Es y hace feliz
Ricardo Montaner actuó ante un Orfeo repleto en un show de más de dos horas. Vuelve en setiembre. Crónica y fotos.
En los alrededores del Orfeo, los naranjitas pedían 20 pesos por auto estacionado y el viento de Santa Rosa empezaba a soplar en serio sobre el paisaje anochecido. Pero adentro esperaba Ricardo Montaner con su “Soy Feliz Tour 2010”. Y el hombre estaba dispuesto a hacer sentir su alegría hecha canción, esa que hace unos meses el programa de Marcelo Tinelli empezó a instalar en la televisión, y que se fue metiendo en la piel de muchísimos argentinos, apoyada ahora por el video oficial del tema que desde hace algunas semanas también ha empezado a hacer olas en la pantalla chica.
A eso de las 22 horas del sábado, y ante un estadio repleto de mujeres pero también de muchos hombres (acaso por el perfil "familiero" del cantante), Montaner mandó encender las luces del escenario e inició un recital de dos horas continuadas, que casualmente tuvo su cenit al sonar el hit en cuestión (apenas pasada la mitad) y en el cierre a todo baile.
Pero hubo todo un show para disfrutar, porque el despliegue ofrecido fue acorde a las expectativas y a la propuesta de este cantante. Cuatro enormes pantallas de luces de led respaldando el escenario, un puñado de bailarinas, fuegos artificiales, chorros de papel picado y serpentina brillantes, y una decena de músicos y coristas acompañando al protagonista, armaron el clima prometido, que tuvo otro momento especial cuando ese clásico del cha cha cha que es Cachita puso a bailar a algunos cientos en sus butacas, y a no pocos en las adyacencias del escenario.
Ritmo y canciónEl recital arrancó con un repaso en las pantallas de los últimos 15 años de la carrera de Montaner y una versión de Necesito de ti que impuso condiciones a la noche: mucha fuerza traducida en ganas de pasarla bien, que surgió de los instrumentos lanzados a su máxima potencia. Con dos condimentos especiales: las guitarras sonadas en clave de rock metálico, agregándole al romanticismo de la propuesta un tono distinto, y el protagonismo de la saxofonista, soplando a todo pulmón ese instrumento emblemático del género. Además, algunos raps venidos desde el sector de los coros.
Y hablando de coros, el primero de carácter masivo de la velada llegó con Tan enamorados, y la sintonía con la gente subió de nuevo cuando Montaner dialogó a micrófono abierto con tres chicas del público, previo a dedicarles Para un poco, uno de los temas que popularizada la novela Valientes el año pasado, y al que luego se le unió Volver, en el primer cierre del show.
Al regresar para los bises, el cantante presentó una nueva canción, Centro de la Tierra, enormemente romántica e intimista, que entonó a dúo con uno de sus hijos, e inició la retirada final, donde también pasaron Bésame y La cima del cielo. La consabida lluvia de papel plateado, los fogonazos de colores y el plantel completo de cantante argentino-venezolano bailando sobre las tablas, dieron el cuadro necesario para que la gente se retirara conforme a sus casas y se expanda algo de aquella energía puesta en evidencia, que avisa algo que ya muchos sabían y que quizá a nadie sorprende. Montaner agregó función y vuelve el 11 de setiembre.

