Del 1 al 10: estrenos de la semana
1-3: MALA; 4-5: REGULAR; 6-7: BUENA; 8-9: MUY BUENA; 10: OBRA MAESTRA
ESTRENOS DEL 03/12El árbol de lima (Shajarat limon/Etz Limon),de Eran Riklis, Israel, 2008 (6)2012, de Roland Emmerich, 2009 (5)Después de detectar un posible fenómeno astronómico con consecuencias devastadoras para la vida en la biósfera, el geólogo Adrian Helmsley (Chiwetel Ejiofor), lector de libros como La consolación por la filosofía de Boecio y Adiós Atlántida, del desconocido (y apócrifo) Jackson Curtis (John Cusack), reporta el incidente al jefe de gobierno de los EE.UU. Es el fin del mundo, al menos de los latinoamericanos y los africanos, pues el G8, liderado por el presidente estadounidense (Danny Glover canalizando a un heroico Obama envejecido), ya ha invertido todo el capital en salvar a medio millón de almas millonarias (europeas, estadounidenses y asiáticas) y algún que otro homo sapiens simbólicamente relevante, sin descontar especies animales y algunas obras de arte. 2012 combina oscurantismo New Age californiano (legitimación del calendario maya), referencias bíblicas (apropiación del diluvio universal) y problemas familiares (el mítico reencuentro del padre con su hijo) en un relato ligeramente airoso y pletórico de efectos digitales. La secuencia en la que Cusack escapa con sus hijos, su ex mujer y el actual esposo de ésta manejando una limusina mientras se desmorona California justifica la entrada, aunque ver a Woody Harrelson como hippie paranoico extasiado por el fin del mundo no deja de ser satisfactorio. El humanismo ramplón del caricaturesco discurso de Helmsley para salvaguardar algunos hombres y mujeres que quedaron fuera de las arcas en el epílogo no es otra cosa que la conjura culposa e ineficaz de un relato que expresa una ideología precisa: el fin del mundo es posible e imaginable, no así el fin del capitalismo.Terror en la Antártida / (Whiteout, de Dominic Sena, EE.UU., 2009 (2)Pretérita y tímida promesa del cine estadounidense de los '90, Dominic Sena (Kalifornia, Swordfish) dirige este bodrio ligeramente inspirado en una novela gráfica en el que una detective (Kate Beckinsale), a punto de dejar una base en la Antártida, lugar en donde los crímenes no son la regla, debe investigar tres asesinatos consecutivos ligados a un cargamento secreto, posiblemente material nuclear, extraviado hace décadas en la nada polar después que un avión ruso se estrelló en la región. Después de un elegante plano secuencia inicial en el que Beckinsale ingresa a su cuarto y se da una ducha, Terror en la Antártida se transforma en una película mecánica, desprovista de suspenso y perezosa en capturar el papel protagónico de un paisaje indicado para la opresión y la paranoia. Los flashbacks que intentan explicar la psicología del personaje de Beckinsale no sólo son narrativamente irrelevantes, sino que evidencian un desgano absoluto por parte del director a la hora de pensar la puesta en escena.
PS: en la medida que pueda cubriré todos los estrenos, o en su defecto, como en este caso, la mayor cantidad de películas que vea el día jueves.
ROGER ALAN KOZA / COPYLEFT 2009

