El chico que no encuentra la salida, y le encanta
Marcos Luc ofrece en sus canciones una versión ácida y melancólica de Córdoba.
Cada generación necesita alguien que la cante: Marcos Luc responde a ese llamado de la historia con una mezcla de crooner y Negro Álvarez, como si tradujera a un idioma vernáculo un impulso universal. Es la clase de chico cantor educado en trasnoches: su noción del espectáculo busca por partes iguales que la gente se ría, se enamore y se lleve una versión ligeramente ácida del presente.
-¿Cómo aprendiste a tocar la guitarra?
-Primero con un pequeño cuaderno, al estilo “toco y canto”. Aprendí algunos acordes, creo que eran el re menor y el la menor. Cuando pude pasar de un acorde a otro, compuse una canción. A la semana empecé a tomar clases en el lugar donde compré la guitarra (venían tres clases de regalo con la compra del instrumento). Cuando terminé la tercera clase, iba a llamar a un profesor particular pero me llamaste vos para que respondiera esta entrevista.
-¿Cuál es la diferencia entre cantor y cantautor?
-Un cantor canta canciones, un cantautor canta canciones de su propia autoría. Es decir, todo cantautor es un cantor, pero no al revés. Además, los cantautores, en muchos casos, no son grandes cantantes. Por ejemplo Bob Dylan, Fito Páez, Atahualpa Yupanqui, Cuchi Leguizamón, Leonard Cohen, Joaquín Sabina, entre otros, no son (técnicamente hablando) unos excelentes cantantes. Sin embargo, nos gustan más que muchos cantantes que manejan la técnica del canto con excelencia. Mi teoría es que a muchos cantantes es difícil creerles. Un cantautor canta las cosas que le pasan, y eso se nota. Hay varias excepciones, por supuesto, en ambos casos.
-¿Se puede aprender a ser talentoso?
-Espero que sí.
-¿Soñás con tus canciones?
-No, pero canto mis sueños. ¿No es hermoso eso que dije? ¿No te enterneció el alma? Mis sueños, si es que me los acuerdo, se parecen más a películas clase B que a canciones. Tengo muchos sueños registrados en relatos más o menos entendibles, porque creo que algún día escribiré un libro o grabaré un disco con esos sueños. El sueño final sería poder sacarles plata.
-¿Cuál es tu mejor canción?
-Iba a responder diciendo: "la que escribiré mañana", pero me parece la respuesta más pelotuda que alguien puede decir. Además, es mentira. Mañana tengo cita en el médico así que la agendé para el lunes: tengo confianza en el fin de semana. La mejor, o una de las mejores, es Elvira, la trapecista. Creo que es una canción maravillosa, y no está bien que yo lo diga, pero lo digo. Creo que es tan buena que es mejor que yo. También aportó a ello la realización del corto dirigido por Juan Manuel Costa, así que no es tan mía como yo quisiera.
-¿Qué sale primero, la letra o la música?
-La música, por lo general. Cuando empecé a escribir canciones me resultaba más fácil componer la armonía, en la guitarra, crear una melodía con mi voz y luego, escribir la letra. Con el paso del tiempo, empecé a hacer el ejercicio inverso, no siempre con buenos resultados. Hoy, mi método de trabajo es algo diferente. Suelo tener una idea sobre la temática, a veces escribo una frase, un verso, pero nunca una letra entera. Luego, busco una melodía, luego tiro todo a la basura, me emborracho y me paso toda la noche buscando en el tacho ese papelito de mierda donde anoté la idea, porque atrás tenía anotado el teléfono de la mina que conocí el fin de semana. Al día siguiente me levanto con resaca y todo el asunto olvidado para siempre. Ella nunca más volvió.
-¿Qué importancia tiene el humor entre tus preocupaciones estéticas?
-La verdad que no lo sé. Cuando quiero escribir algo humorístico, no me sale. Eso se debe, creo yo, a que el humor no es una rama estética, como tampoco lo es la rectitud, ni la sensatez, ni la depresión, ni el amor, ni el desamor. Son disparadores, en todo caso, y formas de vivir la vida. Yo vivo la vida con humor, lo cual no quiere decir que sea feliz. Sólo que afronto con humor todos mis problemas, mis aciertos. Me gusta reírme de mi mismo, y a la gente que me rodea también le gusta… Reírse de mí, digo. Mi arte tiene humor, por supuesto, porque es mío. Pero en realidad, aunque muchos no lo crean, mis canciones son más depresivas de lo que parecen. Escúchenlas. Compren mis discos.
-¿Cómo definirías a Córdoba como escenario para cantautores?
-Córdoba es, históricamente, una plaza de cantautores. Desde el mítico Chango Rodríguez, pasando por Pancho Heredia, Horacio Sosa, Ariel Borda, Sergio Korn, incluso a los más rockeros como Hueso Horsmann, Tincho Siboldi, Leonardo Sosa. También en el palo del folklore hay cantautores geniales. Me produce una enorme tristeza que tanta tradición tenga tan poca continuidad en nuestros días. Suelo escuchar muchas agrupaciones musicales, de cualquier palo, y creo realmente que el promedio de calidad musical en Córdoba es muy bueno. Hay músicos realmente talentosos, pero no es así cuando analizamos las composiciones. Muchas bandas que suenan muy bien, hacen agua cuando interpretan canciones propias. Realmente creo que deberíamos escuchar más a nuestros antecesores. Pero si hacemos una encuesta entre los músicos locales, la mayoría ni los conocen.
-¿Qué es lo más hermoso que aprendiste caminando por las calles de Córdoba?
-Que no importa cómo estés, un amigo de verdad siempre te va a tender su mano y su corazón. Que la vida es bella sólo que no sabemos disfrutarla. Que la tormenta siempre pasará. Que somos un grano de arena en el universo. Eso y que las cordobesas están más buenas que comer pollo con la mano y limpiarse con la remera mientras ves los Simpson.
-¿Cuáles son las 10 palabras más intensas de tu carrera musical?
-"Laberinto Espiral", "La Gran Siete", Ma'PerQué, cachet, groupie, hippie, viáticos, cerveza, "no me peguen" y remolacha.
-¿Por qué dejaste de hacer "La Orden del Bufón"?
-Porque uno no puede hacer mil cosas al mismo tiempo y pretender ser bueno en todas. Ni siquiera se puede pretender ser bueno en una. Elegí concentrarme en mi banda, por aquellos días, más que en la revista “La Orden del Bufón”. Por suerte, he cambiado mucho desde aquellos días, y ahora estoy abocado a mi carrera musical, a una obra de teatro con Toto López, al musical con muñecos “Los vientos de Gitana” y a la animación en stop motion en “El Birque” (productora).
-¿Qué elegís no tomar de la tradición de humor cordobés?
-El humor es parte de nuestra cultura local. No sé si podemos eligir algo del humor cordobés, como no podemos elegir la tonada. Está en nosotros. De todos modos, la tradición del humor cordobés –y me parece que del humor argentino en general-, se limita sólo al chiste y a la burla. Pero hay una nueva corriente del humor cordobés (menos turística), que aborda el absurdo y la ironía. Se puede ver en las nuevas tendencias del teatro y el cine, que están creciendo mucho en nuestra ciudad. También en la música, pero no en las canciones en sí, sino en el escenario. Es raro que un músico no haga algún comentario que despierte alguna risa en el público. Ahora, chistes, yo no cuento (salvo alguna que otra vez, donde salí mal parado). Burlas sí hago, pero como una forma de crítica. Por ejemplo la canción “Bin Laden”, donde me burlo del imperialismo americano, o en “La del diablo”, donde me burlo de la santísima trinidad capitalista: “dinero, sexo y poder”. El objetivo final de un chiste es hacer reír. Yo busco con mis canciones hacer pensar.
-Supongamos que te contratan para cantarle a la presidenta. ¿Qué tipo de canción le cantarías?
-Una canción de amor. Luego la invitaría a tomar un café. Por lo visto, ella tiene preferencia por los hombres poco agraciados, así que creo tener alguna probabilidad de conquistarla.
-Qué es mejor a la hora de sentarte a componer: ¿estar enamorado o descorazonado?
-Descorazonado. He discutido con muchos colegas que abogan a favor del amor, así que sólo diré que es la conclusión a la que me llevó mi experiencia personal. Todo bien con el amor, pero escribo canciones porque no entiendo al mundo, porque no soy feliz, porque no me dan bola las minas y porque tengo un arsenal de dudas existenciales que no me dejan dormir. Cuando estoy enamorado soy feliz y me importa una mierda el mundo.
-¿A qué mujer te gustaría seducir terriblemente mediante tus canciones?
-Casi caigo en la trampa. Iba a decir que a la mujer de mis sueños. Pero la verdad es que no tengo muchos sueños eróticos, y cuando los tengo siempre llevo un calzoncillo rojo a lunares. Además, si es la mujer de mis sueños, no necesito seducirla. Debe estar en algún lugar de mi cabeza. Pero la respuesta es: la Pampita. Quiero aprovechar este medio, tan leído por mucha gente, para que le hagan llegar esta nota. Pampita, si estás leyendo esto, por favor llamame. Mi celular es 0351 156886381, mi sitio web es www.marcosluc.com.ar, mi correo electrónico es [email protected] y estoy en Facebook y myspace. Besos, te amo.
-Escribís una canción para una chica. De repente te parece que quedaría bien, en la canción, incluir un dato de otra chica, de otra historia. ¿Qué te importa más en ese caso? ¿Quedar bien con la chica y que la canción te quede bien?
-Quedar bien con la chica. ¿Para qué te pensás que escribo canciones?
-Tenés que armar un disco para los cordobeses del 3010. ¿Qué cinco canciones ponés? ¿Por qué?
-“Elvira, la trapecista”, “La del diablo”, “Post mortem”, “I’m the Walrus” (que es de John Lennon, pero a lo mejor en 3010 ya se olvidaron) y “Oda docta”, para que cuando escuchen “en este lugar no hay salida” piensen “seguramente estaba equivocado” (ante todo, soy un optimista, y creo que esa canción ya no se va a poder cantar en un par de años, pues la ciudad va a mejorar… mucho). Igual, en 2012 se acaba el mundo.
-¿Qué sería de tu vida sin sombrero?
-Sería petizo, cantautor, cordobés, zurdo, melómano, mitómano y chamuyero, pero no tendría onda.
-¿Cuál es el mejor lugar para tocar en Córdoba?
-La cancha de Belgrano.
-¿Qué tiene Baglietto que no tengas vos?
-Voz. Pero yo tengo pelos.
-¿Podés vivir de la música?
-No. Para vivir necesitas comer sano, bajo en calorías, respirar aire puro y beber agua, preferentemente mineral. También es bueno realizarse como persona y disfrutar del aire libre con todos tus seres queridos. Yo no hago nada de eso porque vivo de la música.
-¿Qué canción cantarías al borde de un precipicio?
Salvame señor, de Erlinton Saavedra. Link: http://es.cross.tv/10576?scid=64497
-¿Cómo te das cuenta si una canción te salió mal?
-Porque la gente la aplaude en los recitales y después hago un video clip.
-¿Estás a favor o en contra de bajarse música de Internet sin pagar por ella?
-A favor. Es la forma más directa de llegar al público. El negocio millonario de las discográficas se viene abajo en parte gracias a las nuevas tecnologías digitales. El problema no es que sea un negocio millonario, sino que yo no estoy en él. El mismo copy right ya está siendo obsoleto. Esto nos obliga a un cambio de paradigma. Por nuestra parte, la de los músicos independientes, nos permite difundir nuestro material de forma gratuita y sin intermediarios. Vuelve a ser la música en vivo lo que realmente importa. Creo que eso es positivo.
-¿Qué música escuchás cuando estás absolutamente ocioso?
-Los Beatles, Serú Girán, Fito Páez, Queen, Daniel Drexler, Joaquín Sabina, Leonard Cohen, Enrico Barbizi y Esteban Kábalin.
-¿Podrías hacer una lista de las personas, situaciones o cosas que te inspiran más frecuentemente a la hora de componer?
-Sí.
-¿Cuál es tu sueño más ambicioso?
-Casarme con Pampita. Llamame, por favor.
-¿Qué idea de Córdoba podría hacerse un alemán que escuche tus discos?
-La misma que me haría yo si escucho una canción en alemán. Que no les entiendo nada. Ahora, si el alemán hablara español, y encima entendiera el cordobés, podría pensar que esta ciudad es el mejor lugar del mundo, o no
, en realidad depende de muchas cosas. ¿Quién soy yo para cuestionar a un pobre gringo que escucha mala música? O mejor, ¿quién soy yo? ¿Ah? ¿Quién? ¿Qué hago acá?
-¿Qué es lo que nunca te preguntan en las entrevistas y vos te morís por responder?
-¿Cuál es tu próxima actuación? A lo que yo respondería: este viernes 12 de noviembre de 2010, desde las 21 horas. Vamos a hacer una Peña Urbana, en el Centro Cultural Graciela Carena: Alvear 157. Presentación oficial del video clip de “Oda docta”.
-¿Cómo te gustaría terminar esta entrevista?
-De un modo decente. Por favor, Ema, ponete de nuevo la camisa y sentate más allá, que es bastante largo el sofá. Además está la ventana abierta, hay gente mirando. Y devolveme la blusa, te lo pido por favor. Gracias.

