Darín: "El Oscar no me mueve un pelo"
Ricardo Darín protagoniza dos filmes que podrían competir por una estatuilla. Vuelve al teatro y filmó con Trapero.
Cambio de rol inesperado: en un momento de la entrevista es Ricardo Darín quien empieza a hacer las preguntas. "¿Cómo está el nivel del lago en Carlos Paz? ¿Pasó la emergencia hídrica? Vi una foto dramática, se me encogió el corazón", dice. Y añade –como prueba del lugar que ocupa en su memoria laboral y emotiva– que sus dos hijos nacieron mientras él hacía temporada en la villa serrana.No es exactamente una noticia decir que 2009 fue su año, con El secreto de sus ojos, premios varios y el regreso de Art en Buenos Aires. Porque hace varios años que se repite "el año Darín", considerando la repercusión de sus últimos filmes en festivales, taquilla y crítica. Y aunque esta vez su nombre podría figurar dos veces en las nominaciones a los Oscar a mejor película extranjera (Argentina envió el filme de Campanella y España el de Fernando Trueba, El baile de la victoria, que protagoniza Darín), a él le da igual.–¿Qué significan esas posibles nominaciones?–En lo profesional y promocional, la importancia es innegable, es la posibilidad de arrimar el bochín entre las 5 ó 10 candidatas a mejor película extranjera. Es obvia la trascendencia que tiene para la película, negarlo sería una necedad. Pero en lo personal, la verdad es que no me mueve un pelo.–En alguna ocasión destacaste otras ceremonias y otros premios que preferís, como el festival de La Habana. ¿Por qué?–Lo más adorable que hay en los festivales es la avidez de la gente por ver cine de distintos lugares. El ejemplo más elevado es el de La Habana porque en Cuba la gente se desvive por ver cómo son las historias de otros lugares. Lo que está por encima de todo es que la gente tenga acceso al cine de distintas latitudes. En otros está en juego un tema comercial: vender y comprar películas, productores y distribuidores. Ahí me quedo afuera, no es mi palo y la cosa se pone un poco más tendenciosa, por decirlo amablemente. Además, me gusta ir a ver películas pero si voy representando una la paso haciendo prensa.Atento a todo–¿Qué tipo de espectador sos?–Si está bien hecho, me gusta todo. Hace poco mi hijo alquiló una de zombies que me encantó, ya la vi tres veces. Teniendo chicos chicos, he visto cada porquería y cada película excelente para niños, pero aprendí a apreciarlas también. Soy un buen espectador, me adapto y encaro cada película con optimismo.–Dijiste una vez que "Taxi driver" hubiera sido un protagónico ideal...–Y sí, imaginate que te traigan el libro de Taxi driver y te digan "leelo a ver si te gusta"... Obvio. Eso lo dije cuando me preguntaron si me daba orgullo que 9 reinas fuera elegida para una remake en Estados Unidos y respondí que no, que a mí no se me ocurriría comprar el libro de Taxi driver para rehacerla. Si te gustó, ¿para qué querés hacerla de nuevo? Es como comprarte un cuadro de Picasso y hacerle retoques.–Hoy, eso pasa más en el cine que en el arte.–Porque se quedan sin ideas, tienen mucha guita pero pocas ideas. Nosotros, si hay algo que tenemos, son ideas. Ni un peso, pero buenas ideas.–¿Cómo evaluás 2009 para el cine argentino? Da la sensación de que "El secreto de sus ojos" fue uno de los pocos hitos del año.–Si lo analizás con detenimiento, cuando tenemos la suerte de tener una película como la de Campanella, ocurre un efecto dominó: la gente se interesa de nuevo por ver cine nacional. Ojalá que en 2010 y 2011 aparezcan más películas que nos alejen del preconcepto injusto de "Yo cine argentino no veo". Eso es una pacatería. Si ves una película americana que no te gustó, no decís después "No veo cine americano". Creo que El secreto... le vino bien al cine en general. Si salís de ver una buena película, te dan ganas de ver otra.La TV también enseñaEl Chino, el hijo de mayor de Darín, formará parte del elenco de la tira de Pol-K de 2010, Alguien que me quiera. Ricardo padre dice que ya aburrió a su hijo con consejos, hasta que recordó que hay "experiencias intransferibles". –¿Qué te enseñaron tantos años en la tele?–Oficio, mucho oficio. Tenés poco tiempo para resolver, inventar, entender el formato. La TV tiene una penetración mágica inigualable, pero hay que entender el medio y adaptarse. Es difícil trabajar bien en tele, por eso valoro cuando veo cosas bien hechas. Aprendés mucho y rápido, sobre todo cuando trabajás con gente con talento. Yo no tuve la instrucción académica que me hubiera gustado, y reconozco que lo que aprendí fue al lado de gente generosa.–Sin embargo, se adivina en tu trabajo a un actor con técnica, no sólo intuitivo. ¿Es de puro autodidacta?–Y sí, no me quiero hacer el canchero, pero sí. Lo que pasa es que trabajo de tan chico que tengo leve la frontera entre los primeros palotes y las materias más importantes. Imaginate que a mis 20 años ya era un veterano, con 15 años de hacer televisión. Entonces, se me desdibuja la claridad para analizarlo. Pero me doy cuenta de que lo que más me ayudó fue estar rodeado de gente talentosa que hace que el juego circule, que no se quedan con la pelota para ellos solos.Además de hacer cine, teatro y ser el actor más requerido por directores tan disímiles como Pablo Trapero o Campanella, Darín se hizo un rato para participar en la comedia de Internet El Vagoneta, cameo que califica como "un chiste con amigos". "Lo hago para quitarle solemnidad a la historia. Si no, te terminás creyendo que sos un tipo importante. Hay una tendencia a ponerse serio, a darte mucha importancia, cosas que te alejan de quién sos vos", cierra.Futuro: cine y direcciónDe Salles a Bores: "Tengo dos posibles proyectos en cine, uno con Walter Salles y otros son Sebastián Borensztein. Con eso y el teatro, tengo más que suficiente para 2010".Dirección: ¿Volver a dirigir como en La señal? "Tengo ganas, estoy laburando despacito en una idea. Cuando esté macerada quizá me atrevo. Pero tiene que ser una historia mía o que sienta como propia".Presente: "Art" y TraperoArt: "Volvemos con Art al teatro Tabarís en enero, un clásico que nos gusta tanto que reverdece enseguida, al primer ensayo. Disfruto del teatro como un animal, ahí no hay chamuyo".Pablo Trapero: "Ya terminamos de rodar la nueva película, no tiene título aún. Pablo cuida mucho la estética, la composición del cuadro, los planos secuencia, y hubo un buen clima de trabajo".

