A costillas del Chaqueño
Como cada año, Oscar "el Chaqueño" Palavecino se llegó al campo de los Offman para compartir un asado con un centenar de comensales.
Para los músicos que viajan de festival en festival con la intención de hacer carrera, la hospitalidad de un paisano en diferentes latitudes resulta tan imprescindible como valorada. Y en esta zona, la condición de anfitrión incondicional la viene ejerciendo el salteño Luis Offman junto a su familia, desde hace 18 años.Será por eso que cada año, desde aquella primera vez en 1993, Oscar "el Chaqueño" Palavecino regresa para compartir una comida con esta familia y un centenar de amigos.Y ayer no fue la excepción, aunque Palavecino se comportó como el cantor profesional que es: cuidó su garganta, comió una presa de pollo y un poco de carne sin picante con verduras, y tomó nada más que unos pocos sorbos de ferné ante la insistencia de los presentes. Lo esperarían más tarde unas horas de reparadora siesta antes de su maratónica actuación.Debajo de una parra, los versos de El seclanteño en las voces y guitarras del conjunto Vale 4 fueron la señal de largada para la improvisada peña. "Marucho" Ruiz, el pequeño de 11 años que llegó a las finales de Talento Argentino, se les sumó un rato más tarde y "el Chaqueño" se arrimó al fogón recién para acompañarlos en una sencilla versión de La Soliz Pizarro.Ante la consulta de este diario respecto de si los festivales siguen siendo el resguardo ante el retroceso del mercado discográfico, Palavecino señaló que sí: "Con las discográficas está muy duro. Por suerte y hasta ahora, lo mío se vende aunque espero que en el futuro no tengamos que andar con el disco de cada uno bajo el brazo, pero muchos cantores que empiezan no tienen esa posibilidad de que se le distribuya un material, que se los haga conocer". El popular cantor valoró en ese contexto la posibilidad de crecimiento que los festivales significaron en su carrera, aunque recalcó que no se olvida de los años en que iba a los festivales por nada y en los que tenía que pagarse todos los gastos.Es ese recuerdo de las dificultades de antaño, las que lo llevaron a trabajar con una fundación para devolver en algo todo lo que recibió: "Imaginá del paraje de donde vengo, donde no había nada, y hoy gracias a Dios hay un pozo, un centro de salud, tenemos una ambulancia, y muchas cosas con las que le vamos mejorando la vida a la gente de ahí". Un menú para todosPor las mesas ubicadas en el campo de Luis Offman, el anfitrión, circularon bandejas con carne al "hornito" que cocinaron las expertas manos de Néstor "Quirca" Contessi (en la foto, a la izquierda del "Chaqueño"), un preparado donde carne, chimichurri, vinagre blanco, vino blanco, más algunas especias alcanzan la condición de manjar. Durante el almuerzo con amigos y curiosos, Oscar Palavecino relató animadamente los avances que pudo lograr junto a su fundación propia en su suelo natal donde lograron concretar desde obras de agua hasta la construcción de viviendas.

