El séptimo arte circula en las salas
Los independientes ofrecen grandes filmes en la semana.
Las salas alternativas garantizan un poco de vida a todas esas películas valiosas que la distribución y exhibición desestiman. La lenta agonía del buen cine en las salas quizás sea invencible, pero la insistencia de circuitos alternativos funciona como una operación de supervivencia. El cine respira. En la segunda edición de "Encuentro con el nuevo cine chileno", con la ayuda del consulado chileno de Córdoba y otras instituciones del país hermano, el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Boulevard San Juan 49) exhibirá grandes títulos del cine chileno reciente. Entre las películas programadas se destaca Tony Manero , de Pablo Larraín (viernes 17 a las 23 y domingo 19 a las 18): un hombre que vive obsesionado con el personaje de John Travolta en Fiebre de sábado por la noche . Quiere participar en un programa de televisión en el que bailará imitando a Travolta. Larraín inviste la anécdota con un contexto: la impune dictadura de Pinochet. El personaje de su filme condensa la violencia de su entorno. El cielo, la tierra y la lluvia (viernes 17 a las 15 y domingo 19 a las 23hs), del más talentoso realizador de su generación, José Luis Torres Leiva, es una meditación sobre la desolación. Cuatro personajes pasan por sus vidas, y no logran vivirlas del todo. Torres Leiva filma los cuerpos y la naturaleza como si se tratara de vestigios de un mundo que pudo ser bello.La otra gran película en programación es La nana , de Sebastián Silva (jueves 16 a las 20.30 y sábado 18 a las 18): un relato magnífico sobre una mucama y su interacción con una familia aristocrática de Santiago en el que se pueden divisar las tensiones de clase y la persistencia de un orden social conservador, aunque lo que sucede con el personaje central trasciende la dimensión política del filme y habla más del derecho legítimo a la felicidad, incluso si gran parte del tiempo está destinada a la servidumbre. Dos argentinas imperdibles Francia es una de las grandes películas del año, pero no muchos parecen advertirlo. Israel Adrián Caetano, un cineasta que nunca desatiende la dimensión política en su cine, filma la pauperización de la clase media trabajadora argentina a través de la posible descomposición de una familia. La perspectiva del filme es la de una niña que padece su colegio y la situación de su casa. Humorística, utópica, ácida, la última película de Caetano, en donde Perón y Freud van de la mano, es una cita imperdible (Incaa de la Ciudad de las Artes, Ricchieri y Concepción Arenal, martes y miércoles a las 21.30). Otra película sensible y socialmente lúcida es Por tu culpa , de Anahí Berneri, un estudio minucioso sobre la violencia familiar, aunque aquí centrado en la clase media alta, un sector de la población no asociado con este tipo de prácticas. (Cine Teatro Córdoba, 27 de Abril 275. De jueves a domingo, a las 18.50 y 22.20). Filme magistral El mundo , de Jia Zhang-ke, obra maestra de uno de los directores más jóvenes y lúcidos del cine contemporáneo, es acaso una radiografía perfecta y estructural del capitalismo global del siglo 21. No importa que la mayor parte de la trama transcurra en un parque temático de Beijing llamado "El mundo", pues lo que ocurre con (y entre) todos los personajes es ostensiblemente universal. (Cinéfilo Bar, San Juan 1020, lunes 20 a las 21).

