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"El caso Voynich", una historia extraordinaria

Daniel Guebel escribió una novela a partir de un extraño texto hallado en el siglo XVI. ¿Un manual de alquimia o un código para espías?

08 de diciembre de 2009 a las 01:10 p. m.
Gustavo Pablos
"El caso Voynich", una historia extraordinaria

"Encontré azarosamente la información sobre el manuscrito Voynich buscando datos sobre el último Zar de Rusia, su hipnotizador Rasputín y un médico ruso que lo envenenaba", dice Daniel Guebel sobre el tema de su última novela. En El caso Voynich (Eterna Cadencia Editora) el autor propone un vertiginoso relato de misterios, interpretaciones y búsquedas a partir de un intrigante manuscrito encontrado a principios del siglo XX.El ruso Wilfryd Voynich, dueño de un negocio de libros raros en Londres, encuentra en un monasterio italiano un manuscrito del siglo XVI. Lo analiza y tiene la certeza de que fue escrito en una lengua desconocida, entonces decide tomar fotografías y enviárselas a especialistas, lo cual dar lugar a una inesperada serie de hipótesis y versiones sobre su procedencia y su contenido.¿Quién fue su autor y para qué lo escribió? ¿Cuál es el contenido del manuscrito? ¿Pertenece al milenario saber de la alquimia, o al de la cábala? ¿Al de la astronomía o al de la botánica? "No conozco nada más interesante que sentarse a escribir sobre un asunto del que uno no sabe nada. Ni un plan, ni una idea previa –comenta el autor-. De esa manera uno permite que más rápidamente funcionen las 'políticas de sentido' que genera la  escritura en su deriva".El manuscrito de las pistas falsas–¿Cómo surgió tu interés por este manuscrito medieval?–Encontré una referencia en Internet cuando buscaba algo completamente distinto, hice clic, y el mago del ciberespacio me abrió un pequeño mundo lleno de relaciones, sugerencias y posibilidades. ¿Sabía usted, por ejemplo, que la denominación de "agente 007" no es una elección numérica moderna sino la clave por la que se conocía a John Dee, uno de los posibles autores del manuscrito Voynich? ¿Sabía que…? En resumen: era como encontrarse con los 'Sabía usted' de las Selecciones del Reader's Digest, sin tener que tolerar sus fastidiosos párrafos anticomunistas. Por supuesto, no se me ocurrió escribir un 'libro de divulgación', sino una novela sobre la búsqueda, un libro sobre las políticas del sentido.–Una vez que comenzaste la investigación, ¿qué aspectos novedosos encontraste?–Varios. No tenía previsto nada. El procedimiento fue el siguiente: me interesó la historia de un manuscrito medieval, escrito en una lengua no perteneciente a ninguna comunidad de hablantes vivos o muertos, es decir una lengua artificial, inventada. Me interesó que no se conocieran los motivos por los cuales alguien escribió un manuscrito como ese, lo llenó de ilustraciones presuntamente astrológicas, mujeres desnudas y plantas desconocidas en Europa, me interesó que no se conociera la identidad del autor y que después de cinco siglos de existencia, cientos o miles de personas hubieran tratado de descular el significado del manuscrito sin llegar a una conclusión mínimamente válida.Escribir para aprender"¿Es un libro profético, un manual de alquimia, un libro en clave para espías, un manual de botánica, un tratado religioso, una iniciación hermética, un texto cabalístico, político, materialista…?", se pregunta Guebel. Y responde: "Buen asunto para pensar la literatura y los modos de pensar sobre algo cuando se trata de agotarlo". Y también señala que a medida que iba escribiendo, "iba aprendiendo sobre el asunto". "Lo que descubría modificaba partes de mi libro, es decir, yo escribía 'hacia atrás' y hacia delante, por lo que el libro a veces avanzaba y otras se ensanchaba en un gelatinoso temblor de deseos". Y compara esta experiencia con otra más inefable aún: acostarse con una ameba. También admite que aunque el libro es breve y fue escrito rápidamente, quedó "agotado". "Mientras iba escribiendo –cuenta el escritor–, más iba leyendo y modificando, agregando, sacando, corrigiendo". Y por eso sintió que tenía "la promesa de lo infinito, de lo interminable, de lo fascinante y de lo aburridísimo, al mismo tiempo", y que en ese sentido su escritura le planteaba, como ningún otro libro escrito antes, "la pregunta acerca de cuándo se termina algo".La desaparición del estilo –¿Es un principio de tu trabajo literario que la escritura sea un espacio de experimentación que borre las fronteras entre el original y la copia, el plagio y la apropiación?–No es un "principio" sino una elección que se corresponde con la naturaleza de algunos de mis últimos escritos. Encontré azarosamente la información sobre el manuscrito Voynich buscando datos sobre el último Zar de Rusia, su hipnotizador Rasputín y un médico ruso que lo envenenaba. Borges tuvo la suerte de contar con la Enciclopedia Británica, yo me arreglo con Internet. De todos modos, sí es cierto que por la clase de escritor que creo que soy, busco cierta desaparición del estilo entendido como la manera en que algunos autores recurren a maneras muy "distinguibles" de escribir. Como siempre quise escribir todos los libros, yo, en cambio, rechazo esa clase de distinción particular porque quiero firmarlas todas.

El dato. El manuscrito Voynich es un libro ilustrado, de contenidos y autor desconocidos, escrito hace unos 500 años en un alfabeto y un idioma no identificados. Ha sido estudiado por diversos especialistas y criptógrafos pero nadie pudo descifrar su significado y, por lo tanto, revelar su misterio.

Perfil del autorDaniel Guebel nació en Buenos Aires en 1956. Escritor, guionista de cine y dramaturgo, periodista y editor, ha publicado las novelas Derrumbe, El día feliz de Charlie Feiling (en coautoría con Sergio Bizzio), Carrera y Fracassi, La vida por Perón, La perla del emperador (por la que obtuvo el Premio Emecé y el Segundo Premio Municipal de Literatura), entre otras. Es autor de dos volúmenes de relatos: El ser querido y Los padres de Sherezade (Eterna Cadencia). El libro El caso Voynich Daniel Guebel Eterna Cadencia Editora 120 páginas Precio: $ 48.