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El Chonchón deja su marca

Crítica de la obra infantil "El Enmazcarado".

17 de marzo de 2011 a las 06:37 p. m.
El Chonchón deja su marca

El Chonchón monta un estupendo operativo titiritesco para contra la historia de El Zorro con las señales de la TV y guiños para el público adulto. El retablo se viste de blanco en El Enmazcarado. De allí salen los titiriteros-actores Carlos Piñero y Miguel Oyarzún. De regreso en el retablo, la historia de Don Diego de los Guantes se dispara hacia un horizonte lleno de caminos creativos.El Chonchón inventa el conflicto del Comendador, un títere cabezón que prohíbe los cuentos y sus escenografías. Sólo con sus manos, los titiriteros arman peleas de espadachines que parecen multiplicarlas y organizan el procedimiento siniestro en el que el Comendador reemplaza las cabezas de los títeres del pueblo. La obra transita por el juego del personaje que el espectador conoce, y va armando otro tipo de entramado en el que todo es excusa para mostrar de qué son capaces los muñecos. Hay varios trucos que todavía tienen que encontrar su ritmo, aun cuando la ilusión permanece intacta, quizás porque el estilo chonchonesco permite libertades compartidas entre el grupo y el público. La factura de los títeres busca el símil con los personajes de la televisión (el Sargento Valdivia/García está muy logrado), al tiempo que recicla con ingenio al Abuelo, Arrascaeta y María. También surge otra historia, sutil, en la descripción del pueblo que recupera su identidad gracias al héroe. La música original de Pablo y Camilo Oyarzún, con aires hollywoodenses, acompaña la acción y suena a cosa conocida, como la historia de fondo.Además de la sombra de El Enmazcarado, se intuye el recuerdo de Héctor Di Mauro, el maestro que una vez les alcanzó a sus discípulos la cabeza del títere que se les había escapado de los dedos. El EnmazcaradoTeatro de títeresCalificación: muy bueno.Grupo El Chonchón. Domingos a las 19 en Espacio Cirulaxia, pasaje Pérez 12.