A Cristian U y Emiliano no los une el amor...
Un encuentro entre dos de los pesos pesados de GH 2011, extraña alianza en contra de Alejandro, una fija para la final.
A Cristian U se le podrán criticar muchas cosas, pero jamás se dirá que no tiene talento para generar estrategias. El jugador más atento del hogar televisado ha sabido observar cuales son los contrincantes más fuertes del juego y hacia allá va, de a uno por vez. Así pasó con Emanuel, considerado el segundo líder de la casa junto al bando de los pibes y más tarde con Loreley, quien venía juntando voluntades femeninas a través de Solange, Luz y Tamara.
Pero el hombre del pijama sabe que el de Alejandro es un caso aparte. Su historia de vida es muy fuerte afuera de la casa y, hasta ahora, ninguno de los hermanitos se animó a dudar de que es una fija para llegar a la gran final.
Sin embargo, si se lograran unir voluntades y votos de ambos bandos, quizás habría una chance de lograr que Ale tuviera que armar las valijas. A la hora de elegir a su aliado, Cris U recordó los tantos roces que el cordobés supo tener con el muchacho que padece disforia de género y por los cuales había sido tan criticado cuando salió de la casa.
La evidente distancia existente entre Emiliano y Ale, sumada a la fuerza que el rubio puede tener con los chicos de la oposición, hacían de él el aliado perfecto. Martín Pepa fue el testigo privilegiado del acercamiento entre el estratega y el cordobés en una charla supuestamente relajada en las habitaciones de la casa.
“Se va de rosca”, tiró el hombre de pijamas, mientras Emiliano se prendía en la sorpresiva redada: “No se puede convivir con él, se cree el único que existe”, acotó el cordobés. “Se hace el tonto y se queda con las cosas. El otro día, yo pedí un desodorante para todos y lo enganche cuando se lo quería guardar entre sus cosas”, se prendió Pepa.
Lejos de ser una ingenua conversación pasatista, la charla marcó un hecho concreto: a Cristian U y a Emiliano, no los une el amor sino el espanto. El estratega ya definió a su próximo objetivo y encontró en su hermanito cordobés al mejor aliado. ¿Lo acompañará, una vez más, la voluntad popular? ¿Será el comienzo del fin de Alejandro?