelven". Villarruel va más allá, y le bastan y le sobran ejemplos. Pero, antes de mirar afuera hace la salvedad de que defiende la televisión made in Argentina. "Es muy esnob hablar mal de la televisión argentina. Siempre se pone como paradigma la TV americana, de la que de alguna manera somos hijos, por los ritmos, por las formas, en términos de talentos. Pero en Estados Unidos, la televisión de cada ciudad es muy fuerte. Cada estado tiene dos o tres cadenas muy grosas, donde la gente expresa lo que pasa en su lugar". Villarruel dice que la TV argentina tuvo que acostumbrarse, en un mercado desregulado, a competir con el cable. "Los que hacíamos TV abierta teníamos que competir con un tipo que en otro lado veía un House, un Lost. Por eso los parámetros son muy altos, aunque la inversión publicitaria no".Esta situación, coinciden, generó un público muy preparado para ver TV, que los obligó a reflejarse afuera. "Estamos frente a un proceso inverso. Va a llevar su tiempo, porque al principio va a haber programas chiquitos, pero en los que la gente se pueda identificar". Sobre el comportamiento del mercado publicitario, Llorente dice que "todo va a llegar cuando los anunciantes vean el interior. Ellos se mueven por resultados, y probablemente se produzca una recomposición de la inversión, más focalizada y segmentada". Claudio Villarruel arriesga: "Me imagino con un Canal Doce, un Canal 10, un Teleocho fuertes, que empiecen a ver reflejadas sus inquietudes".Modelo en crisisClaudio Villarruel aclara que se necesita de todos en este proceso: "Los que producimos, los que programan y los que solventan. Y sin el Estado –no en el término en el que se lo critica habitualmente– es difícil. Puede aportar infraestructura, una baja de impuestos... muchas cosas para descentralizar la comunicación". Su socia asiente. Dice que cambiar el modelo no es replicar el de Buenos Aires en chiquito. "Sería caricaturesco. Hay que buscar alternativas, modelos complementarios no excluyentes".La TV digital está cerca, y propondrá un nuevo cimbronazo a la forma de producir y consumir TV. "De acá va a salir un nuevo modelo, una nueva idea", dice Claudio Villarruel. Bernarda coincide, y agrega: "Estamos en un proceso en el que la tecnología ha avanzado tan rápido que se ha puesto más el acento en las plataformas y no en lo que querés transmitir. Todo el mundo repite la misma estupidez de que lo importante son los contenidos. ¡Pero claro!". Las facilidades tecnológicas han precedido a los modelos de comunicación, dice, y cierra: "La gente está abrumada de mensajes, pero tienen poca originalidad o direccionalidad". Villarruel trae a cuento una campaña publicitaria de Personal "We are chusmas". "Estamos creando una gran sociedad informática de chusmas: se creó la tecnología de la comunicación inmediata antes de saber qué se quiere decir. Si no se regula, vamos a estar más estúpidos".Apertura de lujoEl sábado, Villarruel y Llorente inauguraron el Programa de Especialización en Producción de Radio y TV del Colegio Universitario de Periodismo (CUP). El director académico es Miguel Pérez Gaudio y la coordinadora general, Magdalena Aliaga.