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El tiempo vuela

Post sobre separaciones de grupos grandes de los '90: Oasis y Pearl Jam.

14 de julio de 2010 a las 01:30 p. m.
El tiempo vuela
QUINTETO CARACTERÍSTICO. Pearl Jam, sobrevivientes del grunge que dicen basta por hoy.

Acaso sea porque se ha instituido en el rock eso de separarse para volver algún día, no ha dominado la tristeza cuando se anunciaron las separaciones de Oasis y Pearl Jam. En la cuestión también talla el hecho de que estamos ante grupos que, si bien fueron respetados, nunca gozaron de lo que se conoce por buena prensa. Oasis fue siempre mirado de reojo por su megalomanía, mientras que los Pearl Jam alguna vez fueron considerados advenedizos en una escena en la que el no venderse tenía el peso de un dogma. Más allá de eso, no sé ustedes, pero yo extraño mucho a Oasis y extrañaré con idéntica energía a Pearl Jam. Y reclamo que la pena por sus ausencias sea mucho más manifiesta. Hablo de ausencia confirmada en el caso de los mancunianos, por verse en el de los nortearmericanos. Otra prueba irrefutable: que estos números tan pesados hayan dicho basta, deja muy en claro que la década del \'90, que los alumbró, quedó muy atrás y que ya parece natural que se refiera a ella en términos de "retro". Causa un poco de impresión para quienes consideramos que todo pasó "ayer nomás". Llegué a esta última reflexión tras recibir el innecesario grandes éxitos de Oasis titulado Time flies... 1994 - 2004. Y sí, el tiempo vuela y los modos de producción - consumo de la música cambian a tal velocidad, que el desconcierto lleva a sentir melancolía por bandas de rock prosaicas que nos obligaban a desoír el "mezcladito". Porque todo bien con el dub step, el grime, la música urbana, el reguetón, y todo más que bien con las nuevas divas del pop y su exacerbado ego trip, pero siempre garpa cuatro pibes rockeando en un nivel de vibración altísimo detrás de un gran cantante. Siempre garpa, aún hoy. Y se fueron dos dignos exponentes mainstream de la cuestión y nadie derramó una lágrima.Tiene explicación lo de Oasis. La banda de los hermanos Noel y Liam Gallagher ha hecho de la separación inminente una estrategia promocional. Tal cual: la mala vibra entre ellos fue la base sobre la cual Oasis potenció en términos de marketing una obra monumental al principio y aceptable en el mayor tramo de su trayectoria. El principio fue en los primeros años de 1990, cuando el pop británico reaccionó orgulloso ante los conflictos existenciales del grunge norteamericano que desembocaron en el suicidio de Kurt Cobain. Y el "mayor tramo" fue del megalómano Be here now (1997, en cuya tapa se los ve en una casona victoriana tirando un Rolls Royce a la pileta y observando a un globo terráqueo con un telescopio) para acá. Es que, desde entonces, Noel viene prometiendo un "monumento a la psicodelia espacial" que a la fecha no pudo concretar. Y llegó el día en que Liam confirma nuevo proyecto y se anima a verbalizar que Lennon, si no hubiera mediado Mark Chapman, haría versiones de sus canciones. Se terminó Oasis.Lo de Pearl Jam fue más desconcertante: Eddie Vedder interrumpió su habitual sorbo de tinto en un directo para comunicar un parate por tiempo indeterminado. Por aquí parece raro porque nuestros rockeros nos acostumbraron al ciclo "comunicado emocionalmente correcto - posteo en sitio oficial - dejar abierta una puerta para facturar en el futuro", pero no debería sorprender el gesto en los mejores aprendices del código de ética de Neil Young: en el escenario se cocina la química y ésta deber ser un bien sagrado. Cualquier elemento disolvente debe ser neutralizado. Y si no hay pilas para eso, a otra cosa. Sin dramas. Entiendo el mandamiento, pero me apena saber que no habrá actividades relacionadas a Pearl Jam. Arriesguemos su mejor disco a modo de epitafio temporal: Vitalogy, el manual de autoayuda que pergeñaron tras expresarse sobre niñez extraviadas y otras tormentas del alma.