CJ Ramone en Cosquín Rock: Leyenda y presente
CJ Ramone cerró el temático del viernes con una seguidilla antológica de hits ramoneros. Su misión (cumplida) fue doble: actualizó el legado, a la vez que divirtió y agitó a los presentes.
En los instantes previos a la medianoche del viernes, el Aeródromo de Punilla se convertía en un gran predio oscuro repleto de gente dispersa, que aprovechaba los últimos estertores de los shows de Attaque 77 y Babasónicos para procurarse algo de comida y bebida. Por eso el arranque de CJ Ramone en el Temático a las 23.45 sorprendió a todos, despertando una avalancha magnética de personas que corretearon para apretujarse cerca del escenario.El vestuario del ex Ramones lucía simple y directo, al igual que la música inmortal a la que le rindió pleitesía: gorra con visera, remera oscura, jeans y el bajo empuñado a la altura de la cintura. A su lado lo acompañaba Daniel Rey, guitarrista que tocó en vivo con Ramones incluso desde antes que CJ se sumara a la banda en 1989. Al trío lo cerraba Mike Stamberg (batería).Y lo que vino a continuación fue una seguidilla imparable de hits entonados con pura sangre en las venas, sin un ápice de demagogia o concesiones gratuitas (lo que evitó que el show oliera a homenaje vacío y redituable). Al arranque enfebrecido con Blitzkrieg pop y su arenga callejera, le siguieron dos decenas de canciones que saquearon los "greatest hits" del museo para insuflarle la energía y vitalidad del presente: Así pasaron, entre otras, Pet Sematary, Sheena is a punk rocker, I wanna be your boyfriend, Poison heart y I wanna be sedated.Más allá del pogo encendido de los más fieles, la mayoría del público permaneció expectante, ante un recital a quemarropa que duró poco menos de una hora, con un breve bis hacia el final. CJ casi no habló entre tema y tema, salvo para referirse al sonido invasivo del escenario principal ("díganles a esos que se callen"), donde despuntaba la actuación de Las Pelotas. A estas alturas, competencia de decibles ya fija y predecible en todo festival de grillas abultadas.Lo cierto es que, momentos antes del final, quedaba mucha menos gente en el Temático. Razón que no impidió que CJ pusiera punto final a todo trapo con California sun, en homenaje a un mundo lejano (en el tiempo y el espacio), más distante todavía en el contexto de una noche plena, donde sólo brillaban algunas luces.Así, el cierre del Temático punk le hizo más justicia al "punk" que al "temático": CJ Ramone trascendió la lección de historia, brindando un show potente y memorable.

