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El peor de la cuadra

Opinión de Sergio Gaiteri sobre la polémica en torno de Raymond Carver.

04 de junio de 2010 a las 07:25 p. m.
Sergio Gaiteri
El peor de la cuadra

Me pregunto qué hubiera pensado Carver sobre todos los que le han pegado con el asunto de las reescrituras. Analicemos a algunos. Un escritor posmoderno a reglamento como Alessandro Baricco, que usa la técnica minimalista de su maestro para contar historias de gigantismo moral y, no conforme con su producción light, irrumpe en el mercado como el gran exhumador literario. Cero en discreción, demostrando que, entre varios más, no entendió o no quiso entender el capítulo Prudencia que destila la obra y los mismísimos dichos de Carver. Stephen King, un conductista fabricante de best-sellers que necesita revelar todo lo que hacen y dicen sus personajes, resulta que ahora también quiere explicarnos el alcoholismo y la desazón existencial de Raymond. Si hay algo que Carver tenía claro era que la literatura nunca es psicología ni sociología y que las acciones de los hombres y las mujeres no se hallan determinadas por ningún esquema previo o universal. Por lo demás, si alguien es capaz de pergeñar esos relatos tan simples y tan tristes que Carver diseñó, qué más da que Lish o cualquier editor intervenga con algunas consideraciones. Para un escritor realista lo importante es la historia, el recorte sensible del mundo que lo rodea. Nada de enamorarse de su propia prosa, nada de correr detrás del mito de la originalidad o de la falacia de la obra maestra. Si Carver pensaba que el escritor no es el más inteligente de la cuadra, ¿por qué no aceptar los consejos de personas tan refinadas como los editores? De algo podemos estar seguros: a Lish no se le hubiera ocurrido la estructura general de Parece una tontería o El baño. Tampoco a Baricco. Mucho menos a King.