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En otra cosa

Catherine Fulop disimula su condición de bomba sexual. Se perfecciona como fotógrafa, cría a sus hijas y es jurado en “Talento argentino”, un programa al que considera “sano y familiar”. Video.

20 de agosto de 2010 a las 06:13 p. m.
Germán Arrascaeta y Cristina Aizpeolea
En otra cosa
100 % Catherine

Catherine Fulop es simpatiquísima. O al menos, así se muestra en pleno mediodía serrano, a punto de conducir un evento de la marca textil Vitnik. La venezolana sigue siendo la bomba sexy que, ayer nomás, bailaba por un sueño y mostraba su lomo monumental en un programa de fitness llamado 100 % Catherine. Es la misma de siempre, sí, sólo que ahora busca disimularlo. La pretensión es casi involuntaria. Sucede que está consagrada a la fotografía, se apresta a conducir una nueva temporada del Talento argentino, un reality en la que oficia de jurado "comprensiva", y logró que su erotismo sea más sugerido que manifiesto.Sigue siendo Catherine ciento por ciento, a no dudarlo. Mantiene esos modos de conversadora compulsiva que, ya en situación de entrevista, empieza por donde a ella se le antoja. La fotografía, en este caso. "Estoy con la fotografía, chicos. Muy metida en eso. Me llamaron de Fundalan, una fundación dedicada a reivindicar la lactancia materna de la que soy madrina, para hacer un calendario. La idea es enseñar a las madres de pocos recursos a alimentar a sus hijos, y mi trabajo tiene que ayudar a ese fin. Ya retraté con sus hijos a Araceli (González), Martina Gusmán, Patricia Sosa, Eleonora Wexler. Primero pensé en las madonas del Renacimiento, pero con el tiempo logré a Madonas de ahora, madres contemporáneas que contienen, acompañan y que le llaman la atención a sus críos". –¿Cómo llegás a la fotografía?–Siempre andaba con la cámara. Era una fotógrafa de la vida. Tengo amigas con álbumes armados en función  de fotos hechas por mí. Hago copias para todo el mundo. Mi papá era así, mi abuelo también. Era chef mi abuelo, pero también sacaba fotos. Tengo fotos de mi mamá tirada en la playa, de mis padres besándose. Era fotógrafa en pleno ejercicio hasta que lo digital me superó. Yo iba con mis rollitos... Porque yo tengo revelar. Pero todo iba en contra del rollo. Así fue que pensé "no puede ser que una de mis pasiones no la pueda desarrollar por una negación en relación a un avance". Me ayudó mucho mi amiga Lucrecia Urbano, una artista plástica cordobesa. Julieta Scardó, mi profesora, también es de acá.

Una vez agotado el ítem "nueva pasión", la charla entra naturalmente en Talento argentino y en su tensa relación con ShowMatch. Es lógico el desplazamiento, Catherine pasó al primero como jurado luego de ser participante maltratada en el segundo. "Venía de un programa donde el jurado no se sujetaba a ciertas reglas a la hora del dictamen. No hablo de injusticia, aclaro. Allá, la idea era \'juzgo como se me da la gana, o porque trabaja conmigo, o porque da más rating\'. Si bailabas muy bien, y era muy evidente, te ponían la nota que correspondía. En 2007 se murió mi padre y me dije a mí misma que debía ocuparme en algo. Y elegí ShowMatch. ¡Dónde me fui a meter!", revisa Cathy. Luego aclara: "Fue súper positiva la experiencia, aunque cuando salí estaba con el cuerpo súper dolorido y con la sensación de que habían sido injustos conmigo. No me cuidaron. Por entonces yo estrenaba Educando a Rita, donde hacía un personaje sobre la superación, que empieza como peluquera y termina estudiando literatura. Estaba con el estreno, muy nerviosa, y en ShowMatch me sentí ninguneada por mis pares. Era de las más grandes del staff de competidores, tenía 43 años ¡¡¡y no era bailarina!!!(exclama, imitando a Rocío Marengo). Siento que mus condiciones daban para una puntuación extra. Mi exigencia era \'no me sentencien todas las semanas, chico\'".

–¿Ves a "ShowMatch hoy?–Muy poco. Como estoy estudiando, tengo cosas más interesantes en las que ocupar mi tiempo. Pero Ova sí lo ve y cuando nos acostamos ahí está, en pantalla. Aclaro que no es peyorativo lo que digo respecto a ShowMatch. Me interesaría ver Para vestir santos, pero es el momento en que analizo mi producción de fotos, me pongo a retocar.

–¿Son estereotipados los roles de los jurados en "Talento argentino"? ¿Guerra es el malo, Kike el término medio y vos la buena?–El formato de afuera tiene jurados más elásticos. Aquí buscaron a un buena onda exigente como Kike y a Maximiliano, que tiene el rigor del mundo del ballet y te mira con cara de perro. Él no tiene piedad. En mi primera experiencia viajando con él, no sé qué pasó en un aeropuerto y él reclamó el libro de quejas mientras yo quería solucionar el inconveniente. Recuerdo que, por entonces, me dijo "sólo así haremos un gran país; aquí hay una falla, sólo si alguien la observa dejará de repetirse". –Tu rol como jurado parece a la medida de tu personalidad. –Busco tranquilidad. Es un poco mi personalidad, aunque en el último año me dijeron "ay, Cathy, ya pones cruces de primera". Un poco más dura estoy. Entendí que lo importante es una crítica constructiva. Con mis hijas soy rígida. Con la mayor, hace poco tuve un incidente gracioso. La reté en duros términos por una nota y a los pocos días me llaman del colegio para notificarme que fue elegida abanderada. Soy estricta porque así lo soy conmigo. Quiero ser la mamá de Talento argentino.

–¿Qué tiene que tener un participante para conmoverte?–Actitud. La idea es que desde mi posición yo diga "guau, con qué pasión lo está haciendo".

–El año pasado, el programa cerró con buen rating. ¿Cómo explicás esa medición exitosa?–La gente necesita diversión sana y familiar. A talento le va bien porque nada de su desarrollo te va a sobresaltar. En ningún momento tendrás que explicarle algo a tus niños que ocasionalmente pueden estar delante de la tele.

–Alguna vez declaraste que la ficción que debe un rol jugado. ¿Llegará?–Me gustaría hacer algo. En el teatro siento que conseguí un gran espacio, y cuando mis hijas crezcan, seguro que me predispondré para un gran papel. Ojalá me llamen para hacer un personaje interesante en televisión, uno que necesite trabajar, elaborar. Porque hay algunos roles que ya me salen de taquito.

–Tenemos ena sensación, quizá errónea: querés desactivar a la bomba sexy que sos. –No, porque es algo que llevo conmigo de un modo muy natural. Cuando veo las colas siempre me digo, pero la mía está a la altura. Y es la misma que traje desde que vine de Venezuela, creánme. Tener cola es sinónimo de ser berreta, en muchos casos. Yo quiero cambiarle la mentalidad a la gente, en ese sentido. Yo puedo dar sexy, bien mamá... ¿Qué personaje quieren que les haga? Se los hago, eh. –¿Encontraremos a una Susan Boyle en "Talento argentino"?–Ojalá, la estamos esperando.

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