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Día de entrenamiento

Fabio “la mole” Moli se prepara para una pelea y para volver a brillar en “Bailando por un sueño”.

07 de mayo de 2010 a las 06:51 p. m.
Día de entrenamiento
La bella y la Mole. Mariana Conci es la soñadora cordobesa que acompaña a Moli en "Bailando por un sueño"

Fabio Moli se despierta a las seis de la mañana. De lunes a viernes vive en Córdoba, cada 15 días viaja a bailar a Showmatch y los fines de semana los pasa con su familia y con su amigo Juan Díaz, en Villa del Rosario.A las siete ya está junto a su entrenador en el Parque Sarmiento.  Corre una hora, hace un poco de guantes en preparación para su pelea del viernes 14 en Pilar, contra Ezequiel "Chiquito" Zárate, y después se va a la academia de su coach Yanina Colomé, en barrio Jardín. Allí lo espera su soñadora, Mariana Conci.Elonga, se queja de que no consigue sparring (el único en Córdoba capaz de soportar sus golpes cumple una condena de cinco años en la cárcel) y tira chistes. Todo el tiempo. Cuando la rutina sale mal, le echa la culpa a Mariana y pide empezar de nuevo "de arrancada". Cuando Yanina le sugiere ciertos movimientos, su principal preocupación se expresa en una pregunta recurrente: "¿no quedo muy putazo, así?".Aprende rápido, sabe controlar su cuerpo para frenar donde debe frenar, gira, avanza y retrocede con movimientos precisos. Lo único que parece escapar a su dominio es la mirada, que, contra los consejos de la entrenadora, insiste en fijarse en las curvas de la cola de la bailarina. Mariana lo soporta con gracia de princesa, dosifica el castigo con algún mínimo reproche o con su arma más poderosa, sus ojos claros. Entonces él le ruega: "no me pimpinié\' con lo\'ojo, que me descroncetrai".Bella y bestia en una coreografía de los extremos: de la sonrisa redonda de Moli al gesto de fina elegancia luminosa de Mariana parece haber una distancia infinita, pero boxeador y bailarina ponen algo más que el cuerpo para salvarla, una especie de energía sumamente alegre.  El resultado es gracioso al principio, seductor por parte de ella y tierno por parte de él, una combinación emotiva de belleza, voluntad e ingenio.Cierta tensión erótica es inevitable: la cordobesa de 19 años es una bomba, y a la Mole no se le escapa una: "¿Viste cómo se besaron anoche la Escudero y el otro? Me parece que nosotro', algún beso nos vamo' a tené que dar"... Suena el teléfono de Moli y Mariana se queja por la interrupción del ensayo. La Mole la mira, abre los brazos, echa el torso para atrás como quien le da lugar a lo evidente y exclama "es Rial, culiada... ¡no le puedo decir que no!". 

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