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El hechizo continúa

Andrés Calamaro sigue agitando su singular universo en "On the rock", que llegará el 1° de junio y que VOS adelanta en exclusiva. Mirá el video del primer corte.

09 de mayo de 2010 a las 07:12 p. m.
El hechizo continúa

Tras una larga década de nadar contra la corriente, "el Salmón" (más conocido como Andrés Calamaro) hace un alto en el río y descansa un momento entre los remansos del rock. De allí, precisamente, emerge su flamante On the rock, a la venta desde el próximo 1° de junio y que adelantamos en exclusiva.

A la luz de sus recientes Obras incompletas, su nuevo disco completa un ciclo de redención y reinvención que comienza con el tardíamente celebrado Honestidad brutal y concluye con el tempranamente consagrado La lengua popular. Allí ya se exhibía un Calamaro saludable, cómodo pero ocurrente, dispuesto a coquetear con géneros de todo calibre y, al mismo tiempo, lejos del túnel oscuro y tóxico que supo sellar una (prolífica) etapa.

Si bien On the rock luce en un principio más desparejo y desprolijo que su predecesor (más on the rock, en todo caso), tal vez debido a la ausencia del exigente Cachorro López (Calamaro se encargó esta vez él mismo de la producción, junto con un cómplice y bullicioso grupo de camaradas: Candy Caramelo, Guido Nisenson y Rafael Arcaute), cabe situar al disco en la misma senda que La lengua popular por su heterogeneidad. Como en aquel caso, en éste el inventario dice que hay rock, pero también cumbias, rancheras, baladas y géneros multiformes, evocaciones a los amigos (que volverán, que ya no están), a la(s) musa(s) y a los turbulentos pero inevitables frescos de época (argentina).

Lo casero, en ordenEn cierta forma, decir que Calamaro se "reinventó" supone admitir que instauró sus propias reglas, surgidas de una fábrica incontinente y febril de canciones, entre las que es difícil separar el hit del Lado B. De hecho, temas hoy "de estadio" como El salmón, Días distintos y Los chicos son prácticamente ambas cosas, y eso hace más festivo (y coherente) el pogo general.

On the rock, entonces, intensifica la sensación de un Calamaro a sus anchas, regocijado con su propio universo, en el que no faltan las citas-homenaje (a Los Abuelos de la Nada, a Tanguito), autocitas, un gran jolgorio de invitados (están Vicentico, Bunbury, Diego El Cigala, Pereza, Calle 13, entre otros) y la posibilidad de que el río que transitaba se vuelva mar: porque tanta "mitología" se rebasa y, así, Me envenenaste suena al revanchismo cruel de No te bancaste, Barcos evoca una versión más flamenca y menos tenebrosa de El novio del olvido, y Te extraño persigue la declaración de amor fervorosa de las recientes Cada una de tus cosas y Soy tuyo.

En definitiva, On the rock muestra al cantautor en su propia salsa (en su propio rock), tan inquieto como recurrente, tan agitado como crepuscular, cerrando un ciclo de grabaciones titánicas y audaces saltos al vacío. Al "Salmón" sólo le queda disfrutar del terreno conquistado y salir a recorrer (y conquistar más) escenarios, con muchas guitarras y amigos. Ahora tiene 12 canciones más con qué hacerlo.

On the rockANDRÉS CALAMAROCalificación: **** (muy bueno)Warner 2010$ 40

Por ahora, Córdoba no. La gira presentación de On the rock no contempla aún parada cordobesa. Calamaro ya estuvo en Junín, Rosario, Neuquén, Mendoza y ahora seguirá en Montevideo, La Plata, Posadas, Asunción, México DF y posteriormente España (septiembre). ¿Llegará para fin de año?