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Federico Luppi: "Es una película que no manipula"

Federico Luppi interpreta en "Sin retorno" al padre de un chico atropellado. El filme de Miguel Cohan estrena el jueves. Entrevista + tráiler.

25 de septiembre de 2010 a las 05:28 p. m.
Federico Luppi: "Es una película que no manipula"
En “Sin retorno”, Federico Luppi busca al responsable
de la muerte de su hijo.

Federico Luppi recibió un guión de manos de un productor español y se sorprendió gratamente. El libro de Sin retorno está muy bien escrito. "Tiene buenas situaciones que tratan un tema peliagudo, difícil, pero abordado con adultez, sin golpes bajos ni efectismos, sin costado sensiblero y facilista", dice Luppi sobre la película de Miguel Cohan que se estrena esta semana. "Es notable la película que ha hecho. Me llama la atención porque es un tema que se presta a la demagogia: un accidente callejero, con abandono de persona. Por eso digo que el director lo cuenta con adultez, porque no hay eslogan ni manejo ideológico de ningún tipo ni manipulación. Permite al espectador que haga su evolución sin un manejo compulsivo. Lo lleva, no lo empuja. Y el elenco es espectacular. Mi intervención es muy pequeña, soy el papá del chico que matan en la calle. Resalto los trabajos de Machín, Celentano y Sbaraglia. Lo digo con convicción y alegría", señala el actor cuyo personaje funciona como un motor que precipita los acontecimientos. Responsabilidades Un joven muere atropellado en un accidente de tránsito. El culpable huye sin dejar rastros. Ninguna prueba lo incrimina. El padre del joven, apoyado por los medios de comunicación, exige encontrar al responsable y llevarlo a prisión. "El papá actúa sin demasiada voluntad, por la propia dinámica de los acontecimientos típicos de este mundo mediático. Aparece la necesidad morbosa de buscar no un responsable, sino un culpable. Esto determina que las pruebas circunstanciales muy poco serias desde el punto de vista del derecho, deriven en un final que no vamos a contar", adelanta Luppi, quien insiste en el respeto del registro sobre la gente que muere todos los días en esas circunstancias. A partir de la película y los datos de la crónica diaria, se apunta el tema del nuevo sujeto social, el de los padres que han perdido hijos en accidentes de tránsito."Desde hace muchos años en la Argentina existe una asociación de víctimas de accidentes. En los últimos tiempos, por los avances políticos en muchos sentidos, se ha hecho más notable la responsabilidad que nos cabe a cada uno en la ciudad. Curiosamente, a pesar de la conciencia y la repercusión de casos puntuales, en Buenos Aires todas las semanas hay varios muertos. Hay una suerte de desvalorización constante de la vida del otro. No sólo aquí. Ocurre también en Francia y España. Hay gente irresponsable que frecuentemente hace abandono de personas. La película pega en un punto muy alto, no persigue desde lo emocional ningún tipo de venganza ni tiene frases retumbantes al estilo de 'el que peca, paga'". Para Luppi, el valor de Sin retorno es que el espectador va a tener conciencia íntima, personal e irreversible para sacar su propia conclusión. "A veces las películas sobre hechos sociales juegan con cierta emoción y sentimentalismo inducidos y se termina creando una especie de final reflexivo manipulado. En Sin retorno, el espectador asiste como quien ve los hechos tal como ocurren, cómo son interpretados o deformados, tal como aparecen en el lenguaje típico de los procedimientos judiciales y llevan a una confusión terrible", señala el actor.Coincide en que este cine es otro modo de compromiso. "Sí, me gusta mucho. Desconfío de las obras en las que aparece una ideología pretendidamente progresista pero que en el fondo tiene costados, insisto, manipuladores, que terminan consiguiendo aquello que se proponen que la gente piense. Todo lo contrario de Brecht, que se metía con temas tremendos desde el punto de vista social, pero los distanciaba del hecho emocional para que la gente pudiera hacer reflexiones personales. Esto está bien planteado por Cohan". Pantalla y escenario Luppi sigue recibiendo propuestas para filmar. "Me llegan muchos guiones. Tengo una edad en que los papeles llegan con mayores lapsos que 15 años atrás. Hago padres, abuelos y funcionarios corruptos. El año que viene pinta muy bien en cuanto a proyectos atractivos. En general no llegan buenos guiones pero sí buenos personajes. Leo todo lo que puedo y trato de crear una especie de almácigo personal e íntimo", comenta. La televisión es otro asunto. También lo llaman pero son 10, 11 horas diarias de trabajo... "Ahora tengo la necesidad de trabajar más pausado, elaborar más y estar menos atado al gasto físico. Hay mucho vértigo en la TV y da la sensación de que estás fabricando chorizos", opina el actor. Y añade: "No descalifico a nadie, digo que es así. Está hecho para la producción en cadena. Yo antes lo hacía".Federico Luppi revisa sus papeles al teléfono y jura que andará por Córdoba con la obra teatral Por tu padre, junto a Adrián Navarro, en fecha y sala a confirmar. "El teatro tiene una gran ventaja: en el lapso de la función permite que las cosas te pasen en la comunicación con el público, sangre a sangre. No hay cortes, montajes o tomas. Permite un tipo de entrega más personal. Tiene esa virtud, no digo que sea mejor que otra cosa. No hay intermediación. Estuvimos en un festival en Porto Alegre y nos trataron como al Papa".El actor dice que después de vivir nueve años en España (volvió el año pasado a la Argentina) ve un cambio. "He notado con gran alegría que las ciudades están más modernas; la gente, más abierta. Hay como una estética novedosa y atractiva. Diría, de manera superficial, que están todos mucho más lindos", concluye.Sin retornoDramaDirección: Miguel Cohan. Guión: Miguel y Ana Cohan. Intérpretes: Leonardo Sbaraglia, Martín Slipak, Luis Machín, Ana Celentano y Federico Luppi. Duración: 1:30'.