El chico que canta canciones de amor y sabe cómo miran los monstruos desde cerca
Alfonso Barbieri prepara nuevo disco con título genital y repasa su experiencia cordobesa.
Dos grupos de los que formó parte sacaron a relucir lo mejor de esta ciudad cuando le dieron forma a la escena indie y se proyectaron más allá de las fronteras provinciales. Dos dibujos suyos, más tarde, sacaron a relucir lo peor de esta ciudad cuando un grupo de fanáticos religiosos ingresó al Centro Cultural España Córdoba y destruyó su muestra: Alfonso Barbieri es un hombre que vive en los extremos. Hace tres años abandonó Córdoba y se instaló en Buenos Aires para darle una forma más real a sus sueños de músico independiente. De vez en cuando vuelve, y algo pasa arriba del escenario, algo que tiene que ver con cómo avanza el tiempo de maneras diferentes en lugares diferentes: como si se tratara de una ex pareja que se encuentra en un café a ver cómo cada uno se esfuerza en demostrar que está mejor sin el otro, Alfonso y Córdoba son una de esas formas extrañas que asume el amor.
–¿Cuál es el tema más recurrente en las letras de tus canciones?–El amor y la perdida del mismo.–¿Qué sale primero, la letra o la música?–La música, pero hay veces que se me ocurre una frase y dispara todo el resto. ¿Viste que en Sadaic la letra te da más dinero que la música? Es como el dibujo para la Academia Nacional de Bellas Artes, ellos dicen que es un arte menor... Qué ignorantes ¿no?
–¿Qué fue lo más importante que aprendiste mientras vivías en Córdoba?–Que el fernet con coca es lo mejor que le pasó al humano después de la idea de inventar a Dios y luego matarlo, obvio.
–¿Volverías a vivir en esta ciudad?–No.
–¿Por qué asociaste a Córdoba, en una de tus canciones, con el acto de remar?–¡El remo es una buena actividad para el corazón con colesterol de mi país! Siempre en Córdoba me resultó más difícil enfrentarme a cosas tan enchicladas en la mente de mucha gente que camina para atrás. Me generó siempre la imagen de remar en un mar de monjas y curas enojados con la nada. Pero somos muchos más los que fuimos, vamos e iremos para adelante. ¡No les va a alcanzar la leña!
–¿Por qué hay que irse de Córdoba?–Yo me fui de Córdoba porque no quería estar más ahí, tenía unas cuantas razones. No sé si hay que irse de Córdoba. Yo no soy ejemplo de nada ni de nadie, por suerte.
–¿Qué hay que estar dispuesto a perder si uno toma la decisión de ser artista?–Como decía George Harrison: ¡el sistema nervioso central!
–¿Qué perdiste vos, por esa decisión?–¡Uff! ¡Un montón de dinero! ¡Ja! Declarar ser artista es sólo un título vacío. Todo es cultura. No creo ni me gusta la palabra artista. Me aburre. No me dice nada. Insisto: todo es cultura. Por eso creo que gané más de lo que perdí. El riesgo, el vértigo, remar, decir lo que uno piensa y morir haciendo todo esto es más ganancia que el mito aburrido del artista sufrido que vive para perder. Lo más importante es tener ideas, defenderlas y realizarlas. Ponele que nos encontramos en algún lugar después de muertos, ¡tenemos que tener muchas anécdotas para contar! Si no, ¡va a ser un plomazo el más allá! –¿Qué sensaciones persisten acerca del atentado de los sedevacantistas a tu muestra en el CCEC?–Injusticia. Aún no fueron juzgados los agresores, es una vergüenza. Mis abogados renunciaron a la causa. Me da la impresión que se quiere tapar todo. Lamentable. Y, es lógico, la Iglesia tiene peso en la justicia, ¿o no? Muy lamentable. Ojalá alguien quiera hacer justicia con este caso, será bienvenido.
–¿Salió algo positivo de todo aquello?–El debate popular, verle la cara a gente que se esconde en un manto de odio, ver quién está de qué lado, hacer una muestra colectiva con otras personas que vivieron cosas parecidas, el apoyo de Carolina Scotto, las charlas interminables con pensadores de Córdoba y Buenos Aires, aprender de ellos. Muchas cosas.
–¿Cuál es la anécdota más rústica que recuerdes de Los rústicos del viejo sueño?–¡Absolutamente todo era rústico y maravilloso! Éramos unos niños inquietos y fanáticos de nuestras ideas. Creíamos ser lo mejor para la música de ese momento en Córdoba y en Argentina. ¡Y eso es un pensamiento rústico, joven y romántico! Grabamos un segundo disco doble con un solo micrófono que nunca salió, ahí están las cintas en mi casa, ya lo vamos a editar en algún momento. ¡Es un discazo! Hay cosas muuuy modernas ahí. Aquí en Buenos Aires hay periodistas que me lo piden como si fuera un inédito de una banda extraterrestre.
–¿Por qué el humor tiene tanta presencia en tus obras y canciones?–Sin humor no hay nada. Es la forma de sobrevivir el paso por la tierra. "El hombre sufre tan profundamente que ha debido inventar la risa", dijo el bigote de Nietzsche.
–¿Qué cosas te deprimen?–Más que deprimirmem, son cosas que me molestan: la cuadradez de algunos cerebros, la falta de vuelo de algunos otros, el fútbol por radio, los sellos discográficos, los músicos que se hacen llamar músicos, los que se hacen llamar artistas, la frase "hoy por hoy", los críticos de arte o música, los curadores, los cantantes que se hacen los profundos y sensibles que además no saben escribir, los countries, la oposición al gobierno de Cristina, la Rural, Clarín, Macri y varias cosas más.
–¿Cómo combatís esa depresión?–Mirando dibujos animados, soy fan de Bob Esponja (entre otros miles), cocinando, tomando un negroni preparado por mi hermano pablo, ordenando mi colección de muñecos, limpiando la casa, haciendo jardinería, tomando más negroni, poniéndole nombres ridículos a perros que veo en la calle… Ir a un acuario, leer novela negra, ir al cine, defender al gobierno de Cristina delante de gente que no entiende nada, hacer música, dibujar y varias cosas más.
–¿Cómo elegís a los invitados para tus discos?–Suenan en mi cabeza cuando escucho esos temas en particular que hago en mis discos. Además me divierte poner invitados en mis discos.
–¿Cuál es el mejor lugar para escuchar tus discos?–No tengo la más mínima idea. Yo los escucho en el estudio y después nunca más, o muy poco.
–¿Qué canciones de cuarteto hay que escuchar atentamente?–Goma de mascar, La Mona Jiménez (Popularisimo, 1988). Dos en uno, La Mona Jiménez (En vivo, 1990). Tinta china, La Mona Jiménez (La magia de La Mona, 1992). Lo que ha pasado anoche, La Mona Jiménez (Buscavidas, 1993). El marginal, La Mona Jiménez (El marginal, 1995). Luna, La Mona Jiménez (Ahora comienza la fiesta, 1996) ¡Y muchos más! ¡Aguante Jimenez!
–¿Cómo definirías tu relación actual con la Iglesia?–Estamos pasando por un buen momento, vamos a ser padres.
–¿Volverías a exponer tus dibujos?–Nunca dejé de hacerlo, más dibujos me rompen, más fuerte me pongo. Como me dijo León Ferrari: nunca dejes de hacer lo que hacés, ¡por más que te quemen todo!
–¿Cambió tu manera de dibujar después de los episodios de intolerancia?–Ahora sé cómo se ven los monstruos de cerca, ¡mucho material para dibujar me dejaron!
–¿Cómo influyó todo eso en tu carrera musical?–Me compré un armonio de iglesia, de verdad, esta buenísimo. Lo uso mucho en mis discos y lo usé en otros que produje.
–¿Cómo te sentiste en tus regresos a Córdoba después de tu separación de Los Cocineros?–Muy bien, feliz, contento, liviano.
–¿Cómo evaluás ahora aquella separación?–Como un buen gran cambio en mi vida. Cocineros es un hijo con padres separados.
–¿Qué es lo que más extrañás de tu etapa cordobesa?–Mis amigos cordobeses, mis perros, los paisajes, el Zoológico, el aire, el kiosco de Fede, Cofico, bucear en Casa Bamba, los criollitos.
–¿Cuál fue tu momento de mayor felicidad en el último año?–Grabar con todos esos maestros en el disco de Viajantes: Fito Páez, Andrés Calamaro, Litto Nebbia, Daniel Melingo, Palo Pandolfo, Miguel Cantilo, Marcelo Moura, Fontova, Jorge Serrano y Miguel Zavaleta.
–¿Qué te inspira más, la alegría o la tristeza?–Van de la mano saltando por el prado y se ríen de mí. Las dos.–¿Cuál es el futuro de Viajantes?–Viajar por el mundo entero. Y en el verano grabar nuestro disco nuevo.
–¿Por qué los músicos independientes siempre tienen barba?–¡Jajjajajaaaaaaaaaa! ¡Es verdad! Pero no tengo idea, Mirtha diría que somos todos zurdos o guerrilleros. ¡Y en un punto tendría razón! ¿Y por qué los del mundo del cine usan anteojos de marco negro? ¿Son todos hijos de Groucho Marx? Mmm… ¡no creo!
–¿Qué hay que saber para producir un disco?–Entender el mundo de quien compone o interpreta la música que vas a producir. Hablar de las canciones, escuchar música, mirar libros de pintura, comentar películas. Tratar de no molestar el lado puro de la cuestión. Jugar un poco. El oído y la tecnología mirándose.El instinto. No estandarizar todas las producciones pero sí que tengan un color de uno a favor del disco y del que escucha. Tener la mejor relación con los técnicos, sin ellos el trabajo no está completo.
–¿Cómo se compone tu lista de las 10 mejores canciones de la historia?–No se puede resumir a sólo 10 canciones pero te digo estas que se me ocurren ahora: 1. Quicksand, de David Bowie. 2. Construcción, de Chico Buarque. 3. El parabellum del buen psicópata, de Los redonditos de ricota. 4. Tomo lo que encuentro, de Virus.5. Nothing Lasts Forever, de The Kinks6. Marylin, la Cenicienta y las mujeres, de La máquina de hacer pájaros. 7. Bohemian Rhapsody, de Queen.8. So Like Candy, de Elvis Costello.9. Tras de ti, de Eduardo Mateo.10. Tazas de té chino, de Don Cornelio y La Zona. –¿Cómo te gustaría terminar esta entrevista?–Contando unas cosas más: Estoy por sacar mi nuevo disco solista, que se llama Valses eróticos del río de la concha de tu madre, donde hay un chamamé que armamos con Palo Pandolfo, un tema de Los Ángeles Negros donde canta Adrián Dárgelos y algunas sorpresas más. Por otro lado, voy a hacer una versión del Concierto número 2 para piano de Rachmaninov para ocho acordeones y piano junto al músico y amigo Pablo Grinjot. Esto también será un disco. Estoy exponiendo mis cosas aquí en Buenos Aires y me gustaría volver con mis cuadros a Córdoba. ¡Aguante la Ley de Medios, viva el matrimonio igualitario! ¡Y vamos por más!

