El furor de la improvisación
Un actor frente al público debe resolver en minutos la consigna: “Pulgarcito pegó el estirón”. Cosas de la impro, el formato que está armando su propio circuito alternativo.
La improvisación es una técnica teatral que ha cruzado varias décadas, siempre airosa. Fue el corazón de la creación colectiva que renació en Córdoba en los años 1980 y ha persistido en el trabajo de los grupos independientes con dramaturgias mixtas (de actor y director). Pero desde hace un tiempo, "la impro es un furor". Nardo Escanilla (Grupo Biólogos Teatro) analiza el florecimiento de la técnica ahora convertida en formato con características propias. "Nos gusta el desafío. La gente dice qué hacer, le causa gracia el error y nos tira a matar. Pedimos que el público sugiera una situación y empieza el juego. Pasan cosas raras porque la nuestra es impro cruda", dice Nardo, que presenta los miércoles ImproJam en la Fábrica. El juego se plantea con dos conductores anfitriones, dos padrinos, cuatro invitados y un músico. "El furor de la impro me hace acordar al del clown de hace tres años, cuando había talleres y espectáculos por todas partes. En la impro se rompe la cuarta pared. Es más sencilla de plantear que una obra. Con Félix (el otro Biólogo) pegamos química y empezamos a hacer el espectáculo, aunque ya teníamos un espectáculo guionado", señala el actor que aspira a quedar cuando pase el furor.¿Cualquiera puede hacer impro? Sí. Sólo se necesita subir al escenario y arreglárselas con las consignas. Vista de afuera, es una democratización extrema de los roles del grupo tradicional. También deja en suspenso el estatus de los actores profesionales. Además, el público toma la posta del guionista. Se le pide una situación y genera dificultades o absurdos que los improvisadores deben sortear.Nardo y Félix también armaron el grupo Sacate la Careta de Mono junto con Lucas Domínguez, con quien hacen ImproHumor , otro espectáculo de improvisación con ellos en escena y el músico Ezequiel Córdoba. En la ImproJam de los miércoles suben personas que nunca hicieron teatro o actores con otro entrenamiento. "Se rompió el mito de que las mujeres en Córdoba no quieren improvisar, porque suben muchas", señala el actor que prepara la megafinal de impro para finales de marzo.Cuando María Castaña todavía funcionaba en la casa de la calle Lima, nació La Liga Instantánea, un campeonato de improvisación que tenía como objetivo atraer público primerizo. Sonia Daniel recuerda que los movilizó el hecho de que durante el mes del Mundial de Fútbol nadie iba al teatro. La experiencia tuvo cuatro ediciones, de 2006 a 2010. El año pasado hubo cursos y espectáculos de improvisación con profesionales de Buenos Aires. Sonia compara esa experiencia con la tradición de 'procesos creativos largos', propia del teatro de actores."Este entrenamiento te pone en circunstancia. Hoy pensás un producto y el sábado estrenás. El riesgo es total. Adquirir la técnica lleva su tiempo y le cambia la cabeza al actor de teatro tradicional", señala la directora que compara el formato con un espectáculo deportivo. "Es un proceso interactivo. El público se siente parte y pone a prueba a los actores".Con respecto a la técnica en sí, Sonia valora la ejercitación en pequeñas fórmulas físicas y de respuesta a las consignas que vienen de afuera. "Además, es muy meticulosa. Cada clase avanza en el grado de dificultad y permite establecer acuerdos entre los actores. Hay secretos de los improvisadores que el público no puede descubrir". Este año María Castaña programa un curso con Oski Guzmán, un actor de referencia en la técnica de improvisación.Para Los Pelafustanes, el grupo en ascenso que integran Emilio Orueta, Claudio Oliva, Majul Flores y Camilo Nicolás, la clave está en el juego que desata la improvisación. Desde 2009 trabajan en ámbitos alternativos y ya hacen ruido en el medio teatral. "Somos un grupo de amigos con ganas de encontrar nuevos formatos. Nos gusta jugar como niños y ejercitar de esa manera el músculo de la creatividad", dice Oliva y aclara: "Esta técnica se entrena, no se ensaya". La velada comienza con una lluvia de avioncitos de papel, un ritual que los carga de energía y pone al público en posición de largada. Trabajan sobre la estructura básica de media docena de juegos y ofrecen variaciones de cuentos clásicos. "La impro es una puerta que se abre para la gente que no va al teatro porque cree que la sala es un lugar de culto", dice Claudio.Perdiendo el controlLa impro como formato tiene los límites que cada actor enfrenta en el más fugaz de los hechos teatrales. En Córdoba, los precursores son los integrantes del Teatro Minúsculo, el colectivo que dirige Jorge Monteagudo. Los Minúsculos revitalizaron la técnica y generaron nuevas respuestas en la síntesis de diferentes entrenamientos actorales. De la capacidad del actor depende que el juego no se le vaya de las manos.Nardo Escanilla se refiere a la marca generacional de la impro cuando dice: "Somos la generación simpsonisada (espectadores de Los Simpson)". En este colectivo sin sala, sin director ni guión caló hondo la oferta televisiva de los años 1990, con series como Seinfeld o el programa británico de culto que luego se instaló en EE. UU., Whose Line Is It Anyway? "Comparo este furor con el de los remises, los locutorios o los Cyber. Cualquiera arma un grupo de impro. Todo bien. Pero después, ¿cómo hacemos para trascender la moda?".Para agendarImproJam. Biólogos con invitados. Miércoles a las 22 en La Fábrica Cultural, Caseros 988.Cuentos clásicos, versiones inéditas. Los Pelafustanes. Domingos a las 21.30 en María María, Bv. San Juan esquina la Cañada. Derecho al espectáculo: contribución al sobre. Reservas: 156-797563.

