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Creamfields: Una década de dance

En su décimo aniversario, Creamfields reunió a más de 50 mil personas que bailaron con las grandes estrellas de la electrónica.

14 de noviembre de 2010 a las 07:29 p. m.
Agencia Télam
Creamfields: Una década de dance

Más de 55 mil personas se reunieron para festejar los 10 años de Creamfields, en una fiesta en la que las 13 horas de música ininterrumpida dieron lugar a los muchos matices que tiene la música electrónica, en un ambiente que, por momentos, pareció a otra galaxia.Para ponerse en situación, la fiesta comenzó el sábado a las 17 en el autódromo de Buenos Aires, y ya a esa hora había unas 25 mil personas que pagaron unos $ 250 para participar de esta mega-discoteca que comenzó en el 2000 como una extensión de las "raves" europeas.Lo que pasa es que la Creamfields de Argentina superó todos los cálculos. De esas casi 5 mil personas que se dieron cita en el hipódromo de San Isidro en aquellas épocas finales de la Convertibilidad, se llegó a unas 50 mil personas por edición, lo que derivó en un fenómeno que superó incluso al original festival de Inglaterra.Pero no es solo un tema de comparación: lo cierto es que la movida electrónica por sí misma ha generado una gran atracción en Argentina. No por eso sorprendió que en esta edición se dieran cita los mejores dee jays del mundo.Entre las 17 y las 22 del sábado fue el turno de Microkosmos, Guille Quero, Cristóbal Paz y el Club Rayo, quienes calentaron, sin forzar la marcha, las cinco pistas donde se desarrolló la fiesta.Cuando los rayos del sol comenzaban a caer, fue el turno de británico Faithless, quien supo hacer una previa de lujo con su electrónica glamorosa.A partir de las 22.30 y hasta la medianoche fue el turno del DJ número 1, Paul Van Dyk, quien llevó al público al baile frenético.Mientras tanto, el argentino Hernán Catáneo demostraba en otras de las pistas por qué es uno de los principales referentes de la música electrónica local y europea.Cuando los cuerpos parecían decir "basta" tras varias horas de baile, subió Sasha, quien aparte de sonar muy bien, se destacó por las imágenes con las que acompañó su música.Ya eran las 2, esa hora en que los argentinos recién entran a bailar. Ahí fue el turno del francés David Guetta, que con su electrónica ligada al pop hizo volar por los aires a las 50 mil personas que colmaban el lugar.Está claro que Guetta tiene una línea electrónica en donde la base rítmica no prescinde de la melodía, siendo más "amigable" para el oído, y más llevadera si uno pasó mas de cuatro o cinco horas escuchando un mismo ritmo.Para el final, a eso de las 4, llegó Fat Boy Slim y toda esa electrónica más ligada al rock, como para recibir la salida del sol bailando con las últimas fuerzas.