Gran Hermano 2011: El público apoya la sanción a los hermanos
"El Debate" repasó los exabruptos de los hermanitos y las advertencias de Gran Hermano sobre una posible sanción. Hasta ahora, el público está de acuerdo en aplicarla.
Haciendo un repaso por los momentos más álgidos de los hermanitos dentro de la casa, este lunes en El Debate Mariano Peluffo se encargó de analizar junto a su panel las reacciones de los participantes indignados tras el pedido de sanción que hizo Gran Hermano durante la gala del domingo.
Posteriormente y según lo prometido, también se repasaron los cuatro momentos en los que el hermano mayor les advirtió sobre el peligro de imponer una sanción a los integrantes del juego si insistían en hacer cualquier tipo de destrozo material, situación que se repitió en varias oportunidades desde que esta camada de hermanos ingresó hace más de veinte días a la casa.
DesmanesLa guerra de los Jamones, la guerra de la harina, la guerra de las almohadas, el motín de navidad y por último la guerra que desató la barbarie durante el primer fin de semana del año nuevo, fueron algunos de los momentos en que los hermanitos demostraron toda su capacidad guerrillera. En el medio, quedaron cámaras, micrófonos, objetos de la casa y lo más importante, kilos de comida desparramados en el piso. Comida que hoy reclaman.
La decisión de última hora de dejar en manos del público si se aplica o no la sanción a los hermanos es, por una parte, una opción económicamente estratégica, pero por el otro, también un claro mensaje hacia una camada de participantes que consideran que verlos pelearse y desperdiciar alimentos en cámara puede resultar un contenido atrayente para el público.
"Creerse dueño de lo que pasa con el público creo que es el primer error", expresó Peluffo durante el programa. Esta afirmación se traduce en números; votaron más de 100 mil personas y poco más del 80% está de acuerdo con que se sancione a los hermanitos.
La casa ganaClaramente, los exabruptos siempre redundan en puntos de rating, pero los fríos números no resultan una ecuación directamente proporcional hacia el nivel de simpatía sobre los que los generan. Estos hermanitos son los primeros que se atreven a desafiar las decisiones de quien los tiene presos, confían de tal manera en su protagonismo que no temen morder la mano que les da de comer.
El público históricamente se siente seducido por los débiles y los rebeldes, pero no comulga con las expresiones de violencia sin causa. Finalmente, tal como expresó el maestro de los mediático durante la primera gala; "La casa siempre termina ganando". Y es difícil que Rial se equivoque.