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Descubrimientos tardíos

En el circuito de cineclubes se repone esta semana “La pivellina” y se presenta en carácter de estreno “Glue”, una película argentina multipremiada en el exterior.

30 de agosto de 2010 a las 05:42 p. m.
Descubrimientos tardíos
“Glue” fue filmada en 2006 y retrata una historia adolescente en un pueblo patagónico.

La impaciencia es el signo del mercado. En otra época, algunas películas duraban algunas semanas en los cines y el público podía descubrirlas. Hoy los tiempos son tiranos, y muchas películas ni siquiera consiguen permanecer una semana. A veces, un filme extraordinario como Vincere, todavía en cartelera, pasa la marca de una semana, mientras que otros filmes, como por ejemplo La pivellina, son olímpicamente ignorados durante el breve lapso que están en cartel. Y de más está decir que muchas películas ni siquiera consiguen estrenarse.Pero existen las salas alternativas y los cineclubes. Espacios que resguardan la vida secreta de las películas, lugares que reaniman la existencia de un filme que necesita de un set de ojos que lo descubra. Y esta semana varias películas vuelven a la cartelera; otras, se verán por primera vez. Serán descubrimientos tardíos, placeres recobrados.Cuatro títulosGlue, de Alexis Dos Santos, Argentina, 2006: incompresiblemente jamás estrenada en nuestro país, incluso habiendo ganado varios premios en festivales, esta grisácea comedia de iniciación es un retrato exacto sobre la confusión e incertidumbre vincular entre padres e hijos, propias de las generaciones del período posdictadura. En efecto, esta "historia adolescente en medio de la nada" que transcurre en Zapala sintetiza una modalidad de existencia, jamás juzgada pero sí examinada por Dos Santos, en donde la experiencia predominante de los jóvenes consiste en agotar el presente, a veces flirteando con lo prohibido, otras asumiendo la nada sin resistencia alguna. Los tres protagonistas sí divisan una solidaridad efectiva entre ellos, socios en un mundo desprovisto de motivaciones y esperanzas. Glue es una de las pocas películas argentinas que representan a los jóvenes sin hacer de ellos ni nihilistas extraviados ni iluminados incomprendidos; son, en todo caso, una expresión subjetiva de un tiempo histórico específico. (Sábado 4, a las 22, en el Cine Teatro Municipal Rivadavia de Unquillo, avenida San Martín 1505, Espacio Incaa Km 725).La pivellina, de Tizza Covi y Rainer Frimmel, Italia-Austria, 2009: premiada en varios festivales y "éxito" de taquilla en Argentina, excepto en Córdoba, la anécdota que vertebra este relato mínimo sobre una niña de tres años hallada en una plaza por una mujer adulta vinculada a la vida circense le permite a ambos directores (que provienen del documental) realizar una gran película cuyo retrato de la clase trabajadora (casi marginal) italiana se combina sutilmente con un modelo de masculinidad muy lejos del machismo estereotipado del hombre italiano. Película pequeña, como su protagonista, aunque en sus propios términos grandiosa: aquí, la solidaridad no es un valor que se predica sino una práctica que se vive. (De jueves a domingo, a las 18.50 y 22.35, en el Cine Teatro Córdoba, 27 de Abril 275).Finalmente, La orilla que se abisma, de Gustavo Fontán, Argentina, 2008. En el ciclo "El río en el cine", el cineclub más añejo de la ciudad de Córdoba, La Quimera, arranca su propuesta del mes con dos filmes: La intemperie sin fin (1978), de Juan José Gorasurreta, seguido por el filme de Fontán. Son dos películas que dialogan con la obra poética de Juan L. Ortiz. La de Fontán constituye un esfuerzo notable por traducir el verso poético de "Juanele" en plano cinematográfico. Gran película experimental, y una invitación noble a experimentar radicalmente con la percepción ante la imagen cinematográfica. (Jueves 2 a las 20.30, en el teatro La Luna, Pje. Escuti y Fructuoso Rivera).